MÚSICA

Lucía Ferreira con camino propio

La cantante de La Tabaré atiende varios proyectos personales.

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Lucía Ferreira. Foto: Darwin Borrelli

Un año después de haberse convertido en la cantante de La Tabaré, una de las bandas con más historia dentro del rock uruguayo, el canal online de música Pardelion publicó un video de Lucía Ferreira cantando una canción propia, “El amor sabe andar”, y desde entonces su imagen, su voz y su nombre empezaron a ganar fuerza más allá del grupo que integra.

Y fue un camino un tanto lento, pero un buen día “las cosas empezaron a darse”, dice, y para eso Ferreira, que estuvo dándole vueltas a lo que quería hacer, se dio cuenta que sólo necesitaba confiar.

En ese proceso ideó, en octubre del año pasado (o sea un año después de la publicación de Pardelion y a poco más de dos de haberse sumado a La Tabaré), un tributo a Amy Winehouse que empezó como un ciclo de cuatro fechas en un bar, y terminó llevándola a varios escenarios montevideanos y al interior.

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"Sentí que hice el click con lo de Amy y cuando empecé a sentirme cómoda con mis canciones otra vez", dice Ferreira en conversación con El País. "Todo empezó porque quería hacer un ciclo en un bar, tal vez pasar desapercibida, sin demasiada expectativa: quería sacarme las ganas de hacer algo con un amigo que me gusta como toca, pero nunca pensé que se iba a llenar tanto, que cuando terminaran los toques me iban a pedir una foto. Fue la primera vez desde que entré en La Tabaré, que me medí más allá de la banda".

"Y en esos toques me pedían mis canciones, que fue un viaje. estuvo de más", comenta con una sonrisa la cantante, que aunque no tiene problemas con la palabra cantautora que cada vez le va calzando mejor (ahora está explorando su veta guitarrísta), reconoce que se siente más cantante e intérprete que cualquier otra cosa.

Ahora, Ferreira atiende varios frentes. Hoy a las 22.00 en Nox (Canelones 2072) vuelve a una vieja pasión, la música brasileña, formando un trío con Nacho Delgado y Joaquín Mujica y con un repertorio bien variado. Y mañana hace canciones propias y alguna otra versión en el bar Tinkal (Emilio Frugoni 853) a dúo con el guitarrista Santiago Cutinella, con quien el 13 de agosto se presentará en el festival Montevideo Sound City.

"A dúo estamos eligiendo hacer canciones propias", cuenta sobre este proyecto que fue afianzando con Santiago Cutinella. "Es un repertorio que tiene la mayoría de temas míos, alguno de Santi y alguna versión que nos gusta: hacemos una de La Tabaré, una de Amy porque nos gusta mucho pero quisimos aflojar con eso, algún blues y temas que quedaron en el repertorio porque la gente me conoce por eso, como "Bajan" de Spinetta", agrega. Esta última fue otra de las canciones que grabó para Pardelion, en un singular dúo con Tabaré Rivero.

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En cuanto a sus composiciones, Ferreira reconoce que no es "metódica o aplicada" con el proceso, pero que está disfrutando cada vez más de ese ejercicio y que, sin darse cuenta, ya agrupó una cantidad suficiente como para pensar en un disco solista que grabará con banda. "Hay canciones muy distintas entre sí", explica, "pero todas parten de las inquietudes que yo tengo, son muy íntimas".

Mientras sigue avanzando en eso, y se entusiasma con el nuevo disco de La Tabaré —el primero en el que grabó—, que la tiene muy motivada. “De los últimos discos me parece el más pesadito”, dice con una sonrisa que habla de su conformidad con las nuevas composiciones de Tabaré Rivero y con cómo le quedan a ella.

"Me encanta el disco, supongo que le tengo cariño porque participé desde el nacimiento pero además tiene mucho blues, mucho rock, y no lo veo parecido a casi ninguno de los discos de La Tabaré", afirma.

Aportar desde otro lugar

En los últimos meses, además, Lucía Ferreira ha estado colaborando de cerca con personas privadas de libertad, una colaboración que viene desde la artista pero también desde un lugar de amiga, asegura.

En octubre del año pasado le tocó ir con La Tabaré a tocar a la cárcel d Punta de Rieles, y fue una experiencia "muy intensa", cuenta ahora, "porque siempre tuve la inquietud de poder brindar algo a través del arte, a los espacios en los que más se necesita amor".

Ese primer encuentro fue generando una relación entre un grupo de internos y la cantante, que en una visita siguiente fue parte de una zapada y entonces, recibió la invitación para participar del disco Desastrosamente particular de la banda Toke y Salga, nacida en la Usina Cultural Matices que funciona dentro del penal. Ferreira aceptó, grabó y participó en la presentación que fue en la Sala Zitarrosa, y que ayer recibió una mención especial en los Premios Graffiti.

"Emocionalmente fue muy intenso: sentí impotencia y mucho amor —dar mucho amor y recibir un montón—, me sentí muy valorada por momentos y por otros no, me frustré un montón por la burocracia y las maneras de tratar", comentó respecto a ese recital.

Desde entonces, la cantante sigue frecuentando al grupo y también ha ido un par de veces a cantar al Comcar y ha colaborado con Vilardevoz, la radio gestionada por pacientes del Hospital Vilardebó, además de psicólogos y estudiantes de psicología.

"En general yo voy a acompañar, a darle un sentido a mi arte y elijo que sea así, un servicio de alguna manera. Y además voy por afinidad, porque me hace bien y me siento bien. Y siempre me ido muy reflexiva, he sido muy bien recibida y el vínculo es diferente a medida que entramos en confianza", cuenta Ferreira. "Creo que siempre quise aportar desde este lugar, y si la poca o mucha visibilidad que yo tengo como artista hace que resuenen otras personas y se puedan derribar prejuicios, respecto a las personas que cometen delitos por ejemplo, yo me alegro mucho", admite.

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