Entrevista

Luciano Supervielle: “La música es resolver problemas”

Con el músico que dará tres shows con Jaques Morelenbaum en la Balzo

Luciano Supervielle. Foto: Leonardo Mainé
Luciano Supervielle. Foto: Leonardo Mainé

El estudio que Luciano Supervielle tiene en La Blanqueada es pequeño y a prueba de ruidos: el ajetreo que hay afuera contrasta con el silencio de adentro, que parece dialogar con la blancura del lugar y el aroma a café. Hay algo en esa conjunción que tiene que ver directamente con la música de Supervielle, capaz de sacar a cualquiera de su cotidianidad para trasladarlo en un mundo paralelo.

En este centro de operaciones, donde recibió a El País previo a su viaje a Francia, para inaugurar el Festival de Biarritz. Supervielle está con mucho trabajo. En mayo estrenará la continuación de su último disco, Suite para piano y pulso velado, que será una obra para orquesta que luego llevará a Hamburgo. Pero antes dará una serie de conciertos con quien hará la orquestación y dirección de ese trabajo: Jacques Morelenbaum.

Juntos, Supervielle y Morelenbaum tocarán el 11, 12 y —se acaba de confirmar— 13 de octubre, en la Sala Balzo del Auditorio del Sodre. El show se llamará "Clássica Nova" y hay entradas en Tickantel desde $ 550.

Clássica Nova es otra prueba de la inquietud de Supervielle por cruzar la música clásica con la contemporánea y la popular, una tendencia de fuerte crecimiento en Europa, y con la que se ha contactado de manera directa en los últimos años. De eso charló con El País.

—Esta tendencia de cruzar la música clásica con la contemporánea y popular, ¿la ves también en América Latina?

—No tanto. Yo soy como un visitante del mundo de la música clásica; siempre me consideré un músico que viene del hip hop y la electrónica, y no podría hablar con propiedad. Pero sí me di cuenta, sobre todo en Alemania, que hay toda una generación de músicos jóvenes con una sólida formación clásica, y un enorme conocimiento de la electrónica y el hip hop. Y eso es un fenómeno muy de estos tiempos. Si bien a lo largo de los años siempre hubo gente que hizo cruces —Tom Jobim, Bill Evans, Viglietti—, hoy ese cruce se da de manera natural.

—También tiene que ver con una apertura propia de la hiperglobalización. Porque a los artistas les ha costado aceptar que pueden ser más de una cosa, venir de más de un lugar.

—Tiene que ver con eso; y seguramente a medida que siga desarrollando este proyecto, voy a entender más cuál es el fenómeno. Pero en Alemania se le da un lugar importante a la experimentación, entonces las nuevas tendencias están promocionadas de varias maneras.

—¿Y desde el gobierno o las políticas culturales?

—También. Yo fui mentor de un festival que se llama Classical Beat, éramos cinco músicos de distintos lugares tocando nuestro repertorio con orquestas, y esos festivales están financiados por distintos fondos, por ejemplo del instituto Goethe. Y la música clásica en Alemania es casi como la música popular, y la electrónica ya es como música folclórica. Entonces experimentar en torno a la música clásica o la electrónica implica el mismo nivel de transgresión. Y también noté por parte de las estructuras propias de la música clásica, una gran necesidad de aggiornarse e incorporar a su repertorio, repertorio contemporáneo, por una cuestión de subsistencia también. Entonces hay una gran avidez, que no he notado aún en América Latina.

—Acá, al menos desde el Sodre, se han tendido lazos con la música popular, seguramente para convocar nuevo público.

—Es que tiene que ver con eso, y con que la gente escucha mucha más variedad de música que antes, porque hay más información. A la gente le gusta el jazz, la música clásica; uno no pertenece a cierto círculo y ya está.

—¿Qué te está dando trabajar con Jaques Morelenbaum?

—Es un tipo al que admiro mucho; ha estado en muchas vanguardias, ha tocado con grandes referentes para mí como Chico Buarque o Ryuchi Sakamoto, que está en el origen de esta tendencia llamada new classical o post-classical (aunque no me gusta ese nombre). Morelenbaum quizás está siempre en un segundo plano como arreglador, productor u orquestador, pero ha estado siempre acompañando a varios de los grandes hitos de la MPB. Es un tipo muy importante.

—Vos has trabajado con mucha gente, sea desde un segundo plano o mano a mano. ¿Qué te aporta más en el encuentro con el otro: la similitud o la diferencia?

—Siempre te encontrás con distintas sensibilidades, maneras de concebir la música, y te obliga a reiventarte. Y uno como músico puede llegar a ser muy egoísta. La música es resolver problemas todo el tiempo, y cuando trabajás solo tenés un arsenal de cosas que has aprendido. Pero cuando colaborás con otro, la clave es compartir el proceso de ir encontrando las soluciones. Y ahí es cuando se generan los puntos de encuentro. Siempre me ha pasado eso, desde Jorge Drexler a Juan Casanova o Franny Glass; y cada vez que he colaborado con artistas, salen nuevas facetas de mí mismo. Es un ejercicio creativo muy bueno.

—Tus nuevas alianzas y formatos, ¿responden a una necesidad de que más público acceda a tu obra, y a que puedas tocar en distintos espacios?

—Seguramente. Un poco armé este último disco, Suite..., para tener un formato solista más versátil, entonces estoy tocando más. El proyecto de mi último disco no es realmente un proyecto discográfico: lo pensé como audiovisual, en el que Agustín Ferrando es una pata esencial. Lo planteé como un pretexto para tocar en vivo; estaba con la necesidad de volver a la performance. Y eso responde al tiempo en el que vivimos, en el que el disco ya no tiene, en la vida de las bandas, el lugar que tenía hace 20 años, cuando era el centro de todo.

—¿Y qué sacás de estos dos años tocando Suite...?

—Viajé mucho solo y eso es muy diferente. Encontrarme con los distintos lugares y armar todo mi set solo, es una gran responsabilidad, pero también tiene un gran factor de aventura. Estás obligado a abrirte más al mundo, entonces a nivel humano me ha aportado muchísimo. Y a nivel musical he incorporado el piano como un instrumento solista como nunca lo había hecho. Pero no dejo de ver esto como una etapa; mañana no sé qué voy a hacer, pero sí estoy seguro de que toda esta etapa me ha dejado montón de experiencias nuevas.

—En medio de esto, colaboraste con AFC para Murgang y volviste a tus orígenes.

—Sí (sonríe). Hay una tradición a nivel sudamericano y uruguayo que no la veía cuando empezamos con Plátano Macho. Toda la camada de bandas que hubo en esa época estaba agarrada de las influencias anglosajonas, y hoy hay más personalidad local. Y me encanta, porque si bien no pertenezco a la escena local, es mi principal influencia. Antes que nada, yo me defino como un músico que viene del hip hop.

—Cuando abordás la música clásica, ¿en qué sentís la presencia del hip hop?

—En todo. Mi formación dentro del hip hop me hizo ver la música desde el sampling, la recontextualización. Una melodía de piano que loopeas y repetís, pasa a significar otra cosa respecto al concepto original, y sin embargo mantiene la esencia. Y cuando compongo, siempre pienso en una música que podría ser sampleada, y de hecho me autocito todo el tiempo. Y después hay elementos como la repetición, el hipnotismo del ritmo, que para mí son esenciales: eso es el pulso velado.

Referencias

El pianista y su relación con la música brasileña

“Siempre tuve una gran influencia de la música brasileña”, cuenta Luciano Supervielle, quien además ha trabajado mucho en tierras norteñas, sea como integrante de Bajofondo, con su proyecto solista o con Jorge Drexler, más allá de algunas colaboraciones que ha hecho con Jaques Morelenbaum (para discos de Marisa Monte o de Paula Morelenbaum, pareja del chelista) en los 10 años que se conocen. “Tom Jobim en particular es uno de mis referentes como pianista, por su vínculo con el jazz y la música clásica, y su cruce de clásica con popular”, detalla.

Además, Supervielle admira el vínculo que el pueblo brasileño tiene con la música. “Te ponen en un lugar de privilegio y respeto, porque toman a la música desde un lugar muy profundo y esencial. Es algo que acá no se ve tanto”, dice.

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