MÚSICA

Mandrake Wolf encontró el sonido que buscaba

El cantautor publicó un nuevo disco con su banda Los Druidas y tocará sus canciones mañana en Inmigrantes

Mandrake y Los Druidas. Foto: Difusión
Mandrake y Los Druidas. Foto: Difusión

Con su banda nueva, Alberto “Mandrake” Wolf ya tiene un disco que estrenar. Mandrake y Los Druidas -integrados por Wolf, Ignacio Iturria, Ignacio Echeverría y Federico Anastasiadis- con la que se presentan el jueves en Inmigrantes (Paullier y Guaná, entradas a la venta en el local, 250 pesos) para celebrar el lanzamiento de su primer álbum homónimo, editado por Bizarro.

Sobre el origen del grupo y la composición de su debut discográfico, la banda habló con El País.

—¿De dónde sale el nombre “Los Druidas”?

Alberto Wolf: De un sueño. Soñé que tenía que tener un nombre “Los Druidas”. Lo busqué en Google y dije “¡Pa, qué bueno!”. Yo sabía algo, ¿viste? Eran todos peludos. Y dije: “Ta, perfecto”. Son unos monjes malvados.

—La banda empezó tocando en vivo entre 2015 y 2016. ¿Cómo reaccionó el público ante las canciones?

Federico Anastasiadis: La gente va a ver a la banda por curiosidad y por Mandrake. No saben que no tocamos ningún tema de Los Terapeutas.

A.W.: Cuando tocamos con (la banda argentina) Los Espíritus, ante mil y algo de personas, dije nervioso antes de salir: “¿Si metemos un ‘Miriam entro al Hollywood’ o ‘Cococho’?” (se ríe)

—¿Cómo fue el proceso de grabación del disco?

A.W.: Fue grabado en vivo. Nos gusta el sonido así.

Ignacio Echeverría: Era fundamental para las canciones y lo que veníamos hablando. La única forma de hacerlo era en vivo y después “pinchar” algunas cosas en estudio y las voces grabarlas después. Se siente fresco como está tocado.

Mandrake Wolf y Los Druidas
Escuche "Aunque estremos mal" de Mandrake Wolf y los Druidas

—¿Qué aportan cada uno de los Druidas a la banda?

A.W.: Los temas están casi armados en función de Federico, por las baterías y la dinámica de cómo el toca. Esa fue la materia prima: mis canciones y la batería. El “5 de antes” que maneja todo es Ignacio Echeverría. Muy ordenado, gran músico y detallista. La gran sorpresa fue Nacho Iturria. Escucho el disco y él le dio las frutillas de la torta con un buen gusto al meter los frases y arreglos. Cuando tocamos en vivo es salvaje. Un descubrimiento tremendo este botija. Estoy lleno de agradecimientos que ellos toquen conmigo y de alegría por poder llevar mi música por otros lados.

—Pensaba que el inicio del disco tiene una frase contradictoria para el arranque de banda: “Cómo odio los comienzos”.

A.W.: Esa canción (“Comienzos”) tiene que ver con esa gente bien que dice que los cambios siempre traen cosas nuevas. Los libros de autoayuda también hablan de eso. Yo soy un viejo de 55 años. No es tan positiva la vida. Es linda pero no vamos a pecar de optimistas.

—¿Son canciones que pertenecen a un mismo período de tu vida?

A.W.: Este disco lo iba a largar antes de Los Candombes (2015). Cuando empecé a pensar en las canciones volví a escuchar discos viejos. Antes me molestaba no estar pendiente del último disco que sonaba pero no tengo ganas de aggionarme. Quiero escuchar a Cream, Jimi Hendrix, Crazy Horse y Deep Purple. Ese es el sonido para Los Druidas.

—También hay una veta muy “bluesera” en el disco.

A.W.: El blues es algo que a mí me fascina y cuando hablamos con Federico nombramos a todos los monstruos del Delta. Es esa música que nos inspira. Lo hicimos también más oscuro y rockero, menos acústico.

—¿Cuál es el desafío que tuvieron a la hora de empezar a componer juntos?

A.W.: Me di cuenta que qué difícil es armar una banda otra vez. Yo personalmente no los conocía tocando.

I.E.: El tiempo que tenés tocando con alguien siempre pesa. Al juntar gente a tocar por primera vez hay otras cosas que están en juego ya sea emocionalmente cómo estás y cómo lo reflejás en el ensayo. Camina o no camina.

—¿Qué planes tienen para el año que viene?

A. W.: Vamos a presentar oficialmente el disco, probablemente en abril y tocar en todos los lugares del planeta.

—Mandrake, ¿te molestaría que en un toque de Los Druidas te pidan canciones de Los Terapeutas?

A. W.: Espero que la gente entienda, pero tampoco me voy a enojar porque me pidan una canción. El único problema es que no lo voy a poder satisfacer, con todo respeto. Sí, es un cariño para una banda con una amistad y 30 años tocando por todos lados. Pero la gente tiene que entender que yo quería buscar otra cosa. Irme por otro lados con otros músicos y otras canciones. Los Tereapeutas están descansando un ratito. Nunca había hecho un parate con ellos hasta ahora.

—Hay tela para cortar...

A.W.: Sin querer componer todo el tiempo ya tengo un sonido de canciones para esta banda nueva. Ahora hay que mostrarla.

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