ENTREVISTA

Lucía Ferreira: “Hoy tengo más consciencia del mensaje que transmito”

La cantante, que hace años forma parte de La Tabaré, toca el 9 de agosto con su banda y sus canciones, en Sala Zitarrosa

Lucía Ferreira. Foto: Difusión
Lucía Ferreira. Foto: Alina Viera

Lucía Ferreira cobró popularidad desde que hace ya varios años se incorporó como cantante a la banda de rock La Tabaré, pero venía haciendo canciones propias y cantando en rincones montevideanos desde mucho antes. Después de algún desencuentro con su proyecto solista, hace un par de años retomó la actividad y no ha parado de tocar y de mostrar su propia propuesta.

Ahora, se prepara para su show más grande, que será el 9 de agosto en la Sala Zitarrosa, y del que participará la banda argentina Duratierra (entradas en Tickantel). La cantante aprovecha para presentar a su banda y para adelantar su primer disco solista, en plena gestación.

—En los últimos dos años has tocado mucho como solista...

—Lo que pasó es que yo vengo tocando un montón hace pila, hace 10 años que compongo. Pero cuando entré a La Tabaré eso disminuyó, dejé de prestarle atención a mis canciones, y hace un par de años empecé a apropiarme de ese espacio intangible. Pero mi proyecto es de mucho antes de La Tabaré.

—¿A qué crees que se debió esta reapropiación de tu música?

—A un proceso natural. Yo necesité distanciarme para abordarla de otra manera, porque sentía que mi trabajo no estaba fluyendo, de hecho desde antes de entrar a la banda. Venía haciendo mis temas, hacía presentaciones a dúo, incluso con banda, y en un momento empezó a pasar que no iba gente: siempre iba gente, y de golpe no. Eso vino acompañado de una crisis existencial mía, y en eso de estar evaluando cómo encarar mi carrera solista, apareció La Tabaré y se acopló esa pausa que había tomado, con este proyecto que demandaba tiempo. Ahora fui ordenando mi sentir respecto a eso, y naturalmente empecé a tocar y componer.

—¿Cuánto de lo que aprendiste durante estos años en La Tabaré, que es otro modelo de trabajo, es aplicable a esta veta tuya que te implica ser líder en todos los rubros del proyecto artístico?

—Un montón. Es un rol totalmente distinto, igual, pero empatizo pila con Tabaré (Rivero) a la hora de tener este rol, ya desde que había decidido mostrar mis canciones. La Tabaré me ha enseñado muchísimo de convivencia, y de ver cómo se siente uno cuando el líder propone. Es un aprendizaje intenso, porque es una banda formada de mucho antes de que yo entrara, mientras yo estoy formando una banda que no tiene antecedentes. Eso es bueno para todos (se ríe).

—Y es una banda con un mensaje muy cargado, que puede retroalimentar tu propio mensaje, o la forma de decirlo.

—Sí, yo creo que todas las experiencias nos atraviesan, e imaginate que La Tabaré ha sido superimportante para mí en todo, y obvio que en mi crecimiento recontraincide, como proyecto artístico y a nivel humano. Me ha modificado en un montón de cosas.

—¿Y cambió mucho tu forma de componer, desde el principio hasta ahora?

—No, pero hoy tengo más consciencia del mensaje que transmito. Yo tengo un viaje con la composición, en el sentido superespiritual de que las canciones no son del que las escribe, y en mi caso, el momento de composición se da sin expectativa. No es algo que busque conscientemente, y es como quitarme un poco la responsabilidad del resultado. Es un momento de no-mente, ese es el asunto, y cuando tenía 20 años no lo tenía claro. Ahora mis letras están más en coherencia con como yo vivo; antes había una sabiduría de una gurisa que en la vida, no practicaba eso que cantaba. Por ejemplo, “El amor sabe andar” surge de una relación superposesiva y tóxica, y sin embargo yo estoy diciendo un montón de cosas sanas, con las que conecté sin vivirlas.

—Hoy es normal ver carteles con versos de “El amor sabe andar”, en las marchas feministas. ¿Qué te pasa con eso?

—Me hace pirar un poco, y me genera gratitud. Pasa que yo soy muy soñadora, y desde que soy chiquita sueño con cantar y vivir de esto. Entonces, para mí, llenarme de gratitud cuando veo que alguien se siente reconfortado con mi mensaje, es un montón. Y pila de gente que me escribe, diciéndome cosas superimportantes para ellos.

—Pero también esa identificación habla de un tipo de vínculo común a muchos.

—Porque somos todos bastante parecidos, y a todos nos preocupa, de alguna manera, lo mismo. Si vos rascás, lo que nos preocupa es no ser amados, no pertenecer, sentirnos solos. Entonces cuando una persona habla desde la más profunda honestidad, seguro que alguien se va a identificar.

—Hace poco surgió el colectivo Más Músicas Uruguay, que busca la igualdad de género en la escena uruguaya. Desde tu lugar en una banda de hombres como La Tabaré, ¿ves posible ese cambio en la música local?

—¡Por supuesto que es posible! Pero eso primero depende de nosotras, de que cada una se haga cargo de sus espacios y se anime. Ya está, ya no estamos en la cocina, que cada una elija lo que quiere hacer, y si querés salir a cantar o trabajar en producción, hacelo. Primero está el cambio de paradigma interno, hacer el clic de que tenemos la capacidad de hacer lo que se nos cante. A partir de ahí no te limitás, e inspirás a otras personas. A mí me pasa que no solo soy mujer, sino que nací en una casa donde no había un mango, tengo seis hermanos, y me gusta decirlo porque me ha pasado que hay gente que idealiza la vida de uno, y juran que tenés un montón de guita. Ojalá, pero yo cantaba en los bondis, transité un montón de instancias de mucha carencia económica, y lo digo crudamente para que se sepa que no solo a las personas que salen de un lugar privilegiado les va bien. Tiene mucho que ver con que vos creas en lo que querés manifestar, seas trans, gay, afrodescendiente; estés en cana o no. Entonces me encanta que se sacuda la sociedad, y que aparezcan minorías que hacen ver que esto ya caducó, que está obsoleto.

"Entonces me encanta que se sacuda la sociedad, y que aparezcan minorías que hacen ver que esto ya caducó, que está obsoleto"

Lucía FerreiraCantante

—Pero además de esa cuestión de base, hay algo estructural que no repara en eso: no hay mujeres en ciertos lugares de la industria, por ejemplo, y parece que nadie lo ve.

—Es parte del proceso: que nos moleste, nos incomode, nos parezca injusto, lo entiendo. Hay que seguir, hay que continuar. En ese sentido, yo soy optimista.

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