La banda de hip hop editó su sexto disco, llamado “Cazadores de gigantes”

latejapride*: "Hacemos música para estar vivos"

Montevideo, 2003, el boliche El Cubo en algún rincón de Barrio Sur. La Teja Pride, que estaba por convertirse en latejapride*, tocaba con Amnios y andaba con un demo de seis canciones bajo el brazo, Filosofías de insomnio. Los hermanos Mattioli se lo dieron a Daniel Anselmi, integrante de Amnios, y se fueron a su casa. Eran las seis de la mañana.

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"Nuestro gran reto en cada disco es contar la mayor cantidad de historias posibles". Foto: Ernesto Ryan.

Tres horas después sonó el teléfono: era Anselmi, que hoy sigue siendo su productor y es el responsable de Cazadores de gigantes, disco que la banda lanzó en septiembre.

—O sea que si ese día no se encontraban con Anselmi, quizás La Teja no era La Teja.

Leonard Mattioli: Capaz teníamos un sonido más crudo, diferente. Porque Daniel dice: "este tipo de sonido capaz estaría mejor con este sinte", "les recomiendo eliminar este estribillo".

Davich Mattioli: Es un oído fresco después que vos estás tanto tiempo con una canción. Lograr esta confianza con un productor no es fácil; con Daniel se pudo, es el quinto tejo.

Davich Mattioli es el MC y beatmaker de latejapride*, su hermano Leonard es el DJ y selector. Al grupo lo completan el MC Nicolás Barragán y el bajista Álvaro Grasso. Y Anselmi.

Cazadores de gigantes (ver recuadro) es el sexto disco de estudio de la banda. "Tardamos un montón en hacerlo, nos llevó como un año y medio", comenta Leonard en entrevista con El País. Es un tiempo largo o corto (depende quién lo mire), sobre todo teniendo en cuenta que cuando empezaron a trabajarlo tenían 46 bases. Hubo que hacer un ejercicio de fuerza para llegar a las 15 que hoy lo componen.

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Si Las palabras y la tormenta, su álbum anterior también editado por Bizarro, estaba conectado con la infancia, Cazadores es "temporal". En las letras aparecen, por ejemplo, temáticas como el uso de agrotóxicos o la desaparición de los 43 estudiantes en Ayotzinapa, y muchas cosas personales.

—Tiene cierto romanticismo Cazadores de gigantes.

D.M.: Hay mucha cosa encarada de distintos ángulos pero tiene algo de romanticismo.

L.M.: Hay algo más Baudelaire, una idea de plasmar un montón de vivencias, anhelos, caminos truncos que fueron para otro lado. Hay mucho de nuestras personalidades y de lo que nos pasó en este período.

D.M.: Pero siempre tratando encontrarle una vuelta.

L.M.: Sí, es go on. Si bien nos gusta mucho la música de los ochenta siempre nos quisimos separar de esa oscuridad zarpada que había. Porque en algún momento estuvimos ahí y ya está; nuestra música tratamos que sea festiva, incluso cuando el tema que abordamos no es para nada festivo. Hacemos música para estar vivos.

—La prioridad del mensaje de latejapride*, ¿cuál es? Porque nunca optaron por decir algo de manera cruda, violenta.

D.M.: Yo nunca me sentí identificado con que para decir algo hay que hacerlo de forma violenta. No digo que una cosa sea buena y otra mala. A veces está bueno ser específico y no tan metafórico, pero me cuesta.

L.M.: Buscamos la libre interpretación. Hay cosas que buscamos no hacer: no ser sexistas, machistas, cosas así. Pero no nos atamos a lo que dice la canción: esta canción es esto, y se interpreta como lo interpretes.

—En ese sentido, trabajan bastante el formato canción.

D.M.: Nuestro gran reto en cada disco es contar la mayor cantidad de historias posibles y no caer en fórmulas repetidas.

L.M.: Yo creo que la mayoría de las veces no contamos historias, contamos imágenes. Describimos un gran cuadro donde la acción está como congelada, y describimos todas sus partes.

—¿Por qué en Cazadores aparecen la cumbia o el funk?

D.M.: El funk venía apareciendo, en este está más marcado. La cumbia es porque nos divertimos yendo a fiestas subtropicales, nos re copamos (se ríe).

L.M.: El Barra (Barragan) fue el que insistió, y dijimos: vamos a darle hasta donde lleguemos.

D.M.: Quedamos re contentos porque suma al espíritu de la banda, de colgarse con géneros o cosas que vamos escuchando y trascender lo que hacemos.

—¿El riesgo no les preocupó?

L.M.: No. Hay gente que se va a enojar, pero no tenemos enemigos, sólo fans confundidos. Hacemos música. Si no les gusta... No es tan importante.

—Tampoco está bueno darle palo gratuitamente al género.

D.M.: Creo que esas energías están mal enfocadas. Habría que enfocarlas en lo que uno hace, tratar de construir.

L.M.: Hay algo muy clasista en eso, y demodé. Esa idea de que la cumbia es inculta ya vemos que no, está de moda otra cosa.

—¿Contra el hip hop hay alguna cosa así, clasista?

L.M.: Estuvo eso de los músicos y los que no éramos músicos. "Con una computadora cualquiera hace música", y en realidad la computadora no hace música, como la máquina de escribir no escribe libros.

D.M.: Igual esa tortilla hoy se dio vuelta, porque el hip hop hoy permea todo, todo lo toca.

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SOBRE EL NUEVO DISCO.

Pequeños gigantes en constante búsqueda.

Si el objetivo de latejapride* es contar historias, Cazadores de gigantes lo cumple a la perfección. Es un disco largo, es cierto, pero si comenzaron con 46 opciones diferentes haber llegado a 15 fue una hazaña, y no se les puede reprochar nada. Eso porque el resultado es más que bueno.

Con 18 años animando al hip hop local, los Mattioli y su equipo ya marcaron un estilo propio, con versos refinados y bases musicales que cautivan al cuerpo y a la mente. Eso les ha permitido sostenerse, y también arriesgarse. Este nuevo disco incluye un combo exquisito con la cumbia digital "Arde" (y un estribillo combativo e irresistible que habla de no escupir agrotóxicos) y el trap "Pedradas", donde la voz queda relegada y las programaciones y los efectos toman protagonismo.

Cazadores de gigantes incluye, además, otro montón de condimentos que, como en cada disco, le permiten dar una vuelta de tuerca al sonido de latejapride*.

Los vientos de Miguel Leal y Rodrigo Baleato en "Atento", que es casi un reggae; o la guitarra melancólica que abre "Somos" son parte de esa variedad de especias

latejapride* se arriesga y acierta, como el cocinero que experimenta sin prejuicios, mezcla sabores y siempre sorprende. "Llevándola", por supuesto "Arde" y "Venime a buscar", son algunos de los mejores platos de este banquete.

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