La vuelta de una estrella todoterreno

Lali Espósito: la chica que juega en todas las canchas

La argentina agotó entradas para el show que dará el sábado, a las 21, en el Teatro de Verano

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lali Espósito

Hace apenas un año que Lali Espósito llegó por primera vez al Teatro de Verano, para presentar su entonces flamante disco A bailar, en una gira que lleva el mismo nombre. Más de 4.000 personas (casi todas chicas, niñas y adolescentes) fueron a ver a esta ascendente sensación rioplatense.

Las cosas cambiaron desde aquel 18 de octubre hasta este sábado 12 de diciembre, en el que volverá a subirse al escenario del Parque Rodó con entradas agotadas. Y entre tantos cambios, uno sobresale: ya no es una jovencita en desarrollo. Espósito acaba de ganarle un premio a Mejor Actriz Protagónica en Argentina a la mismísima Cecilia Roth.

¿Qué pasó en el medio? Esperanza mía. La telenovela que en Uruguay se ve a diario por La Tele es la primera en que Espósito trabaja como protagonista en horario central. Allí es Esperanza, una joven que llega a Buenos Aires buscando la salvación (buscando una esperanza, claro) y termina haciéndose pasar por novicia en un convento. Allí conoce a Tomás (Mariano Martínez, hoy su novio), un joven cura que cambiará su vida.

El argumento parece trillado y demodé para el siglo XXI, pero esta ficción funciona. En Uruguay no tiene el rating de las telenovelas turcas, pero ha ganado mucho público, y en Argentina es un éxito que llevó al producto televisivo a convertirse en un musical que se cerró esta semana en el Luna Park.

En Esperanza mía, Espósito despunta sus dos vicios: la actuación y el canto. Porque esta falsa novicia (que ahora pretende ser real) canta, y lo hace muy bien, y es la estrella del coro del convento. Cualquier parecido con Cambio de hábito es pura coincidencia.

A través de la pantalla Lali Espósito se convirtió en un producto para toda la familia. Ese fue un factor clave para que las entradas para el show que dará el sábado se agotaran en poco tiempo, casi sin difusión y sin dar ninguna entrevista a los medios uruguayos.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Es que entre grabaciones y el musical (más recitales que va intercalando) está ocupada la muchacha de 24 años que, hasta esta ficción de Pol-ka, era admirada solamente por niñas y adolescentes que la vieron crecer en las realizaciones de Cris Morena.

Lali Espósito (Mariana en el documento de identidad) actuó desde pequeña en Rincón de Luz y Floricienta. Con los mismos rasgos aniñados que conserva hasta hoy, le salían con total naturalidad aquellos personajes casi varoniles. Después llegó Casi Ángeles, serie para adolescentes en la que empezó a cantar, y se fue transformando poco a poco en una chica sensual y una artista con potencial.

Hoy, con éxitos y premios a cuestas (y exposición brutal por su ruptura con Benjamín Amadeo y su romance con Mariano Martínez), parece ser la sucesora de Natalia Oreiro. Es linda, simpática, tiene gracia para papeles extrovertidos, y se reparte bien entre la actuación, el canto y el baile. De hecho, la uruguaya confesó que fue ella quien se la recomendó a Adrián Suar para Esperanza mía.

En 2015 Espósito consiguió un par de galardones que consolidaron su brillante presente: ganó el Gardel a Mejor Artista Femenina Pop y a Álbum Nuevo de Artista Pop por A bailar, y el Premio Tato que entrega la Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión, en el rubro Actriz Protagónica.

Y hubo más. Teloneó a Katy Perry en su última visita a Argentina, e hizo dúos con Ricky Martin y Joan Manuel Serrat (en serio, lo pueden ver en la web y sorprenderse), y se confirmó que el año que viene interpretará a Tita Merellio en cine.

Y habrá más, claro, a juzgar por cómo vienen las cosas en la vida de esta chica de un metro y medio de altura y una energía imparable.

Por lo pronto, el sábado, a las 21:00 horas, hará su show potente y completo a nivel visual en el Teatro de Verano, y se reencontrará con el público uruguayo que agotó entradas temprano para verla. Si hay muchos disfraces de monja el sábado en el Parque Rodó, sabrán por qué es.

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