ENTREVISTA

María Gadú: “Tenemos que usar el arte para alertar a las personas y conectarlas”

La cantante brasileña se presenta el sábado 5 de octubre en la Sala del Museo con su "Pelle Tour", y antes contó sobre aspectos de su carrera

María Gadú. Foto: Fernando Banzi
María Gadú. Foto: Fernando Banzi

El próximo sábado a las 21.00, la cantante brasileña María Gadú llegará a Sala del Museo (Rambla y Maciel) con su Pelle Tour, una gira en la que, acompañada de sus guitarras solamente, recorre el repertorio que viene construyendo desde hace 20 años. De su último lanzamiento, “Mundo líquido”, y de algunas cuestiones que atraviesan su trabajo, Gadú conversó vía mail con El País, en una pausa de su gira.

—“Mundo líquido”, tu último lanzamiento, es como un canto a la naturaleza brasileña. ¿Tus próximas músicas van a seguir en esa línea?

—No solo es un canto a la naturaleza, sino también a los pueblos originarios brasileños. Aprendo mucho con el pueblo indígena sobre eso. Hay una frase que siempre dice nuestra hermana Sônia Guajajara, gran líder indígena del mundo: la lucha por la Madre Tierra es la madre de todas las luchas. Por eso tenemos que usar el arte para alertar a las personas y conectarlas. Y sí, el álbum del año que viene tiene una relación con la naturaleza y con las raíces de Brasil.

—¿De dónde viene esta inquietud? ¿En momentos de crisis humanitarias, es cuando más hay que encontrarnos con quiénes somos en verdad?

—Viene de la historia. Brasil es un país dicotómico. No tengo cómo no ser inquieta siendo homosexual, hija de negros e indígenas. La historia nos quita eso, y hablar es un modo de protegernos. Nos encontramos en las posibilidades, la representatividad. Y no siempre en las crisis pasa eso.

"No tengo cómo no ser inquieta siendo homosexual, hija de negros e indígenas"

María GadúCantante

—Brasil es protagonista en esa canción, como también en una colaboración reciente que hiciste con Kevin Johansen y Jorge Drexler, “Mi querido Brasil”. ¿Cómo viviste esa alianza para celebrar a un país, tu país, en un presente tan doloroso?

—Me emocioné mucho. Soy muy admiradora de los dos hace mucho tiempo; son músicos que amo y que se volvieron amigos queridos. Verlos cantar su amor a Brasil es absolutamente hermoso, principalmente en este momento. La invitación me pareció muy delicada y tuve la oportunidad de cantar ese amor inmenso que siento por mi país. Mi querido Brasil.

—Hablando de colaboraciones, tu última presentación en Uruguay fue el año pasado, cuando tocaste con Chico César en Medio y Medio. ¿En qué te ves más enriquecida cuando trabajás mano a mano con otro colega?

—La música es una actividad genuinamente colectiva. Poder ejercer ese amor con amigos queridos es una bendición, es realización. Tengo muchas oportunidades lindas en la vida de colaborar con personas que me gustan. Somos diferentes y eso es lo que vuelve el intercambio más rico.

—Tu estética ha ido cambiando con el tiempo y acompasando el desarrollo de tu música. ¿Cuánto racionalizás eso? ¿La imagen que das es, también, un mensaje y un concepto?

—La vida es una gran alquimista. Vamos encontrando situaciones, conflictos, deleites, y cada ingrediente modifica nuestro comportamiento: música, hábitos, habla, repertorio. Yo estoy abierta a todo lo que pueda acrecentar la sabiduría y la ligereza; estamos vivos para eso. Mi imagen siempre es libre, y soy absolutamente como soy en cada cambio.

—Estás celebrando 20 años de carrera. ¿Cuál es el hecho o situación a partir del que empezás a contar este camino?

—Considero que la música como una profesión de muchos aspectos. No creo en ese sueño único de grabar un disco, hacer un “éxito”. ¿Cuántas personas se ejercitan maravillosamente siendo maestros, directores, arregladores, músicos de bar o callejeros, compositores? Mi vida profesional la comencé tocando en bares, y cuento como el inicio de la carrera la primera vez que cobré por hacer eso.

—¿Y tu primer recuerdo asociado a la música, cuál es?

—Me acuerdo de muy pequeña, escuchar a Dolores Duran, Nelson Gonçalves y Milton Nascimento con mis queridas matriarcas, mi madre y mi abuela. Quería aprender a cantar y a tocar para mantener en lo más profundo aquella emoción.

—El revisitar tu repertorio y bucear entre discos, ¿te hizo resignificar tu música?

—Gran maravilla. Cosas que no cantaba hace tiempo, ahora tocándolas causan otra sensación, encajan con otras historias. Reafirman elecciones y modifican muchas otras. Saber no olvidar el pasado ha sido una gran forma de vivir el presente.

—Volviste a presentarse sola con tus guitarras. ¿Hay un contacto más íntimo con la música que el que se da ahí, entre el artista, su instrumento y su voz? ¿Podrías describir la sensación más personal que te genera?

—Mi primer impulso musical fue así. Ciertamente, hoy tengo muchos otros recursos musicales dentro de mí. Pero tocar así es una relación profunda con la canción, y todo puede pasar. Me quedo con una linda sensación de autonomía. Soy mujer y cantautora, y cuando aplaudo a otra mujer así, cantando y tocando sus instrumentos, siento lo mismo que siento cuando estoy en el escenario.

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