CARNAVAL 2018

Marcelo Pallarés, una murguista consagrado que volvió a su primer amor

Fue protagonista del recordado primer premio de La Gran Muñeca, en 1996, cuando la murga subió a la cantera con la despedida “Al Camión”.

Marcelo Pallarés. Foto: Gustavo Cifuentes
Marcelo Pallarés. Foto: Gustavo Cifuentes

La Gran Muñeca es uno de los títulos que aspiran al primer premio murguero, con mayores chances, según la opinión de buena parte del público del Teatro de Verano.

Este año tuvo la baja de su referente de las últimas temporadas, Fabricio Speranza, aunuque logró la llegada de importantes figuras, como Fernando Laforia y Nicolás Grandal, al tiempo que aseguró el retorno de un componente emblemático: Marcelo Pallarés.

Su voz grave es inconfundible.

Por ese motivo ha sido el encargado de varios recitados en las históricas despedidas de Contrafarsa, murga con la que se identificó a partir del año 1998.

Sin embargo, la historia de Pallarés tiene más antecedentes destacados.
Entre ellos cuenta el primer premio de humoristas, con La Naranja Mecánica, el grupo de Enrique Vidal, que coronó en el carnaval 1994.

El artista estuvo además en La Gran Muñeca de 1995 y 1996, años donde tuvo relevantes actuaciones en la despedia “A la radio” y “Al Camión”, esta última considerada fundamental en la obtención de aquel primer premio.

Además de esas premiaciones, Pallarés viene de ganar el máximo trofeo de murgas con Don Timoteo en 2017.

La misma distinción obtuvo con Asaltantes con Patente y Don Timoteo, en 2013 y 2014.

El diálogo con El País, el artista dijo que está “muy feliz” con el regreso a la murga de Malvín, ya que, independientemente del resultado del concurso, se trata de un colectivo artístico que “crea en grupo y está abierto a los aportes de todos su componentes”, expresó.

Pallarés dijo que las baterías del espectáculo de La Gran Muñeca, que abordan temas como la justicia, los derechos, la ecología y la crítica política “están presentes a todo el repertorio, ya que de ese modo es posible realizar una defensa de los lugares que se han conquistado” a nivel social, político y cultural.

A su juicio, las murgas “deben criticar, pararse enfrente de la gente y dar un editorial”, sostuvo, en alusión a un modo de constuir un libreto en el que prime lo sustancioso, pero sin perder de vista el caracter festivo y divertido que define al género más representativo del carnaval uruguayo.

Por ese motiivo, el referente de varias de las principales murgas de los últimos años eligió la propuesta que le formuló Eduardo Mega, a mitad de año.

“Tenía pensado no salir, pero vi que La Gran Muñeca apunta a un discurso cuestionador desde el lado bueno, que no destruye, sino que, por el contrario, propone y trata de hacer pensar”, puntualizó.

El plano musical también estuvo presente en la charla.

Es que el trayecto murguero de Pallarés está muy asociado a Pitufo Lombardo y este coro apela a una sonoridad similar, pero con la identidad de su director, Andrés Toro, un artista en ascenso que ha sido ampliamente destacado en los últimos carnavales.

“Fue un placer trabajar con Andrés, porque propone un estilo muy profesional, con mucho buen gusto en la selección musical”, dijo Pallarés, quien también consignó la amplitud de estilos elegidos para este repertorio.

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