LOS IRACUNDOS

Un legado que se mantiene vivo

La banda sanducera tocará el domingo en el Teatro de Verano junto a la Sinfónica de Montevideo.

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Velázquez es el único miembro fundador que se mantiene vivo. Foto: Difusión

Juan Carlos Velázquez piensa que en todas las casas de América Latina hay al menos algo de Los Iracundos, y por lo menos en mi caso acierta. Entre los vinilos de la herencia familiar hay un par del grupo sanducero que aún suenan, con canciones tan populares que cualquiera puede conocer sin saber, en realidad, que fueron compuestas por una banda uruguaya.

Es que desde mediados de los sesenta hasta ahora, Los Iracundos escribieron una historia legendaria que más que nada se desarrolló en el norte de Sudamérica y América Central. Así, su música terminó convirtiéndose en la banda sonora de las comunidades de inmigrantes latinos de Estados Unidos y Europa.

Y el grupo se volvió latino, aunque Velázquez (a quien popularmente se lo conoce como Juano) conserva su acento uruguayo intacto, a pesar de estar radicado en el exterior hace ya varias décadas. El baterista, único miembro fundador del grupo que sigue en actividad, es ahora el director musical y esta noche volverá a tocar en Montevideo, junto a la Sinfónica capitalina.

Este espectáculo, que tendrá un repertorio más que conocido pero en versiones distintas —sonarán "Puerto Montt", "Va cayendo una lágrima" o "Tú con él", por ejemplo—, será este domingo las 19:00 en el Teatro de Verano. El show había sido programado para el viernes, pero fue suspendido por razones climáticas (las entradas adquiridas, de las que quedan en Abitab a 200 pesos, conservan validez).

"Los Iracundos no tenemos un lugar fijo", dice Velázquez a El País, atendiendo en Ecuador una llamada que lo encontró a días de viajar para Uruguay.

Venía de una gira de dos meses por Estados Unidos, y no tenía idea que en la última edición de la Semana de la Cerveza algunas de las canciones de su grupo, como otras de otros autores que también surgieron en Paysandú, habían sido recuperadas por un colectivo de músicos locales que se llamó Paysandú no se olvida.

La historia de Los Iracundos nació ahí, en Paysandú, donde el 10 de octubre de 1961 dieron su primer recital. Eduardo y Leonardo Franco, Velázquez, Juan "Bosco" Zabalo, Hugo Burgueño y Jesús María Febrero eran unos adolescentes que querían hacer música y, hay que decirlo, conquistar chicas.

Medio siglo después, el mejor saldo que saca Velázquez de este periplo musical es bien sencillo: "Hice toda una familia, crié a mis hijos (tiene dos, y los dos son músicos) que ya tienen su familia y eso es lo más lindo que tengo, aparte de la satisfacción de hacer lo que me gusta".

"Si sigue esto así y no pasa nada raro, tengo para 10, 15 o 20 años más", bromea. "O 30", exagera el músico, que en noviembre pasado cumplió 74.

—¿No piensa en parar?

—No, no, de ninguna manera. Si llego a dejar los escenarios me muero, no puedo jubilarme. La música me mantiene vivo. Estoy en lo que me gusta, y por eso me siento muy bien; me hace bien a la salud, no tengo estrés ni nada de eso.

Historia.

Primero fueron los Blue Kings, pero cuando desembarcaron en el mercado argentino ya habían adquirido el nombre de Los Iracundos. La discográfica RCA los fichó, grabaron algunos discos instrumentales con influencia rockera, pero rápidamente cambiaron el foco y se consolidaron en el estilo que sería su fuerte definitivo: el de las baladas románticas.

RCA los convirtió en un fenómeno que conquistó rápidamente al joven público femenino, que por esa época también se dejaba encantar por Palito Ortega y otras frescas figuras del Club de Clan. "Puerto Montt", compuesta por Eduardo Franco, fue una pieza fundamental en la historia que seguiría después.

"Las canciones románticas por lo general perduran", dice Velázquez a varias décadas de la aparición de aquel hit. "Son canciones muy bonitas, la mayoría compuestas por Eduardo Franco (ver recuadro), y además son canciones sencillas. Pero tu sabes que hacer lo sencillo es lo más difícil del mundo. Ese es el éxito", asegura Velázquez, que al igual que Eduardo Franco ha incursionado como compositor.

Algo de razón tendrá cuando señala esas características; no en vano Los Iracundos se convirtieron en una de las bandas uruguayas más populares de todos los tiempos, y de las que más discos vendió en América Latina, que aún se sostiene por lo hecho fundamentalmente en sus años dorados. Aunque nunca han parado de grabar: de hecho, para fin de año están preparando nuevo material.

Velázquez también ha hecho mérito para perpetuar este legado que lo encuentra hoy como único fundador activo. Burgueño dejó la banda en 1986 y el resto de los fundadores falleció: Eduardo Franco en 1986, Zabalo en 1992, Febrero en 2003 y Leonardo Franco en diciembre del año pasado.

Cuando Franco murió en Guatemala de un paro cardíaco, periodistas de países centroamericanos llamaron a El País para saber si habría alguna ceremonia oficial en Uruguay. Para sorpresa de quienes consultaron, aquí la noticia pasó prácticamente desapercibida.

"En Uruguay nos han dado muy poca importancia, pero somos uruguayos y nadie es profeta en su tierra. Pero afuera somos ídolos totales, tenemos muchos fans, nos llegan muchos comentarios por día en las redes", señala Velázquez.

Aun así, lo entusiasma reencontrarse con el público que irá a cantar emblemáticas y populares canciones, esta noche al Teatro de Verano.

Legado.

Como en cada entrevista que da, Velázquez aprovecha para señalar que músicos que pasaron por Los Iracundos y luego se fueron, siguen en actividad apropiándose de un nombre que, él siente, es el único que puede defenderlo. "Tenemos una historia de tantos años haciendo buena música y haciendo grabaciones, y que se presenten estas bandas casi piratas...", lamenta.

—¿Ha sido difícil mantener viva a la banda con músicos nuevos, o ellos se acoplan?

—Cuesta, cuesta mucho porque muchos cantantes que he tenido se creen estrellas y ya salen de solistas con mi nombre, con Los Iracundos. La gente se enloquece, cree que el éxito es de ellos, y el éxito es de las canciones primero, que son de Los Iracundos y del mundo.

—¿Y ustedes cómo se han llevado con el éxito?

—Nunca le dimos importancia ni nos dimos cuenta. Simplemente nos gustaba grabar y actuar. Muchos artistas piden flores y agua de Francia; nosotros, una habitación de hotel para cambiarnos, comemos milanesas como cualquiera y lo que queda es tocar y trabajar.

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