ENTREVISTA

Mau y Ricky hablaron con El País: "'Mi mala' significó un boom en nuestra carrera"

El dúo Mau y Ricky lanzó "rifresh", su segundo álbum, y los cantantes hablar con El País sobre los intercambios musicales y el humor en sus letras

Mau y Ricky. Foto: Difusión.
Mau y Ricky. Foto: Difusión.

Luego del enorme éxito de “Ya no tiene novio”, “Mi mala” y “Desconocidos”, el dúo formado por Mau y Ricky Montaner lanzó rifresh, un álbum donde se animan a probar con nuevos estilos musicales y a agregarle humor a sus letras. Sobre eso, hablaron con El País.

—A finales de noviembre publicaron rifresh, su segundo disco, en plataformas digitales. En varias entrevistas han comentado que el plan original era incluir otras canciones, pero la pandemia los incitó a rearmarlo. ¿De qué manera cambió el resultado?

Mau Montaner (M.M.): Durante la cuarentena llegamos a la conclusión de que íbamos a usar ese tiempo para hacer algo que generara esa evolución que estábamos buscando. Aunque el disco que no sacamos era extraordinario, no tenía lo que se necesitaba para generar un cambio significativo. Tuvimos una conversación con mi hermano y decidimos hacer un tipo de disco que queríamos escuchar en las radios y en las playlists.

Y eso se nota al escuchar canciones como “Papás”, que presenta una unión entre el rock y el reggaetón; o “Fresh”, que se inspira en el rap de comienzos de los noventa.

Ricky Montaner (R.M): Sin duda. Estamos tratando de cambiar un poquito el juego de lo que se está haciendo y arriesgándonos a que a la gente no le gusten las canciones porque son demasiado diferentes. Siempre nos hemos identificado por llevar la bandera de ser los primeros en nuestro género, que es el pop urbano, en generar ciertos cambios. Estoy agradecido y emocionado por hacer este álbum que nos identifica, abre nuestro sonido y propone cosas distintas. Siento que le enseña a la gente una faceta de Mau y Ricky que aún no conocían.

—La otra novedad es la inclusión del humor en sus canciones, que está presente en “OUCH”, “Fresh”, “Papás” y “La Grosera”. ¿Es una búsqueda consciente?

M.R.: Sí, porque el humor nos representa como hermanos. Está muy presente en nuestra relación en el día a día, y nos pasamos la vida entera muertos de la risa. Entonces, era poco genuino si hacíamos un disco que no incluyera todo eso. Es más, en un principio no habíamos entendido que esa era una cosa que uno podía incorporar en las canciones sin que sonara bobo o que fuese infantil. rifresh tiene humor pero no es un disco de comedia, y eso me fascina porque cuando la gente lo escucha puede darse cuenta de quiénes somos nosotros y cómo nos relacionamos.

—Me imagino que para animarse a jugar con otros estilos musicales e incluir humor en sus canciones, primero necesitaron confirmar que ya se habían ganado un lugar en la escena. En varias entrevistas han comentado que este proceso comenzó con la composición de “Vente Pa’ Ca”, la colaboración entre Maluma y Ricky Martin. ¿Sienten que finalmente lograron lo que buscaban?

R.M.: Sin duda. Cuando hicimos nuestro primer álbum (Para aventuras y curiosidades) ya veníamos muy seguros de quiénes éramos, pero estábamos un poquito vergonzosos. Después empezamos a generar otro tipo de seguridad y por eso nos permitimos usar el sentido del humor y hacer videos donde nos burlamos de nosotros mismos. Por ejemplo, el video de “La Grosera”, que es uno de mis favoritos, es uno de lo que menos sexy me veo. Uno se puede burlar de uno mismo cundo tiene la seguridad de decir: “Sé quién soy”, y este disco invita a abrazar tu identidad y eso que en algún momento puede haber sido visto como una debilidad. Rifresh invita a abrazar tus diferencias y la familia Mau y Ricky está formada por la gente que pertenece a este grupo. Todos están bienvenidos.

—¿En qué momento notaron que habían alcanzado la confianza suficiente como para mostrarse de otra manera en sus canciones?

M.R.: Mirando hacia atrás, la canción que realmente me invitó a hacer cosas distintas fue “Mi mala”. Era nuestra interpretación de lo que era la música urbana en ese momento y significó un boom en nuestra carrera. También marcó un punto de quiebre en la música urbana porque generó ciertos cambios en el estilo del momento. Es que cuando salió nada sonaba como ella y nos permitió darnos cuenta de que uno podía sacar una canción distinta y que la gente se conectara de igual manera. Eso nos inspiró muchísimo.

—Antes de hacerse llamar Mau y Ricky, ustedes publicaron un disco a dúo cuando eran adolescentes. Sin embargo, varias veces han comentado que el resultado no los ha dejado muy satisfechos. ¿Cómo analizan su proceso de maduración a lo largo de estos años?

R.M.: A ese primer disco lo siento como si lo hubiese grabado a los 12 años, pero en realidad tenía 18. Lo recuerdo muy bonito, aunque con momentos muy frustrantes porque siempre hemos querido hacer esto con mi hermano, pero al principio fue difícil. En este tiempo nos hemos dado cuenta que lo más importante es tener una identidad, y en esos primeros años no habíamos descubierto qué nos hacía distintos. Tardamos 12 años en llegar a lo que queríamos y no somos los únicos. Nuestro padre, Ricardo (Montaner), recién la pegó a los 30. Necesitó 13 años de trabajo.

M.R.: Es lo mismo que le pasó a Drexler: él era doctor, se mudó a España y recién empezó a tener éxito como a los 40 años.

—También les debe haber llevado un largo trabajo despegarse de la figura de su padre y que solo les pregunten “cómo se siente ser el hijo de Ricardo Montaner” en las entrevistas.

R.M.: Sí, es algo que ya no pasa mucho y es gracias a nuestro trabajo. En un principio fue difícil ir despegándonos de eso y lograr tener un nombre propio, pero ahora la gente nos da la oportunidad de vivir de lo que amamos. Es muy fácil darlo por hecho, pero uno tiene que trabajar mucho para lograrlo. A nosotros no pagan por hacer lo que amamos. ¿Qué más puede pedir uno?

—¿Qué creen que le aporta cada uno a la personalidad del dúo?

M.R.: Siento que Ricky y yo somos muy distintos. Es más, somos personas opuestas y eso hace que funcionemos. A lo largo de los años nos dimos cuenta de que Dios es perfecto y me puso al lado de mi hermano porque sabía que todas mis debilidades iban a ser sus fortalezas, y viceversa. Eso es lindo porque cada vez que yo empiezo a aflojar, Ricky está listo para tomar el control. Ese balance es hermoso y con el tiempo nos hemos dado cuenta de la importancia de nuestra relación. Cuando en las entrevistas nos preguntaban qué nos diferenciaba de los demás artistas, nosotros decíamos que lo que nos diferencia es nuestra relación y lo que somos nosotros juntos. La música es la excusa, pero lo que realmente hacemos es querer llegar al público a través de ese amor de familia y de hermanos. Mau y Ricky no están en la industria de la música, están en la industria de querer impactar en la vida de la gente.

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