ENTREVISTA

Martín Buscaglia: "En el territorio de la música siempre hay que cambiar"

Este viernes, Martín Buscaglia vuelve a la Sala del Museo para presentar "Basta de música", su nuevo disco. Antes del show, habló con El País.

Martín Buscaglia. Foto: Estefanía Leal.
Martín Buscaglia. Foto: Estefanía Leal.

De la mano de Basta de música, su primer disco solista de estudio en 10 años, Martín Buscaglia se presenta esta noche en la Sala del Museo (entradas en Abitab). Acompañado por Matías Rada, Martín Ibarburu y Nacho Mateu, interpretará todas las canciones que forman parte de su nuevo trabajo y repasará varios de los clásicos de su repertorio, que ya se ganó un lugar destacado en la música local. Antes del show, Buscaglia habló con El País sobre la búsqueda de la simpleza, la necesidad del cambio constante y su interés por el trap.

—En “Los instrumentos”, la canción que abre Basta de música, cantás: “Me gustan los instrumentos, / Los que a tocar aprendí, / También los que no domino, / Pues me dominan a mí”. Este es un disco con mucho piano, ¿de qué manera nutrió las canciones?

—Esa es una idea que vengo manejando desde hace bastante tiempo y ahora la puse en una canción. Es una falta de respeto ante la música ser una pluma al viento y dejarte llevar solo por las fuerzas líricas y depender solo de lo inspiracional; pero al mismo tiempo es una tontería querer dominar esas fuerzas. Cuantas más herramientas tengas y más conozcas tus fortalezas y debilidades, mejor vas a cabalgar a ese dragón de la música, que es como un toro mecánico: a la larga te tira. Con los instrumentos pasa lo mismo: es fundamental que domines alguno y asumirlo. Lo que pasa con el piano es que te domina y te enfrentás a un instrumento al que no estudiaste con tanto ahínco como otros, pero que tocás con los músculos flexibles. Es como un futbolista que juega a otro deporte: ya tenés ciertos códigos.

—Este es tu álbum con menos guitarras, un instrumento que domina el resto de tus discos.

—Claro. “Para vencer”, “Los barcos”, “Dos patos” y “Sencillo” están llevadas por el piano. Después está “Chuza”, que no tiene instrumentos y es una cosa muy contemporánea. Eso tiene que ver con el trap, que es una cosa increíble. Me parece el triunfo de Stockhausen, John Cage y todos esos dementes. Ganaron, al final. Eso me parece fascinante, es como el poscanción porque son estructuras donde no está claro si hay una estribillo o una estrofa, ni te queda claro qué instrumentos se usan. Además, la voces usan efectos como si fueran instrumentos y ya no importa porque los parámetros son otros, y las letras tienen eso de que no sabés qué están diciendo. Es fascinante que pueda ser popular y no de nicho.

—¿Qué artistas descubriste?

—Está Nicki Nicole, que es increíble y canta como si fuera Erykah Badu. También está Wos, que tiene letras muy buenas; Ca7riel, que es de los que más toca; y Bhavi, que tiene “Piso”, un temón increíble que parece que habla en lenguas, glosolalia y con un groove deforme. Desde la época de Charly y Spinetta, no había una corriente argentina que me interesara tanto.

—En “Para vencer” cantás: “¿Por qué querés hacer lo que ya hiciste ayer? Si eso ya lo sabés”. Con Basta de música, ¿te planteaste no repetirte?

—No me lo planteo. Primero viene la música y después pienso. En la vida sí hago las cosas que hice ayer, porque hay cosas que me hacen bien, pero en el territorio de la música y la canción siempre hay que cambiar. Eso te lo demuestran todos los veteranos capos que siguen haciendo música y que sus actitudes son ejemplos a seguir. Con respecto a lo de buscar algo nuevo, a veces te preguntan: “¿Estás buscando salir de tu zona de confort?”, y yo digo que no, porque mi zona de confort es estar entusiasmado. Si estoy entusiasmado es porque estoy en un lugar nuevo; no quiero llegar a un lugar donde tenga pánico, y la música me ofrece infinitas posibilidades. A veces me recalcan la cosa de la búsqueda y la de no quedarse en un mismo lugar, y yo pienso: “Loco, ¿no debería ser ese un requisito sine qua non para cualquier artista de cualquier rama?”. Me parece un poco escandaloso que eso parezca algo a resaltar.

—¿Cómo elegiste la tapa del álbum?

—Me pasó que me di cuenta después. Cuando unas chiquilinas me entrevistaron para un trabajo que hicieron para la universidad, descubrí que tuve la tapa antes de tener el disco. Tuve esa tapa de Luis Ricardo Falero, un artista del 1800, que hizo su carrera en Inglaterra y sabía que el título del disco era ese. Ahora me doy cuenta de que la selección de las canciones y la manera en que las culminé fueron influenciadas por la tapa. Si hubiera elegido un atardecer o una ilustración, seguro que el repertorio hubiera sido otro. Y eso que no componía mirando al tapa, pero sí lo sentía.

Portada de "Basta de música". Foto: Difusión.
Portada de "Basta de música". Foto: Difusión.

—¿Qué te atrajo de esa obra de Falero?

—Es un poderío estético que se relaciona con la mujer superpoderosa, y tiene lo ominoso que te da un poco de miedo. Eso tiene que ver con el Fear of Music del que hablaban los Talking Heads. La música incluye ese miedo a meterte en algo superior que es superior a vos. Es algo tenebroso. La imagen también muestra a unas brujas yendo a un aquelarre. Ahora que lo pienso, la canción "Caballo" tiene una relación porque nombra el aquelarre...

Es interesante que vayas descubriendo conexiones luego de que el disco haya salido...

—Totalmente. Basta de música también tiene unas conexiones armónicas. Es sutil, hay un zurcido invisible, pero está. Armónicamente arranca en un Mi menor y termina en un Sol mayor. Para alguien más neófito, es como si fueran hermanos gemelos, pero uno es optimista y el otro no. Y para llegar a ese acorde, las canciones se van moviendo tonalmente hacia la tonalidad que le queda más cerca. 

—Las canciones se centran en el uso de los elementos justos. ¿Fuiste detrás de la simpleza?

—Exactamente. Vos condensás sentimientos o pensamientos dependiendo del tiempo transcurrido, intentando ponerlo en las palabras más simples posibles. Ese fue un proceso que estuvo en todo el disco y en los arreglos. Lo que tenía que ser sofisticado que lo sea, pero quería llegar a un lugar con la mínima cantidad de elementos. No va en que toques un acorde raro ni que escribas una letra muy larga que diga muchas cosas. Calculo que me voy a quedar un rato en este lugar.

—¿Cómo va a ser el show de esta noche?

—Voy a tocar con Matías Rada, Martín Ibarburu y Nacho Mateu. Son Los Bochamakers renovados, porque Mateo Moreno está en Argentina. Y a las teclas la repartimos, porque tocaba Herman Klang, pero ahora son más asalvajadas. Siempre es interesante mover las formaciones, y esa es otra cosa que te enseñan los veteranos, como Hugo Fattoruso y Miles Davis:  aunque seas un músico virtuoso, cada uno toca un sol mayor de diferente manera. Y eso siempre es interesante. Tocamos todo el disco y temas anteriores que versionamos de otras maneras, aunque toquemos el mismo arreglo. Pero cambia por cómo te parás en el escenario y por cómo pulsás las cuerdas. En este tiempo se nos cortaron un montón de giras y de viajes. El nombre del disco fue profético, como pocos, y creo que si hubiera sabido lo que iba a pasar seguro elegía otro. En este tiempo pasa que muchos artistas hablan de sus obras cobran otro sentido, y está bien porque todas las obras de arte son como un horóscopo: si sos un buen astrólogo, hacés de una canción un buen horóscopo y la gente se siente identificada. Con los mensajes que me llega de la gente que tiene entradas noto que una emotividad extra. Después de este tiempo sin tocar, es como volver a esa ceremonia de un recital y eso se da cuando está el público real.

—A partir de los mensajes que te llegaron, ¿sentís que este va a ser un show especial?

—No tengo dudas, porque nos hicimos juntos. Va a estar la gente que comulga con estas canciones y no importa la cantidad, sino la calidad. En ese momento te encontrás con quienes son como vos y hay una energía que se retroalimenta. Estoy seguro de que vamos a estar en la misma, mirando hacia un mismo lugar.

"promo despojo"

Un intercambio musical con Martín Buscaglia

Además de ser la presentación del disco Basta de música, el show de la Sala del Museo incluirá una instancia para generar una instancia de intercambio musical con Martín Buscaglia. Bajo el nombre de "Promo despojo", el artista propone lo siguiente: "Todo aquel que se compre un disco de los que he hecho, se va a llevar la misma cantidad  de CDs o vinilos de mi colección personal de música. O sea, si comprás tres CDs y un vinlo, vas a pasar atrás del kiosko de la Sala del Museo y te llevás otros tres CDs y un vinilo de mi discoteca. Tengo un montón de música divina que ya curtí y pienso muchos pueden conocerla. Es una buena manera de que la música siga rulando por otro lado, y me doy cuenta de que esto sigue con la misma lógica de Basta de música y de vaciar cosas. Con los discos que tengo estoy bien. Es lo mismo que me pasa los instrumentos: si entra uno al estudio, idealmente que otro se vaya; lo regalo, lo vendo o lo canjeo".

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