CAFÉ TACVBA

La libertad como única condición

La banda mexicana abrió nuevo ciclo creativo, y dijo a El País que su logro es por calidad y no por cantidad.

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Café Tacvba: "Con Montevideo pasa algo que no pasa en otro lado". Foto: Difusión.

Doce horas antes de esta entrevista, Café Tacvba conquistaba al público en el cierre del festival Movistar FRI Music, en el que conducida por el carismático Ruben Albarrán, la banda probó lo buena que es. Lo hizo con un contundente repertorio de canciones que fue desde "Chilanga banda", indescifrable composición de Jaime López que la banda popularizó en 1996, hasta "Un par de lugares", único adelanto hasta ahora del que será su nuevo disco. Y lo hizo con luces, cambios de vestuario y coreografías.

Ahora, los Café Tacvba descansan en un precioso hotel de Palermo previo al rodaje del videoclip del que será su segundo corte. Se trata de una "cumbia futurista", adelanta el bajista Quique Rangel, antes de que el tecladista y cantante Meme Del Real (el manager avisó que la noche anterior salió, pero llega en tiempo y forma a la cita), se sume a la charla. La excusa, nunca mejor dicho, es hablar de un nuevo disco que llegará en algún momento del año que viene. No se sabe mucho más.

¿Hacia dónde va este nuevo disco?

Quique Rangel: Estuvimos en Los Ángeles con Gustavo Santaolalla y grabamos 12 canciones, pero estamos en ese proceso donde el resultado final puede variar. Hay canciones que sabemos que van a formar parte del disco, otras que crecieron hacia un lugar insospechado, y esa sorpresa hará que el resultado final sea diferente a lo que imaginamos.

—Por lo pronto, en "Un par de lugares" trabajan un contraste entre una melodía muy alegre y una letra muy dramática. ¿Les divierte ese juego de opuestos?

—Meme Del Real: Siempre ha sido, sino la intención, parte de la libertad del grupo: no saber lo que va a pasar pero probar cualquier cosa. Esta canción dio pie porque nos invitaron a formar parte de una clínica técnica, un seminario con un ingeniero de grabación y mezcla que llegó a México, y para el que necesitaban a un artista que ayudara a demostrar el trabajo. Tuvimos que elegir una canción y esta es la que estaba más cercana al ejercicio, y es como ahora estamos trabajando este proyecto: sin ninguna intención de decir algo específico, sino lo que está pasando.

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—Esa ha sido siempre la línea de Café Tacvba, una banda dice lo que quiere cuando quiere. Que puede ser la banda más romántica, la más sexual, la más crítica.

—M. D. R.: (Se ríe) Pues ojalá. Por suerte siempre hay una amplitud para expresarnos.

—¿Les rechina que se le siga poniendo el sello de rock a Café Tacvba?

—Q. R.: Cuando sacamos nuestro primer disco parecíamos molestos con la etiqueta, pero tenía que ver con que limitaba las posibilidades de la creación. Por supuesto que somos rock, e incluso te diría que si todavía hubiera vigencia de algún tipo de ideología, nosotros somos lo que se supone que tendría que ser el rock. Pero no somos solo rock somos algo que descubrimos cuando nos dimos cuenta que teníamos una voz propia y que a través de nosotros hablaban otras músicas.

—¿Crees que ya no tienen vigencia las ideologías?

—Q. R.: Las ideologías son susceptibles de caducar y renovarse. Pero cuando nos subimos al escenario a tocar una canción como "Música ligera", por ejemplo, yo vuelvo a creer en el rock (se ríe).

—Trabajan con Santaolalla hace mucho. ¿Corren el riesgo de caer en cierta depedencia?

—Q. R.: Sí, por eso con Gustavo hemos trabajado desde diferentes formas. Ahora es cada vez más difícil, porque tiene proyectos que lo llevan de un lado a otro, pero hemos encontrado la forma de seguir con esta relación.

—M. D. R.: Nosotros somos cuatro personas, pero cuando entramos al estudio y ponemos en marcha el proceso creativo, Gustavo forma parte de esta entidad. Tiene una parte importante en la dinámica social del grupo, nos ayuda mucho a encontrar lo que estamos buscando. Ahora mismo está involucrado hasta las entrañas.

—El período en que la banda estuvo en pausa, ¿les trajo aire fresco?

—Q. R.: Cada vez que suceden estos períodos en los que cada uno está en sus proyectos son momentos de renovación, para regresar a esta relación con diferentes elementos. Incluso diría capacidades, porque he descubierto que después de que alguno ha trabajado en producción de proyectos, cuando estamos montando canciones se siente esa nueva habilidad. Como si fueran cursos preparatorios para reingresar a Café Tacvba (se ríe).

—¿Creen en la renovación?

—Q. R.: Seguro. Si analizara cada uno de los procesos de creación de cada disco, en ninguno hemos sido los mismos, en ninguno hemos tenido la misma función. A veces de una manera forzada, como una regla. Yo creo mucho en las limitantes como elementos de creación.

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—Trataba de poner en palabras esa cosa mexicana inherente a Café Tacvba, esa locura tan propia, y no pude. ¿A qué se debe eso?

— M. D. R.: Con eso ya has descrito algo. En un principio, nos dimos cuenta que había que utilizar lo que estaba a la mano para hacer música, que teníamos tanto de lo mexicano como de lo no. Y esa premisa es la que ha podido sustentar nuestra carrera, porque es muy fácil trabajar cuando eres consciente de que siempre va a haber herramientas que van a ir evolucionando. Cómo somos como mexicanos, no lo sé. Incluso me he dado cuenta que con el tiempo, no sé si decir: "somos mexicanos" es nuestro discurso. Si fuéramos un alimento, seguramente estaríamos probando una receta diferente a la que fuimos al principio, pero al final tiene algo picante que dices: ah, es mexicano. Me interesa más saber qué es lo que a esta altura se percibe de nosotros, con ese tatuaje cultural que tenemos y no vamos a poder quitarnos nunca.

—Lo demuestran en los shows, donde pasa de todo.

—M. D. R.: Hace rato preguntabas si teníamos problemas con el rock, y creo que el rock no tiene que ver con el género sino con la actitud. Yo traduzco eso como rock, ver qué se nos ocurre este momento, intentarlo y ver si tiene empatía con la identidad del grupo. A estas alturas, cualquier oportunidad es valiosa y la aprovechamos mucho, porque al final todo tiene una seriedad. Si nos ponemos un vestuario, eso tiene un mensaje atrás.

—¿Cuál es el éxito, el logro de Café Tacvba?

—Q. R.: (Piensa) Si hay un logro, no creo que tenga que ver con la cantidad sino con la calidad. No es la cantidad de público que tenemos, sino que ese público se acerca porque se siente identificado con nuestra forma de ver la vida, nuestras propias dudas, lo que pensamos. No es porque seamos un grupo que está de moda.

Meme Del Real: "Con Montevideo pasa algo que no pasa en otro lado"

¿Cómo ha sido su relación con Uruguay?

—M. D. R.: Si bien no hemos ido en tantas ocasiones, yo tengo una impresión de haber estado mucho tiempo, de haberme sentido muy ligado a algo que nos pasa ahí, que no pasa en ninguna otra ciudad. Tengo buenos recuerdos de los shows, pero sobre todo una sensación que siempre recuerdo de Montevideo, porque lo más afuera que estuvimos de ahí fue la primera vez que fuimos a tocar, que era en la periferia. Me acuerdo mucho de un show en el que se combinaron varios malos factores, en el Teatro de Verano que de verano no tuvo nada: estaba helado, es de los shows que yo recuerdo que realmente las manos estaban congeladas y les tenía que decir: “toquen, ¡hagan algo!” (se ríe).

—Q. R.: Sí, pasamos en el ferry y se sacudía (se ríe).

—M. D. R.: Sí, no fue la oportunidad que queríamos tener. Pero la vez anterior me acuerdo que tocamos en un teatro en el centro y estuvo increíble, mortal, y uno sabe que ahí hay un hilito. Queremos siempre tener la oportunidad de regresar y tener conexión, no pensamos en por qué no hemos tenido el éxito que podríamos haber tenido. Porque cuando pasa algo así, te das cuenta que puede volver a repetirse y es una cuestión de esperar, nada más. Con Montevideo pasa algo que no pasa en otro lado.

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