Entrevista

Malena Muyala: “Estoy en un lugar que muchas veces es ficticio”

Charla con la cantante, que cierra mañana una gira nacional en el Teatro Solís

Malena Muyala. Foto: Fernando Ponzetto
Malena Muyala. Foto: Fernando Ponzetto

Para cerrar Criollita de mi pueblo, su gira inédita por el interior uruguayo que la llevó a 14 departamentos, Malena Muyala estará mañana a las 21.00 en el Teatro Solís (entradas en Tickantel), con banda completa, las canciones de su último disco Temporal y temas propios y ajenos de todo su repertorio. Antes, charló con El País sobre lo que pasa fuera de la capital, y de su vínculo con el tango.

—¿Cómo te has sentido en Criollita de mi pueblo, esta gira, que cerrás mañana en el Solís?

—Esta gira ha tenido todos los condimentos que te puedas imaginar. Salís al interior y te enfrentás con las realidades de los distintos departamentos de cultura, de lugares con mucha influencia de Brasil o de Argentina, y un poco de desconocimiento del artista nacional. Ahí tenés que trabajar y difundir más. Pero a nivel musical, con Gustavo Montemurro y el Nego Haedo, nos hemos enriquecido un montón. Ha sido muy lindo a nivel artístico y humano.

—Ese desconocimiento respecto a los artistas nacionales, ¿lo sentiste en general?

—En Cerro Largo hay gran conexión con Brasil; en el hotel bajabas a desayunar, y la tele que está puesta es la de Brasil. Y en el litoral, en Fray Bentos o Mercedes, prendías la radio del auto y las radios eran argentinas, o la ciudad estaba empapelada de espectáculos argentinos. Y no quiero apresurarme, pero me pareció que desde los departamentos de cultura hay una valoración mayor del artista de afuera. Entonces fuimos a encontrarnos con una realidad que desconocíamos. Porque voy a San José y soy locataria, pero estaba viviendo en una burbuja de lo que es el interior.

"Voy a San José y soy locataria, pero estaba viviendo en una burbuja de lo que es el interior"

Malena MuyalaCantante

—Y cada uno construye una visión desde su micromundo.

—Exacto, y esto fue salir a realidades bien diversas, y fue muy interesante lo que se generaba después, conversando con Gustavo o el Nego. Porque la gente se te acerca como si estuviera descubriendo algo, ¡y estamos solo a 200 kilómetros!

—Y estás trabajando en esto hace, por lo menos, 20 años.

—Claro, el 5 de setiembre se cumplieron 26 años desde la primera vez que canté en el Solís previo a Osvaldo Pugliese, y ese es el puntapié inicial de mi trayectoria. Y de repente hay gente que te está descubriendo, en un país con tres millones de habitantes y medios de comunicación que llegan a todo el país. Entonces hay algo en el engranaje que funciona raro.

—¿El trato con la gente siempre fue cálido en la gira?

—Sí, fue lo que muchas veces me salvó de ciertas vicisitudes, de que por ejemplo no haya monitores en un lugar, y te enteres cuando llegás a tocar. Eso habla de esta falta de engranaje. Pero te enfocás, porque en definitiva, ese era el objetivo de la gira: ir al encuentro de la gente. Y fue muy positivo.

—También hay una inquietud tuya en ir a buscar a la gente. No te quedás respaldada en tus 26 años de trayectoria y en tus discos, sino que querés que te escuchen.

—Es así. Yo estoy en un lugar que muchas veces es ficticio, porque uno se construye el lugar donde está, entonces no podés descansarte nunca. Yo jamás siento que tengo la vaca atada, así vaya a tocar para 10 personas. Pero también hay que asumir el riesgo cuando uno cambia como artista; yo considero que hace un tiempo, para mí era más fácil convocar. ¿Pero qué pasaba? Era Malena cantando tango, no había muchas mujeres en el panorama, y eso me “favorecía”. Pero al aparecer Temporal, las composiciones propias, un terreno más milonguero, corrés un riesgo y pagás un precio, y a la larga pasás la raya y hay un cambio de público. Que no es hoy el momento de verlo: estoy en plena transición, en los shows veo muchísima más mezcla. Me lo decía mi hijo: “Mamá, vos estás comunicando mal, porque hay un montón de público más de mi edad al que no nos interesa ‘Los Mareados’ sino otras canciones”. Pero la gente sigue con “Malena = tango”.

—Y en el cambio está un poco la gracia de ser artista.

—Y sí, y son elecciones. Yo voy buscando mi camino y es lo que me gusta del camino, con sus claros y oscuros, porque después de 26 años también sería lindo decir: “Bueno, hago tres Solís y estoy tranquila de que se llenan”. Pero bueno, paciencia y a seguir.

—Más allá de que aún no evalúes el cambio de público, ¿qué balance hacés de Temporal?

—Antes, las canciones existían si yo las veía de determinada manera. Ahora me pasa que agarro la guitarra, toco los temas de Temporal y la canción ya es, ya existe, y encontré una fortaleza en la conexión entre la canción y yo, que no necesita más nada. Es como si yo fuese de la canción, como que estamos hechas a medida. Y también me enseñaron la libertad de componer sin estar atada a nada; es un disco que tiene poco tango, pero ganó el Graffiti a mejor disco de tango (se ríe). Yo sé que lidio con un montón de cosas y no reniego del tango, porque me he nutrido de ahí, pero no sé por qué existe esa pregunta de si sigo haciendo tango. ¿Por qué es tan importante definir qué es tango, hasta dónde va el tango?

"Las canciones de 'Temporal' me enseñaron la libertad de componer sin estar atada a nada"

Malena MuyalaCantante

—¿Pero al final no es un tema de ignorancia? Acaba de salir un tema nuevo de Rombai, por ejemplo, y en los comentarios la gente pide que vuelva el Rombai de antes. ¿Y cuál es el Rombai de antes? Si no puede mutar una banda que tiene menos de 20 canciones...

—Exacto. Pero la gente te compra en un lugar y no te atrevas a moverte de ahí. Tampoco es que seamos tan importantes: te movés y ya, pagás tu precio. Pero la gente, y me incluyo porque también soy una consumidora de música, está formada así: estudiamos en el liceo por materias, y de repente necesitamos algo más integral. Esto debería ser música y punto.

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