Entrevista

Martino: “De nada me serviría tener un éxito con música que no me gusta”

Charla con el cantante que presenta hoy, en la Sala Balzo, su disco Pasos de gigante

Martino. Foto: Fernando Ponzetto
Martino. Foto: Fernando Ponzetto

Martino es Diego Martino, el solista que acaba de lanzar su segundo disco, Pasos de gigante, y para muchos todavía es Chirola, el cantante de Hereford, la banda que dejó el himno del Pilsen Rock (“Bienvenida al show”) y otro montón de canciones. Y Martino es un cantor, que sigue sintiendo el pulso vital de hacer canciones, y que en este nuevo trabajo editado digitalmente por Bizarro, muestra que está en gran forma y en equilibrio.

Pasos de gigante es el punto de encuentro entre la discografía de Hereford y su debut solista, Martino, en el que se había inclinado drásticamente a un electropop que acá está matizado, entre lindas melodías y frases que se quedan dando vueltas. Las de “El cantor”, sobre todo, bien podrían estar en un lugar visible del cancionero uruguayo.

Esta noche en la Sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre, Martino, su banda y un par de invitados (Rodrigo Trobo y Pablo Coniberti), presentarán Pasos de gigante desde las 21.00, y quedan entradas en venta en Tickantel y boletería desde 490 pesos. Después seguirá con su gira nacional e irá a Carmelo, Fray Bentos, Florida y balnearios de Canelones, porque “soy de los que piensa que hay que crear circuitos, utilizar los recursos para generar camino”, dice en charla con El País.

—Acabás de lanzar tu segundo disco solista, Pasos de gigante, que presentás hoy en la Sala Balzo. ¿Cuál es tu sensación?

—Estoy muy feliz. Los segundos discos tienen que decir algo; el primero fue como una separación de lo que venía haciendo, como un péndulo, y ahora el péndulo está más balanceado. Y también tengo una banda con la cual sueno, y empiezo a componer para su sonoridad. De ahí sale Pasos de gigante, que me afianza en esta nueva etapa. Además pasó por mis manos desde la concepción hasta la producción y la mezcla, y creo que tiene algunas de las mejores canciones que he hecho, que definen lo que quiero decir y hacer hoy.

—Y todas parecen estar en un plano autorreferencial, sin personaje.

—Mirá, yo siempre digo que no sé contar canciones, una historia. Mis canciones casi siempre son pasajes emocionales, situaciones en las que tenés que hacer algo para salir, para decidir, de la lucha interna por lo que quiero hacer y lo que tengo que hacer. De ese amor a lo que querés defender. Yo me desnudo bastante en las canciones, soy bastante transparente. Porque en la vida real no puedo estar todo el tiempo con la sensibilidad al mango, o sufriría todo el día, pero cuando uno se pone en modo de escribir, lo que me pasa es que me sensibilizo y las cosas que veo alrededor me duelen más. Me rebelo un poco más. Y cuando sucede eso, cuando me emociono, es como una alarma positiva: esa conexión me demuestra que voy por un buen camino.

—En el disco, ya que hablabas de amor platónico, hacés muchas referencias a la música en sí, a tu oficio de cantar. Vos te seguís encontrando en ese lugar.

—Es mi vida, la música me define como ser humano y es donde me siento más cómodo: haciendo discos, llevándolo a todos lados, aunque a veces el impulso tenga sinuosidades. Porque es normal que parezca demasiado trabajo para el beneficio económico. Pero cuando tomo distancia, me doy cuenta que hago lo que soy. Es difícil de explicar, pero es lo que me corresponde, compartir lo que tengo. Es el cantor que no quiere cantar solo.

—Además, en la relación costo-beneficio en la música influyen varios factores. Se tiende a buscar el beneficio en otro lugar, porque si fuera por lo económico...

—Tendría que tocar solo con la guitarra, tener otro formato, pero el beneficio está en la convicción, en decir: yo le voy a dar todo lo que tengo a la música, y la música me lo va a devolver, porque de alguna manera lo hace. Y terminás sintiéndote un privilegiado. Es increíble como uno es especialista en no ver lo que hizo, en mirar para atrás y ver vacío. ¿Pero qué es lo que me trajo hasta acá? ¿Por qué destino horas de mi vida para escribir una canción, para que después digan que no les gusta, para no ser aceptado? Pero la aceptación es con uno mismo, y el desafío es con uno mismo. Yo hago una canción porque me desafía como ser humano, y cuanto mejor sea la canción, mejor me voy a sentir conmigo mismo. De nada me serviría tener un éxito con música que no me gusta: me sentiría un traidor.

"Yo le voy a dar todo lo que tengo a la música, y la música me lo va a devolver"

MartinoCantante

—Y también la suerte juega su papel: pasó el Mundial, un montón de artistas están sacando sus discos ahora, hay un auge del rap y una posibilidad de que tu disco, que tiene buenas canciones, pase desapercibido en la corriente de discos.

—Mirá, el uruguayo es de digestión lenta, yo soy de digestión lenta de las cosas uruguayas. Ayer vi un graffiti de la letra de “Mi revolución”, de Cuatro Pesos de Propina (canta), y me la puse a tocar en la guitarra y pensé: ¿cómo tardé tanto? Porque hay algo adentro mío de prejuicio, de invasión de otros medios, del teléfono y la tele y Netflix. Y le decía a mi mujer: después de que salga de este show, me voy a dedicar a escuchar mucha más música de la que estoy escuchando. Porque la música hoy es una acción secundaria: hago deporte, manejo o estoy trabajando, y escucho música. Y tengo ganas de volver a escuchar música como escuchaba cuando era adolescente, porque los músicos merecen que la música sea escuchada de manera respetuosa.

—¿Desde la escena musical se mira con prejuicio al Chirola de Hereford que ahora hace algo más radial?

—Prejuicio hay para todo, ¡y yo toda la vida tuve canciones radiales! Las canciones de Hereford que pasaron siempre por la radio están buenísimas. Y Drexler es radial, La Vela Puerca es radial, No Te Va Gustar es radial... Yo sí creo que el péndulo de mi disco anterior fue re-pop, y ahora vuelvo a ser más el Chirola de antes. De todas maneras, el show no es pop, es muy orgánico y le tengo tremenda fe. Por eso hago lo posible por llevarlo a todos lados, porque es mi carta de convencimiento. Pero el uruguayo en general es prejuicioso, y me incluyo; de repente hay un montón de gente que quiere ver al Chirola de Hereford en Hereford, y le cuesta entender que el Chirola es un ser humano que tiene otras necesidades.

—A mí, como público, se me hace más honesto este disco que el anterior, que en un punto me pareció hasta caprichoso. A Pasos de gigante se vuelve.

—Es así, es más yo, y esta es la línea donde me siento más cómodo: haciendo este tipo de canciones que para el que escuchó Hereford, hay una veta de canciones que no son las radiales, y son las que a mí más me gustan —“Turbulencia”, “Estridencia”, “Músicas tibias”, hasta “Límite perpetuo”—, que son atemporales; no tanto “Bienvenida al show” o “Cierto”, que son más hits radiales.

—Y que ya cargan con su propio peso.

—Exacto, calaron muy hondo en el sentir popular, y bienvenido sea, porque en su momento estuvo increíble. Pero mi rumbo es hacer las canciones que más me gusten a mí, y que me desafíen a salirme de mi lugar de confort. Yo sé qué acordes tengo que poner juntos para hacer un éxito, y dónde tiene que ir el estribillo, cuántas veces. Pero cualquiera que hace canciones sabe hacerlo. Mi búsqueda está en la originalidad: no sé si la logro, pero la busco, y soy lo más sincero posible.

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