MÚSICA

Cuando las majestades sacudieron el Centenario

Se cumple un año del show de los Stones en Montevideo.

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Fotógrafos y aficionados tuvieron la oportunidad de inmortalizar la noche. Foto: N. Pereyra

Montevideo amaneció soleado, caluroso al máximo, húmedo. Era un día más de verano, de esos en los que estar en la ciudad y al aire libre se parece bastante a la imagen que cualquiera tiene del infierno, con el ruido incluido.

Sin embargo, había algo difrente en ese martes, algo que lo convertía en un día esperado, imposible de empañar.

Porque a pesar del calor, la humedad, la falta de aire, hace hoy exactamente un año había más de 55.000 personas esperando que llegara la noche, esperando que finalmente fueran las 21:00 y una voz anunciara que allí estaban los Rolling Stones, apareciendo en ese enorme escenario que desde varios días atrás se estaba montando sobre la Tribuna América del Estadio Centenario, preparándose para ser parte de un hecho histórico para el país.

Ya pasó un año desde el concierto que fue, por excelencia, el acontecimiento musical de los últimos tiempos. Los días de los Stones en Uruguay fueron movilizadores: 2.200 personas fueron parte del equipo que trabajó para el concierto en sí (entre personal de seguridad público y privado, equipo de catering, de camarines, el staff de la banda y más), las ventas de discos se dispararon, se montaron 23 camarines en el interior del Centenario, se recibió a cantidad de turistas, se contrataron 3.000 noches de hotel en Montevideo que dejaron de ingreso 200.000 dólares.

Hubo entradas entre 4.200 a 21.500 pesos en venta hasta último momento, calles cortadas en el entorno del Parque Batlle, colas interminables, cerveza carísima y caliente a la hora del recital, y una multitud agolpada con los celulares en la mano, para tener el mejor registro posible de una noche inolvidable.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

La experiencia, más allá de que los números no fueron los esperados por la organización (fue el único país sudamericano en el que las entradas no se agotaron, de hecho quedaron por venderse cerca de 8.000), fue trascendental.

Para los implicados directamente en el show, quedó la satisfacción de haber estado a la altura de un espectáculo de semejante magnitud. Para los invitados —Boomerang para abrir la noche y Rapsodia para acompañar en "You Cant Always Get What You Want"— hubo un impacto por partida doble: el de actuar frente a miles de personas en el escenario deportivo más importante del país, el de conocer personalmente a los Stones y el de aumentar gracias a eso su popularidad, por supuesto.

Y para el público fue la posibilidad de cumplir un sueño, uno de esos que después de que se alcanzan, quedan en un lugar extraño y distante de la memoria, como flotando entreel tiempo y el espacio. Porque la banda dio un show a la altura de las expectativas, con un repertorio de éxitos y una energía arrolladora que influyó más que nada en el aspecto emocional, por eso de estar viendo a semejante leyenda en el paisito.

Todo eso pasó hace un año, estuvo comprimido en un par de horas extenuantes en las que nada fue más importante que lo que estaba ahí, pasando frente a una multitud ansiosa y estupefacta, que de alguna manera fue parte de esta historia.

Cuando en noviembre de 2015 se anunció este concierto, se habló del show más importante de la historia de Uruguay. Y aunque queda historia para rato, el tiempo pasa y da la sensación de que eso que se vio ahí, aquel 16 de febrero, no va a repetirse ni a compararse con nada más. Eso son los Stones.

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