SUCESIÓN DE HITS

Maroon 5 colmó las expectativas y llenó de éxitos el Estadio Centenario

Adam Levine prometió volver a Uruguay, al cierre de un show que duró una hora y media y fue una sucesión de hits.

Maroon 5 colmó las expectativas y llenó de éxitos el Estadio Centenario. Foto: Marcelo Bonjour.
Maroon 5 colmó las expectativas y llenó de éxitos el Estadio Centenario. Foto: Marcelo Bonjour.

“Esta no es la última vez”, dijo Adam Levine y la frase quedó resonando entre los miles que casi llenaron anoche la Tribuna Olímpica. La promesa, lanzada al viento unos minutos antes de las 23.00, fue el cierre de una noche a la altura de las expectativas: en poco más de hora y media de show, Maroon 5 demostró por qué se convirtió en una de las bandas más populares del pop rock actual.

¿La prueba? Esa enorme cantidad de hits y la forma de sostenerlos: incluso los temas que, a priori, uno piensa que no son tan conocidos, terminaron siendo coreados por todos porque en algún lugar de la memoria están, alguna vez los escuchamos y alguna vez ya nos conquistaron. Ese mérito es grande y no hay con qué darle; ese mérito es el que los llevó a estar el año pasado en el Super Bowl, y qué importante ese momento en que nos damos cuenta que acá, en casa, en el Estadio Centenario, está tocando una banda Super Bowl.

Maroon 5 colmó las expectativas y llenó de éxitos el Estadio Centenario. Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

Este martes, poco después de las 21.15, luego del aporte de un DJ que templó al público yendo del reggaetón a Bruno Mars (antes estuvo Meri Deal), las luces se apagaron y Adam Levine con el look más hogareño imaginable —pantalón gris y canguro holgadísimo—, se apareció en escena y caminó, tocando la guitarra, hasta la punta de la pasarela. Tan perfil bajo fue todo que a más de uno le habrá costado darse cuenta que el que había irrumpido en el escenario era el mismísimo frontman/sex symbol del grupo de California.

Es que Levine será muy seductor y muy elogiado por sus cualidades físicas, pero en vivo da la sensación de que prefiere que el público se enfoque en que es más que una cara bonita. En Montevideo no apeló a colores vivos ni atuendos brillantes, ni hubo cambio de vestuario; se quitó el buzo en un momento, quedó de remera sin manga que exhibía sus incontables tatuajes, y nada más. El resto fue todo canciones.

Maroon 5 dio entonces un show a la altura de las expectativas y dejó en claro que en Viña del Mar la pasó particularmente mal, como Levine le hizo saber a sus seguidores virtuales cuando en redes publicó las disculpas correspondientes tras una actuación fallida. Acá el espectáculo fue bueno, sólido y contundente, digno de una banda de esta escala, aunque ajustado a la gira. Todo sucedió como venía sucediendo: el setlist fue el mismo que en Santiago y en Brasil, se inició con “This Love” y se cerró con “Girls Like You”, y en el medio hubo solos de viola bien rockeros, y un momento acústico en los bises, con “Won’t Go Home Without You” y “She Will Be Loved”. Fue de lo mejor de la noche.

Maroon 5 colmó las expectativas y llenó de éxitos el Estadio Centenario. Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

El recital fue de menos a más y se notó en un público que empezó entusiasta pero más bien medido, y terminó enfervorizado. El canto de Levine también fue mejorando a lo largo de la noche; empezó bajo, dejando en las primeras filas la duda de cómo se escucharía desde lo más alto de la Olímpica, y terminó con la potencia necesaria para que sus agudos tan particulares se lucieran como es debido.

La puesta, de show de rock tradicional, tuvo como destaque unas pantallas gigantes que se enfocaron más que nada en los primeros planos del movedizo cantante, líder absoluto de Maroon 5. Hubo también un buen diseño de luces y unos visuales que funcionaron de acompañamiento, sin mayor intención estética que esa. El intercambio con la audiencia fue moderado y universal: hubo algún “Montevideo” pero nada de español, nada de banderas ni remeras celestes. El color lo puso una tribuna que se iluminó por completo para acompañar “Daylight”, y la guitarra rosada con la imagen de Hello Kitty que Levine tocó con orgullo.

En Montevideo, Maroon 5 cumplió y llenó de hits una noche que acompañó a la perfección. Y dejó en evidencia que en Levine y sus mil referencias está mucho del éxito conseguido a lo largo de estos años. El resto de la banda respaldó con altura —lo de PJ Morton en teclados y voces fue particularmente importante— y se paseó por el rock, el pop, la electrónica de pista y hasta lo más “urbano”, sobre todo a través de las baterías que en muchos casos se inclinaron a una llevada un poco más reggaetonera que en las versiones originales.

Maroon 5 colmó las expectativas y llenó de éxitos el Estadio Centenario. Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

Y Levine, de vuelta a las mil referencias, tuvo todos los momentos que quiso. Estuvo cerca del crooner, del rockstar a lo Jagger, tuvo un gesto muy Freddie Mercury hacia el final de “Sugar” (cuando se fue al final de la pasarela a meter notas altísimas mientras le pedía a James Valentine que bajara la intensidad de la guitarra), tuvo look de hiphopero con cresta de punk y pulseras reggae y claro, ese enorme guiño pop de Kitty. Y todo le quedó bien, porque el show está pensado para eso: los temas se hilaron sin parar, sin dar respiro, para que el nivel no decayera nunca y todos nos fuéramos más que satisfechos.

“Esta no fue la última vez”, dijo antes de irse. Y quedará esperar, porque hasta entonces, se seguirán coreando esos estribillos tan pegadizos y, es probable, aparecerán tantos más. La fórmula está, y en Montevideo quedó clarísimo que funciona.

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