ENTREVISTA

LaBaq, la brasileña que trae al Solís una música nacida desde la incomodidad

La cantautora brasileña presenta su disco "Lux", hoy y mañana en la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís. Antes, contestó las preguntas de El País

La cantante brasileña LaBaq. Foto: Laís Catalano Aranha
La cantante brasileña LaBaq. Foto: Laís Catalano Aranha

Estuvo en Nueva York, Porto y Alemania, unos meses en Italia y ahora emprende una gira regional. Larissa Baq, o sea LaBaq, es una solista brasileña que no para de moverse por el mundo, y también en el plano estético de su música: cada material representa una nueva búsqueda y el último giro lo dio con Lux, disco que viene a presentar hoy y mañana a Montevideo. Los shows son a las 20.00 en la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís (entradas en Tickantel), y antes de eso y desde algún aeropuerto, contestó las preguntas de El País.

—Tu naturaleza es cambiante y tu disco Lux representa un nuevo giro en tu camino artístico. ¿Cuál fue el primer impulso para hacer ese disco?

—Yo tenía ganas de hacer algo más experimental, un poquito más electrónico. En principio salieron canciones un poco más dulces, pero con todo lo que empezó a pasar en Brasil, las elecciones, salieron canciones de cosas que me estaban molestando. Ante todo, Lux es superincómodo; por eso es tan disonante a veces, tan raro. Creo que Lux soy yo reflexionando sobre cómo el momento del mundo me estaba llegando.

—Colaboraste con varios artistas, entre ellos algunos uruguayos, para la canción “Miedo”. ¿Qué quisiste reflejar al unir a tantas personas distintas para impulsar ese mensaje?

—“Miedo” tiene un par de artistas que admiro y quiero mucho, y tenemos uruguayos sí. Yo necesitaba tener a Uruguay ahí. Y hay una frase muy famosa ("Nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo"); no es una frase mía sino de la sociedad, de las luchas latinoamericanas. Entonces me imaginé cantándola sola y no le vi mucho sentido, porque es un grito que tiene que ser cantado por más de una voz.

—Al mismo tiempo que es experimental, este disco tiene algo muy primal en cuanto al pulso. ¿A qué responde eso?

—Fue un proceso un poco natural. Empecé a escuchar cosas que no estaban tan cerca de lo que me era referencia hace un par de años, y me gusta traer a mi obra esto, para que la gente tenga certeza de que es algo que siempre quiero ser: muy sincera y fiel. Ser verdadera con lo que estoy sintiendo. Así que Lux nació de ahí. Y eso de primal es interesante, porque yo siempre hablo de tierra y aire en mis canciones, como algo casi tribal, de llegarle a la gente a través de ritmos y frecuencias supergraves que no escuchamos. Tenía ganas de hacerlo así.

—Algo de esto está en tu tema “0 Likes”: ¿que la industria hoy se maneje por números tan inmediatos, por fenómenos virales, te hace replantearte algo de tu forma de trabajar y actuar?

—Es algo que reflexiono bastante, incluso al principio del concierto hay un texto hablando exactamente de esto. Porque tenemos la posibilidad de, a un toque de tu celular, hablar con fans o con ídolos, ¿sabes? Eso lo hace todo más fácil, pero todo gira alrededor del capitalismo, el dinero. Pienso mucho en por qué necesitamos las redes. Obvio que moviliza a muchas personas, tienes posibilidades, pero bajo todo eso está la gigante necesidad de las personas de tener atención, y nos sentimos mal si no la tenemos. Y es complicado. Ojalá pudiéramos tener un equilibrio. Yo no puedo reclamar mucho porque tengo buenos números en redes, streaming y esas cosas, pero me pregunto siempre sobre que hay artistas buenos que son “menos” por tener mil seguidores en Instagram. Es una manera rara de ponerle valor a las cosas.

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