ENTREVISTA

Mateo Sujatovich: "Las tendencias no tienen que marcar los caminos artísticos"

Mateo Sujatovich, de Conociendo Rusia, habló con El País sobre las siete nominaciones a los Premios Gardel gracias al "Cabildo y Juramento", el ascenso del proyecto y su colaboración con Fito Páez

Mateo Sujatovich, de Conociendo Rusia. Foto: Difusión.
Mateo Sujatovich, de Conociendo Rusia. Foto: Difusión.

Mateo Sujatovich tiene motivos para estar contento: su proyecto musical, Conociendo Rusia, se consolidó como la banda argentina del momento. Mientras el trap es el sonido dominante, Sujatovich apostó por recuperar el sonido del rock argentino, un género que desde hace algunos años estaba necesitando nuevas propuestas, y se ganó un lugar destacado en la escena. Todo comenzó en 2018, cuando lanzó su disco debut, Conociendo Rusia (que incluía los éxitos “Loco en el desierto” y “Juro”): en cuestión de meses pasó de tocar en un local de 150 personas a actuar en uno para 1000.

Al año siguiente llegó la confirmación del proyecto. Cabildo y Juramento, ese álbum “porteño”, como lo define Sujatovich (hijo del tecladista de Spinetta Jade, Leo Sujatovich), le dio siete nominaciones a los Premios Gardel y hasta hizo que Fito Páez se hiciera fanático. Ese segundo disco, que incluye canciones de un rock con estribillos inolvidables (“30 años”, “Quiero que me llames” y “Cosas para decirte”) permitió organizar una presentación en el Teatro Gran Rex, que se iba a celebrar en mayo pero que debió ser reprogramada para octubre a causa del COVID-19.

Pero, a pesar de la cuarentena en Argentina, Sujatovich no se quedó con las ganas y en junio presentó una gira virtual, titulada E-World Tour, que incluyó shows en streaming para toda América y Europa. Sobre el rápido crecimiento de Conociendo Rusia, el argentino habló con El País.

—En 2018 presentaste el primer disco de Conociendo Rusia en La Tangente, un local para 150 personas. El 22 de octubre vas a presentar el segundo, Cabildo y Juramento, en el Gran Rex. ¿Te sorprende el crecimiento del proyecto en estos dos años?

—Es muy fuerte. No se puede explicar con palabras. Ya desde un principio fue super inesperado ver que el primer show en La Tangente se agotó. Había un montón de gente que no conocía y yo estaba acostumbrado a hacer música y que venga mi familia a verme. Entonces, hacer un primer show a dos meses de la salida del disco, que salió independiente, y ver a un montón de gente desconocida que venía a cantar las canciones fue como: “Esto no es joda. Acá hay algo especial”. A partir de eso más gente empezó a venir a los shows, y a mí me divierte apostar a más. Si vinieron 200 personas vamos a probar con un show para 400 para ver qué pasa. Como el de 400 se agotó, vamos a hacer uno de 1000. También se agotaba, entonces hicimos dos de 1000. Siempre vamos paso a paso, pero siempre para adelante.

—Y a ese crecimiento ahora se le suman las siete nominaciones a los Premios Gardel. ¿Dónde estabas cuando se hizo el anuncio y cómo te tomaste la noticia?

—Estaba en mi casa, como estoy hace 130 días (se ríe). Estaba atento a las nominaciones porque estaba entusiasmado con poder entrar en alguna categoría. Fue una sorpresa enorme porque no me esperaba para nada esas siete nominaciones. Fue muy lindo recibir esa noticia y el cariño de toda la gente de la industria que me votó. Es un reconocimiento muy lindo.

—Antes de formar Conociendo Rusia viviste en España durante años. ¿De qué manera te inspiró esa experiencia?

—Mi deseo siempre fue vivir en Argentina, entonces vivir allá hizo que mi deseo se haga mayor. Conectar con Argentina era muy importante. Me hice músico de rock nacional viviendo allá porque escuchaba mucha música argentina y mucho rock. Tenía todos los discos de Invisible, de Spinetta Jade, Sui Generis y de La Máquina de hacer pájaros. Estaba superenganchado con el rock nacional, mal (se ríe). España me hizo más argentino que nunca. Aparte conocí una nueva cultura y me hice de un segundo hogar.

—Mencionaste que en ese viaje te empapaste del rock argentino. Desde que lanzaste el segundo disco se habla de vos como el “heredero del rock argentino”. Mientras el trap es tendencia allá, vos optaste por un sonido clásico. ¿A qué se debe?

—Es como es. La tendencia no tiene que marcar los caminos artísticos. Si alguien tiene un restorán italiano y de repente se ponen de moda los shawarmas, no le recomiendo al chef irse corriendo a meterse en los shawarma. Cada uno tiene que desarrollar una identidad y evolucionarla. De repente te dan ganas de hacer unos tallarines con carne de shawarma y mezclás, y está bueno. Ahora no me llama para nada la atención, aunque el trap es un género que me gusta escuchar.

—Cabildo y Juramento tiene canciones como “Quiero que me llames”, “Cosas para decirte”, “Puede ser” y “30 años”, que abordan el de rock clásico. ¿Cómo llegaste a ese sonido?

—Este es un disco naturalmente más tradicional en cuestiones de arreglos. A mí me gusta mucho la música del rock clásico, el sonido de un cuarteto, los instrumentos clásicos, el piano y la guitarra de ampli. De a poco se fue armando un disco bastante tradicional, que es un disco porteño, un disco de rock argentino. Se escucha algo tradicional, pero también es algo hecho ahora. Eso es importante.

—¿En qué momento te diste cuenta de que estabas listo para un segundo disco?

—Fue algo que pasó por necesidad, porque el primer disco tiene siete canciones. Hubo un día en que tuvimos que hacer un show en Niceto y solo teníamos siete canciones. ¿Y cómo sostenés un show para 1000 personas con siete canciones? Si las tocás de corrido tenés un show de menos 30 minutos y necesitábamos un show de una hora y media. Entonces fue como “tenemos que sacar un disco nuevo ya”. Además había una necesidad porque, si pasaban tres años hasta sacar un nuevo disco, la gente te puede decir: “Bueno, nada. Ruso ya fue”. Pude hacer ese Niceto igual, porque sumé canciones de otras personas, hubo invitados y lo estiré. Pero fue lindo estar frente a la necesidad de tener más música, querer seguir tocando y no querer parar. Se nota que es una linda evolución del proyecto.

—A esa evolución también se le suma la aceptación de músicos de otra generación. En diciembre tocaste con David Lebón en la asunción presidencial y después cantaste en el nuevo disco de Fito Páez. ¿Cómo surgieron esos encuentros?

—Lo de David fue un evento superespecial e hicimos un ensayo muy divertido. Es un personaje mortal y cuando estábamos en la asunción del presidente se veían miles y miles de personas. Además cantando “Mundo agradable” con David Lebón... Ya ni palabras hay. Y lo de Fito surgió porque yo lo conozco desde hace mucho. Yo grabé guitarras en su disco Canciones para Aliens y cada tanto nos cruzábamos en algún lugar, siempre con muy buena onda. Hace un tiempo me escribió y me dijo: “Qué bueno que está Cabildo y Juramento. En casa somos fans del disco”. Y bueno, un día me invitó a cantar en “La conquista del espacio”. Fue una experiencia espectacular.

—A finales de junio  presentaste  el E-World Tour, una serie de shows en streaming dedicados a diferentes regiones de Latinoamérica y Europa. Vi la transmisión para Latinoamérica y te llegaron numerosos mensajes desde México, Colombia, Uruguay y Brasil. ¿Cómo fue la experiencia?

—Hacer el E-Tour fue una superexperiencia porque con toda esta novedad de la cuarentena tuvimos que encontrar la vuelta para poder tocar, que para mí ya es una necesidad. Me hace muy bien tocar y teníamos muchas ganas de encontrarle la vuelta con la banda. Lo hicimos regionalizado para cada zona porque era lindo tocar para cierto público y hablarle a la gente de distintos lugares. Recibí mensajes de todos los países, estaban muy contentos y la pasaron muy bien. También agradecieron que hayamos podido hacer los shows con los horarios de cada país.

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—Hace dos semanas publicaste "No se borra", una canción dedicada a los muertos del atentado de la AMIA, y que grabaste junto a Zoe Gotusso y León Gieco.  "La familias llaman a sus hijos y a sus hermanas, rezando que no estén en los escombros", dice la letra, que transmite numerosas imágenes sobre el desesperación de ese momento. ¿Cómo surgió la canción y cómo compusiste la letra?

—Fue idea de la AMIA que yo compusiera una canción que hablara sobre el atentado desde el lugar que a mí me saliera. Fue una propuesta que me gustó mucho y que me emocionó; la recibí con alegría y responsabilidad. Esa misma noche me puse a escribir las primeras líneas de la canción ("Yo lo recuerdo, no estaba ahí / Me lo contaron para no olvidar"), que salieron con mucha fuerza y emotividad. A lo largo de los días fui leyendo cosas, pensando y teniendo muchas conversaciones, terminé la letra describiendo el atentado tal como me contaron y como pude armar la historia en mi cabeza. Estoy muy agradecido de que me hayan invitado.

—En una entrevista con Página 12 comentaste que te gusta armarte un personaje cuando subís al escenario ¿Cómo surge?

—Bueno, creo que cuando uno se sube a un escenario no puede estar igual que en la cocina de su casa porque uno se predispone a sacar lo mejor y a exteriorizarse. El momento de subirte a un escenario tiene mucho de exposición y de abrirse, y quizás a veces decir que es un personaje queda como algo raro, porque parece como si fuese algo impersonal, pero en realidad en el escenario soy yo más que nunca, solo que con todos los potes al mango.

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