CRÍTICA

Luces y sombras del "Rigoletto" que se vio en Teatro Solís

Entre las voces destacó el bajo brasileño Luiz Ottavio Faria, quien mostró un gran caudal vocal y tuvo una excelente interpretación

Rigoletto
Rigoletto, en el Solís. Foto: Santiago Bouzas

Después de 12 años, la Orquesta Filarmónica de Montevideo volvió a representar la ópera Rigoletto de Giuseppe Verdi, con una particularidad: a diferencia de la anterior, donde la mayoría del elenco estaba integrado por cantantes nacionales, esta puesta prefirió dar prioridad a la contratación de artistas extranjeros.

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Rigoletto, de la temporada de ópera del Solís. Foto: Santiago Bouzas

La Filarmónica, a pesar de algunos desajustes y desafinaciones, fue mantenida por Martín Jorge siempre en equilibrio con el movimiento escénico. Al no llegar la escenografía y el vestuario originalmente previstos para esta producción, la puesta en escena fue un tanto minimalista, lo que hizo que se valorara más el desempeño de los protagonistas.

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La gran ópera de Verdi en el Solís. Foto: Santiago Bouzas

Los figurantes y el coro rellenaron, no siempre de la forma más galante, los espacios que hubiera aportado el haber contado con una buena escenografía. El Coro masculino preparado por Ignacio Pilone, a diferencia del sonido que este consiguió con Flauta Mágica, en esta ocasión resultó demasiado abierto. La iluminación en su carácter lúgubre hubiese requerido más precisión en el uso de los focos seguidores.

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Rigoletto, un clásico de la lírica universal. Foto: Santiago Bouzas

Dotado de brillantes cualidades vocales y con un talento actoral extraordinario, el barítono argentino Fabián Veloz interpretó a un Rigoletto inolvidable. El público apreció su actuación consagrándolo con sus entusiastas y numerosos aplausos. La soprano mexicana Leticia de Altamirano lució su bella y flexible voz, bien timbrada y con gran sensibilidad musical. Su figura es ideal para interpretar el papel de Gilda. Su dominio de los matices y su clara dicción hicieron que sus romanzas y duetos fueran dignos de admiración.

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Rigoletto, en el Solís. Foto: Santiago Bouzas

El tenor compatriota Nazareth Aufe en el papel del Duque tuvo una actuación discreta. Si bien posee un hermoso timbre vocal, debería afianzar la emisión de los agudos, pues en la famosa aria “La Donna é Mobile”, se hizo evidente el quiebre de su voz. También escénicamente se le vio bastante rígido.

El bajo brasileño Luiz Ottavio Faria mostró un gran caudal vocal y tuvo una excelente interpretación de Sparafucile. La mezzosoprano rusa Evgenia Pirshina como Maddalena, lució su excelente técnica combinada con una exuberante actuación. El barítono argentino Leonardo Estévez desempeñó convincentemente el papel de Monterone.

Entre los roles secundarios se destacaron en especial la mezzosoprano Mariella Nocetti como Giovanna, y el barítono Julio Reolón como Marullo.

Fue, en definitiva, una representación con luces y sombras.

ficha

Rigoletto

Ópera de Giuseppe Verdi. Orquesta Filarmónica de Montevideo. Dirección musical: Martín Jorge. Dirección escénica, escenografía y vestuario: Jorge Takla. Dirección del coro masculino: Ignacio Pilone. Iluminación: Sebastián Marrero. Elenco: Fabián Veloz, Leticia de Altamirano, Nazareth Aufe, Luiz Ottavio Faria, Evgenia Pirshina, Leonardo Estévez, Julio Reolón, Santiago Vidal, Fabián Milkewitz, Mariella Nocetti, Carolina Rotella, Martín Baudino y Santiago García. Dónde: Teatro Solís. Cuándo: 13, 15 y 17 de septiembre. Esta reseña es del 15.

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