Crítica

Luis Fonsi y Uruguay: un amor que va más allá del tema de moda

El puertorriqueño actuó anoche en Landia

A poco más de un año de haber lanzado la canción que cambiaría su carrera, Luis Fonsi regresó a Uruguay. Foto: Nicolás Pereyra
Así cantaron "Despacito" los uruguayos

El año pasado, una canción le cambió la vida a Luis Fonsi y a la música latina. Qué tan trascendente será “Despacito” en la historia del pop en español, sólo se podrá saber dentro de muchos años; por ahora, es un hecho que su impacto fue fuerte y que se sigue expandiendo en el mercado.

Sin embargo, el show que dio el puertorriqueño en Landia, que fue su vuelta a Uruguay tras siete años, dejó en claro que al menos para el público uruguayo, él es mucho más que el cantante de “Despacito”.

De hecho, que su actual caballito de batalla llegara recién para el cierre del recital —que fuera el último tema era una obviedad, pero se esperaba que también sonara en el primer tramo del show, como hizo Maluma con “El perdedor” la primera vez que anduvo por aquí— sirvió para medir la llegada del resto de un repertorio de 20 años.

Esa decisión permitió enfocarse desde el arranque, en el resto de sus canciones. “Corazón en la maleta” fue, tras la introductoria “Tanto para nada”, un buen gancho pop rock que le inyectó energía al público, y poco después “Imagíname sin ti” —uno de esos momentos “cortavenas” de la noche, a decir del propio Fonsi— fue tal vez el punto más alto del show. Allí, unas 4.000 personas (en su mayoría mujeres, aunque había una cantidad de hombres jóvenes entregados al canto) corearon el estribillo y llenaron Landia de gritos agudos, haciéndole sentir al boricua ese calor que, dijo, siente siempre por aquí.

El ida y vuelta con la audiencia se mantuvo durante las casi dos horas de concierto, que transcurrieron como un subibajas rítmico que fue todo el tiempo de lo melódico a lo bailable, respaldado por una banda compacta, cuatro bailarines que son buenos actores secundarios, un diseño de luces prolijo aunque estridente, y alguna que otra sorpresa (una versión de "Message in a Bottle" de Police, por ejemplo). En contrapartida, tanto los visuales como el sonido apuntaron solo al frente, lo que hizo que el público de los laterales se perdiera parte de la información del escenario.

Sin embargo, que “Despacito” llegara recién al final, primero con una introducción lenta y en inglés y luego en una versión un poco más acotada (sí, para el cierre sonó dos veces), hizo que la efervescencia por la canción más esperada de la noche no fuera tan extrema.

Hubo canto y baile, humo y lluvia de papelitos de colores, pero con un poco más de moderación que cuando fue el turno de “Échame la culpa”, su último hit, para el que hizo una suerte de dueto virtual con Demi Lovato cantando desde la pantalla.

Pero eso, en un show parejo en el que Fonsi demostró su oficio, sus dotes de cantante y un carisma que no necesita de mucha pose ni de exagerada adulación a los uruguayos, también fue la confirmación de que él es más que “Despacito”. El fervor por sus temas lentos, el amor que se le profesó a gritos una y mil veces, y hasta el entusiasmo con el que se recibió a una nueva canción pop (“Apaga la luz”, apróntese porque en breve la va a empezar a escuchar por todos lados) probaron que además de la moda hay una vieja historia de amor entre los uruguayos y este puertorriqueño, que quiere seguir bailando pero también conquistando corazones.

Ficha

Luis Fonsi [***]

Gira: Love + Dance WorldTour. Cuándo: Martes 28 de febrero. Dónde: Centro de Espectáculos Landia del Parque Roosevelt. Banda invitada: Juan y Rafa (teloneros).

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