FOTORREPORTAJE

Las Llamadas: una sensación única de baile y tambores

Los preparativos de un barrio que empieza a latir al ritmo de las Llamadas, un ritual anual que hace vibrar y bailar en torno al candombe

Desfile de Llamadas 2019. Foto: Fernando Ponzetto
Preparativos para las Llamadas 2019. Foto: Fernando Ponzetto
Preparativos para las Llamadas 2019. Foto: Fernando Ponzetto
Desfile de Llamadas 2019. Foto: Fernando Ponzetto
Las Llamadas 2019. Foto: Fernando Ponzetto

Diez cuadras. Desde Carlos Gardel hasta Minas, desfilando por Isla de Flores. En ese tramo (ubicado en el corazón de Barrio Sur) se viven las Llamadas, esos dos días en el que las comparsas se unen y el candombe se vuelve una fiesta. “Esto es algo que tenés que sentir y es muy complicado de explicar. Para mí como jugar en la selección y estar en el Mundial”, dice Ricardo, que desfila desde hace 20 años con Mundo Afro, una de las primeras comparsas en abrir la noche, ayer en la segunda jornada de las Llamadas.

“Es una emoción tremenda. Cuando ves a la gente de frente con todas las luces es increíble. Se te mueven un poco las piernas por la emoción, pero se pasa volando. No te cansás nada, pero después quedás arruinado. Estamos todo el año esperando esto”, agrega.

Ayer, mientras empezaba a bajar el sol, el ambiente de fiesta se iba adueñando de Isla de Flores. Los niños corrían entre la gente, familias se tomaban selfies, los balcones se llenaban de espectadores y los puestos de comida terminaban de abastecer.

Cerca de las 20.00 -cuando comenzó del desfile- las ansias ganaron Carlos Gardel. Entre fotografías, abrazos con familiares y varios “vamo’ arriba” se percibía un poco de nervios. Rápidamente el director de la comparsa pone orden y los tambores de Mundo Afro se ponen en fila a la espera de la señal. “Bueno, vamo’ a arrancar suave”, dice el director. 

Mientras termina de caer el sol y el cielo se pinta de naranja, el candombe pasa a ser el sonido ambiente. Empezó la fiesta. Se prendieron las luces y arrancó a sonar la comparsa. Medio tímida al principio pero hacia un crescendo que golpea en el pecho. La mama vieja se deja llevar por el ritmo y el gramillero se mueve.

Tras aplausos, salió Mundo Afro. Vestidos con camisetas rojas listos para hacer vibrar Isla de Flores.El director estaba concentrado. Entre los tambores a Ricardo se lo veía listo para salir.

Salieron y mientras pasaban las cuadras el público se contagió de su ritmo. Una mujer bailaba aunque se le hayan roto los tacones, una abuela se tomaba de las manos con su nieta. Empezó la fiesta y nadie se la quiere perder. Mientras tanto, las otras comparsas se preparaban para salir. Aunque la noche recién comienza y ya se siente la fiesta. El candombe toma el protagonismo y el baile espera.

Otras Llamadas estaban llenando de calor el barrio.

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