Entrevista

Lucas Sugo: “No disfruté el éxito de ‘Cinco minutos’”

El cantante de música tropical llega, con entradas agotadas, al Teatro Solís, para dar tres funciones. De eso charló con El País

Lucas Sugo. Foto: Darwin Borrelli
Lucas Sugo. Foto: Darwin Borrelli

Lucas Sugo es un fenómeno. Simpático, con una carrera grande y llena de éxitos, todavía no puede creer que Lionel Messi y Luis Suárez se hayan hecho un hueco en su agenda para verlo en España. “No fue que yo los fui a ver, vinieron ellos a verme”, dice Sugo, quien se presenta en el Teatro Solís. Las funciones serán el 10 y 17 de julio, y apenas se anunciaron en las redes sociales, se agotaron como pan caliente. Eso, para este artista, demuestra que es el público el que lo posicionó en ese lugar y el que todavía lo mantiene. “Así llegamos a pensar qué bonito sería una fecha más, y desde el Solís gentilmente nos ofrecieron el 2 de setiembre, y esa es la tercera y última fecha. Y la gente sabe que no vendo humo”, dice.

“Noto que la gente continúa sosteniendo esta historia y mi música no va direccionada a una generación”, dice Sugo, quien agrega que también atraviesa los niveles sociales y económicos del país.

Por tres funciones, la charanga llegará al Teatro Solís, lo que llena de orgullo a uno de los cantantes más populares de la música uruguaya actual.

Lucas Sugo. Foto: Darwin Borrelli
Lucas Sugo. Foto: Darwin Borrelli

Continuidad, ahínco y seriedad son tres palabras a las que se aferra Lucas Sugo, quien siempre se preparó para el momento de gloria que está viviendo. “Siempre pensé que el golpe de suerte me va a llegar. Y si llega, que me llegue preparado para sostenerlo”, afirma.

Lucas Sugo llega al diario en medio de un frío intenso. Con campera y guantes puestos, además del termo y la guitarra, se sienta en un escritorio para charlar de este concierto que presentará en el Solís, pero antes de empezar a charlar, acepta las fotos y los pedidos de autógrafos de los curiosos que se acercan.

—¿Estás acostumbrado a que te paren por una foto todo el tiempo?

—Sí, pero no hay problema. Estoy acostumbrado. Aparte me gusta hacerlo, y tengo que hacerlo.

—Podrías decir que no tenés tiempo.

—Sí, pero soy consciente que fue la gente la que me puso acá y eso lo tengo reclaro. Miro para atrás y no es el discurso clásico, es la posta, es lo que me está tocando vivir. No fui un hombre mediático, lo mío vino por un respaldo popular que logró propagar y expandir mi historia, y también sostenerla. Por eso tengo ese chip, esa convicción, y lo hago donde sea, no pasa nada.

—Entonces las salidas de tus shows son intensas también.

—Paso una o dos horas sacándome fotos cuando terminan los shows. Estoy todo el tiempo a las órdenes. Solo estoy para mí del cartel de mi casa para adentro. El resto del tiempo es un cien por ciento para la gente, posta. Tengo fiebre, estoy quizás no de buen humor: no importa. Para el público siempre estoy bien porque aparte estuve muchos años en la vereda de enfrente y yo quería sacarme fotos con Fulano o Mengano, y ese momento para mí era intenso e inolvidable. Por eso sé lo que sienten. Quiero generarles ese momento grato, no quiero regalarles desilusión.

—Parecés ser un hombre bastante cercano con tu público.

—Sí, me gusta eso. Una vez alguien me dijo: “Ya te vas a cansar de eso”. En los primeros shows en el Teatro de Verano, en 2014, terminó el show y me fui adonde estaba la gente, y fueron fotos y fotos, y me decían: “Te vas a cansar, casi todos se cansan”. Hoy en día y cuatro años después me sigo sacando fotos con quien me lo pida. Y trato de mantener eso porque es un hecho que la gente me colocó acá. Talentosos hay muchos, y más talentosos que yo hay muchos más, y que la gente me elija, da mucha satisfacción. Y yo lo agradezco.

 —El ser agradecido es como un sello tuyo a esta altura.

—Sí, creo que viene del lado de la formación. También de los valores adquiridos por el lado de mamá, y me parece que de la conciencia de saber que no está mal ser agradecido.

Lucas Sugo
Videclip de "Cinco minutos" de Lucas Sugo

—Es una virtud un poco devaluada hoy en día.

—Sí, pero no está mal ser educado o ser cortés. ¿Por qué un artista no se puede bajar en una estación de servicio y regalarle una sonrisa a quien lo atiende? ¿Cuánto cuesta eso? No cuesta nada una sonrisa o un abrazo cómplice. Suena medio cursi, pero es la posta.

—El concierto que presentás es un repaso de tu vida. ¿Cómo fueron esas primeras canciones que escribiste antes de Sonido Profesional, antes de todo?

—Arranqué a cantar en concursos a los 11 años y empecé como un romántico empedernido, por la influencia e incidencia de lo que se escuchaba en casa: Isabel Pantoja, boleros, tangos, folclore y música romántica de antes. De adolescente me empezaron a tirar los cantantes clásicos románticos como Luis Miguel o Ricardo Montaner. Me gustaba el que cantaba mucho y buscaba al que cantaba mucho.

—¿Y después?

—Me di cuenta que estaba bueno el que canta y dice mucho con su canto. Es a lo que estoy apuntando en estos últimos tiempos: a ser un intérprete más allá de un cantante en sí. Y en esa época de formación hogareña y de sueños intensos de ir a castings o concursos, estaban esas canciones, y algunas de esas las traigo a este espectáculo en el Solís.

—No son canciones tuyas.

—No, pero hacen parte de mi formación y este transcurso donde felizmente puedo retrotraerme. Viajar hasta esos tiempos donde cantaba en parrilladas, barrios y escuelas de campaña, y veía la intensidad del sueño. Esas canciones las quiero traer para acá. Y el espectáculo Canciones que amo se trata de eso, de las canciones que me acompañaron y las que me permitieron llegar, como “Cinco Minutos” o “Lluvia”. Canciones que me hicieron llegar al oído de la gente y retener simpatía, cariño, afecto y apoyo. Por eso hay una carga emotiva muy grande en este espectáculo, más allá del simbolismo en sí de llegar a esa sala emblemática, y la más grande a nivel cultural de nuestro país.

—Se nota que cuando llegaste al éxito, había alguien formado que estaba esperando ese golpe de suerte.

—Siempre tuve la conciencia de que tenía que tener un conocimiento de causa cada vez que subía a un escenario, que tenía que generar contenidos. Me parece que generando contenidos, si son nobles, viene el afecto. Y el afecto es el que sostiene todo, no la ebullición de un hit. El hit te da minutos en la radio, pero mañana se olvidan, y el consumismo musical tiene ese problema y la gente no se aferra a eso. Pero la gente se aferra al cariño. Y así pasa que capaz viene un artista que hace 20 años no pega un tema, pero si viene a Uruguay decís: “quiero ir a verlo”, porque el tipo gusta. ¿Que hay detrás de esos cantantes? Cariño. Porque fueron la cortina musical de nuestra vida, nos acompañaron, entraron en el subconsciente y llegaron al corazón desde el punto de vista afectivo. Soy un convencido de que la vigencia se codea con el afecto noble. Y con esas dos cosas de la mano, hay continuidad. Y noto eso en mi carrera porque “Cinco minutos” es de 2014: el hit vino, fue intenso, pero como todo se fue. Y en 2014 yo tuve problemas serios, problemas de depresión importantes.

—¿Depresión con un hit sonando en todos lados?

—En esa época tenía una camioneta y me sentaba pensando: “esta noche en todos los boliches del país se escucha mi canción”. Fueron momentos de intensa agonía y depresión, como nunca la había experimentado.

—¿Por qué?

—Porque trataba de ser objetivo y miraba para adelante. Es como si yo voy al Centenario y hago un gol de chilena y sé que al otro domingo tengo que volver. Tenía tremendos problemas de estabilidad emocional en esa época. Ahora entiendo que no soy una máquina de hacer hits, ojalá que vuelva a pasar. Pero entonces pensaba si podría decir: “Hola, soy Lucas”, antes que se esfume la canción. Felizmente ya cerca del final de año, cuando hicimos los Teatro de Verano, el hit se empezó a esfumar y el cariño de la gente empezó a aumentar. La canción me permitió abrir una puerta y con el pie la tranqué y dije: “Paren que tengo otras cosas, hay otra esencia y contenido”. Pero mirá que llegué a consultarlo con doctores, y escribía canciones y ninguna era “Cinco minutos”. Cuanto más grababa y escribía, peor me ponía.

—Pero pudiste salir de esa rosca depresiva.

—Sí, y fue la gente la que me sacó de ahí. A veces peco por ser tan analítico en mi carrera. Sé que me ayuda a la expansión, pero a veces especulo con el futuro y eso me quita disfrutar el ahora. Yo no disfruté el éxito de “Cinco minutos”. Es insólito, pero con tantas incertidumbres y signos de interrogación no lo exteriorizaba, lo vivía para mí. Fueron momentos difíciles.

—Pasando la página, en breve se te viene un Gran Rex.

—Cuando llegó el cable a casa escuchaba en la televisión: “llega Fulano a la calle Corrientes”, y ahora va a llegar el Sugo que sale de campaña. Un hijo del norte donde las posibilidades no eran moneda corriente. Quería cosas, las veía distantes, pero siempre con ganas. “Siga formándose”, me decía, porque había una convicción dentro de mí.

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