ENTREVISTA

Mariano Roger, de Babasónicos: "Cuando empezamos tuvimos que luchar contra mentes muy cerradas"

Antes de la doble fecha de Babasónicos en La Trastienda, el guitarrista Mariano Roger charló con El País 

Babasónicos. Foto: Difusión
Babasónicos. Foto: Difusión

Tras la multitudinaria presentación del disco Discutible en Buenos Aires —donde tocaron para 15 mil personas en el Hipódromo de Palermo—, Babasónicos regresa a Montevideo para ofrecer una doble fecha en La Trastienda. Apostando a un show centrado en la cercanía con el público, la banda liderada por Adrián Dárgelos presentará las canciones de su último disco junto con los éxitos que vienen cosechando en casi 30 años de música.

El público uruguayo podrá escuchar en vivo a Babasónicos esta noche (con entradas agotadas) y mañana (quedan algunas entradas a la venta en Abitab). Más adelante, a principios de octubre, la banda argentina regresará a la capital uruguaya para presentarse en la segunda edición del festival Cosquín Rock y recuperar el espíritu de los recitales al aire libre.

Antes de la doble fecha en La Trastienda, el guitarrista de Babasónicos, Mariano “Roger” Domínguez, charló con El País sobre algunas de las canciones de Discutible, la influencia de la banda en las nuevas generaciones de músicos, el impacto de los algoritmos en la forma actual de consumir música, su relación con el público uruguayo y los prejuicios con los que la banda se encontró en sus comienzos, a principios de los noventa.

—Babasónicos viene seguido a Montevideo e incluso son una de las bandas argentinas que más visita Uruguay. ¿Cómo es su relación con el público uruguayo?

—Nos gusta mucho ir a Montevideo. Siempre que hacemos un show en Buenos Aires, muy rápidamente se replica allá. En este caso vamos a hacer estas dos funciones en La Trastienda. Ya hemos ido muchas veces y sentimos que el público nos aprecia.

—Cada vez que vienen agotan entradas.

—Sí, tenemos suerte de que la gente nos acompañe y por eso siempre volvemos. Montevideo es como un segundo lugar para nosotros. Venimos de hacer un show gigante en el Hipódromo de Palermo para presentar Discutible y es muy lindo tocar en La Trastienda porque es un club de rock. Nos divierte porque nos sentimos un poco más cerca del público; disfrutamos de las miles de formas de tocar y no nos casamos con una. Eso es lo que nos mantiene vivos e inquietos.

—El recital que hicieron en el Hipódromo fue armado como el Festival Discutible, donde también tocaron músicos jóvenes, como Ca7riel, Juan Ingaramo e Ibiza Pareo. ¿Cómo se llevan con la nueva generación de músicos argentinos?

—Somos fans de los músicos que invitamos. Cuando nosotros éramos artistas emergentes, bandas como Soda Stereo nos dieron la oportunidad de abrir sus shows. Ahora nos gusta darle espacio a artistas jóvenes para que sean vistos por un público mayor. Es la lógica generacional.

—¿Son conscientes de que la música de Babasónicos es vista como una referencia para varios músicos nuevos?

—Sí, yo creo que es evidente. En estos años uno va dejando un legado donde algunos artistas pueden encontrar un punto de partida. Es difícil que yo hable de nuestra influencia porque es un poco incómodo, pero me gustaría que los artistas no se basen tanto en el nuestro estilo musical, sino que se inspiren en nuestra postura ante la industria discográfica. Cuando éramos más jóvenes tomamos esa actitud de artistas que nos influyeron en vez de copiar y pegar sus estilos.

—¿A quiénes tenían como referencia?

—Nos influyó muchísimo el rock argentino de los 80: Virus, Melero y Los Encargados. Igualmente creo que no importan mucho los nombres porque en nuestra música no vas a encontrar una influencia directa. La idea era hacer las cosas de forma distinta en un medio donde se vivía en un ambiente de rock muy conservador, muy facho. A ellos les tiraban cosas por ser distintos, y esa es la antorcha que nos interesa: luchar por ser diferentes y originales en un ambiente muy cerrado. Vivimos un poco de rechazo cuando comenzamos y tuvimos que luchar contra las mentes muy cerradas. Pero por suerte ahora hay muchísima más tolerancia y existe la cultura de los festivales donde la gente ve de todo.

—En la canción “Trans-Algo”, hablan del desprecio hacia a los trans. ¿Cómo ves la tolerancia en la sociedad actual?

—Lo que hablábamos antes tenía que ver con la tolerancia en el ámbito musical, pero la canción tiene que ver con la búsqueda de la tolerancia y de la libertad en un ámbito civil y de derechos. La gente tiene que ser aceptada como es. Todavía vivimos en un punto donde la gente tiende a querer imponerle criterios a otra y de ahí viene la letra. Me hace acordar a la canción de Pappo, "Adónde está la libertad", que habla de que todos estamos buscando lo mismo: la libertad. No importan las opciones sexuales y de género, porque todos estamos en la búsqueda de un lugar en el mundo que nos sea cómodo y feliz. Es difícil porque siempre hay brotes de intolerancia que aparecen y parece que la historia se vuelve a repetir. Sin embargo, la música pop siempre fue un refugio y generó contenido para que la gente se pueda identificar y unirse en estos momentos para generar una sensación colectiva.

—Tomo el ejemplo de "Inconsciente colectivo", de Charly García.

—Exacto. En general, siempre el rock en Argentina y en Uruguay siempre fue como una barricada. Hemos vivido momentos muy duros donde no se podía vivir en libertad, y el rock y la música popular ayudaron a defenderse de estas cosas. La música está para plantear interrogantes y ayudarnos a pensar un poco y por ese lado va "La Pregunta".

Discutible incluye una crítica a la forma de consumir música. En "Teóricos" hablan de “largos algoritmos perversos”. ¿Cómo ven el tema?

—Sí, en el disco criticamos lo que nos molesta. "Teóricos" es una canción donde repasamos un poco las cosas conflictivas. La industria musical tiene rachas y ahora está más dominada por los algoritmos. La música está muy masticada y uno tiene herramientas para saber qué le gusta a la gente. Eso termina siendo negativo y te atrofia un poco la curiosidad, porque de pronto te dan todo servido: si te gusta esto, te va a gustar esto otro y así sucesivamente. Cuando no existía esa situación, uno estaba forzado a investigar y a curiosear: te tirabas a la pileta y comprabas un disco que al final no te gustaba. Pero bueno, uno no se puede pelear con la tecnología y tiene que buscar cosas a favor.

—¿Qué aspectos positivos le encontrás a los algoritmos?

—Que la gente escucha más música. Antes, los fans de la música eran algo más de nicho, pero ahora todos tienen canciones en el teléfono y pueden elegir. Si no, alguien se lo sugiere. De cierta manera, es como lo que hacen las radios. En nuestras canciones hacemos comentarios sobre lo que vemos y qué nos parece. Hace más de 25 años que estamos haciendo discos y vimos nacer y morir muchas cosas. Algunas parecían que se iban a quedar para siempre, pero al final lo único que quedan son las canciones y va cambiando el soporte.

—Ya que le estamos buscando algo positivo en los algoritmos, tal vez la apertura hacia nuevas músicas puede estar influida por las sugerencias de los algoritmos. ¿Lo ves de esa manera?

—No pienso que los algoritmos sean un arma para destruir prejuicios. Lo negativo es que te encierran en una misma situación: porque si te gusta esto, te tiene que gustar algo similar. Así, estás todo el tiempo en una forma parecida que es como una prisión. Encontrás tu lugar y te mantenés en lo mismo. Lo mismo pasa con las redes sociales: te construís un mundo donde todos piensan parecido y nadie te discute demasiado. Es como una especie de microclima y eso está mal, por eso vivimos en una época así. Hay muy baja tolerancia al que piensa diferente… (Hace una pausa) me estoy yendo por las ramas.

—¿Sentís que la experiencia de Impuesto de Fe influyó en el sonido de Discutible? Retoman el manejo de los silencios y los matices a la vez plantean una especie de regreso a ciertos elementos electrónicos de discos como Dopádromo y Miami.

—Sí, eso nos dio armas nuevas que tal vez no teníamos antes. También entendimos algunas cosas que no queríamos repetir de Romantisísmico, el disco anterior, que tenía un sonido casi sinfónico y estaba muy sobrecargado. En Discutible queríamos algo más orgánico, menos orquestado y menos sobrecargado. Queríamos estar despojados, que las cosas suenen solas y que haya un tono más dramático en el momento en que entra una guitarra o un coro. Todo eso nos lo dio el proceso de Impuesto de Fe; supongo que lo capitalizamos ahí. También es el primer disco desde Trance Zomba que nos autoproducimos. De alguna forma el disco se alimentó de Impuesto de Fe y también, como vos decías, es un regreso a la fuente de la electrónica.

—¿De qué manera conviven las canciones del nuevo disco con el resto del repertorio de Babasónicos?

—Siempre que aparece un disco y lo incorporamos al repertorio, vemos qué canciones de nuestro catálogo conviven mejor con las nuevas. Cuando empezamos a buscar canciones, buscamos que tengan empatía con las nuevas. Discutible nos sugiere otro tipo de canciones y no tiene que ver mucho con el estilo, ni que sean similares a nivel rítmico. Va un poco por la sensación de querer tocar esos temas en este momento. La lista del recital en el Hipódromo es un buen ejemplo de eso: pensamos en canciones que nos parecía que conformaban buenos bloques musicales, siempre liderados por las nuevas canciones. Lo que a la banda le interesa es salir a tocar las canciones nuevas, aunque siempre haya disconformidad por la lista de temas. Pero, en definitiva, nosotros siempre hicimos lo que quisimos sin pensar en conformar a todos. Los que nos siguen lo saben bien: no sería muy nuestro aceptar lo que nos piden.

—Bueno, pero también es bueno que la gente se quede con ganas de más porque quiere decir que a lo largo de casi 30 años fueron generando un repertorio del que se adueñó el público.

—Sí, es que es difícil conformar a todos. Siempre va a haber alguien que siente que faltó su canción, pero forma parte del juego el no poder conformar a todo el mundo. Nosotros hacemos el show que más nos gusta  con las canciones que tenemos ganas de tocar. Después, cada uno hace sus propias valoraciones.

—¿Qué esperan de su regreso a Montevideo?

—Estamos contentos porque realmente vamos a presentar el disco. El año pasado fuimos cuando salió "La pregunta", y antes fue el regreso al formato eléctrico. Ahora es algo más armado, tocando todos los temas de disco y estamos muy contentos con esta etapa. Por más años que pasen, siempre manejamos ansiedad y emoción cuando presentamos algo nuevo. Eso es lo que nos mueve. Es nuestro combustible.

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