VIDEO

Kevin Johansen: "Tengo gran respeto por el baile"

El cantautor presenta su nuevo disco este jueves, a las 21.00, en el Teatro Solís.

Divertite - Entrevista con kevin johansen
Divertite - Entrevista con kevin johansen

Su agenda de notas es apretadísima (tiene minutos para moverse de un lugar a otro), pero a Kevin Johansen nada parece apurarlo, ni siquiera el chivito que le prometieron para el almuerzo. Llegó a Montevideo temprano, con un par de horas de descanso apenas, y no paró de recorrer medios de prensa para promocionar el show que dará este jueves en el Teatro Solís, para presentar su disco Mis Américas, Vol. 1/2 que tiene entradas prácticamente agotadas.

Prefiere no quitarse los lentes para que sus ojos no delaten cansancio, y se acomoda en un sillón para hablar de sus novedades musicales y de lo que sea que se le pregunten. Este cantautor de madre argentina y padre norteamericano, nacido en Alaska y criado entre Estados Unidos, Argentina y Uruguay (donde vivió en su temprana adolescencia, entre el eco de "A redoblar" y sus primeros acordes en la guitarra), y con pasado rockero en la banda Instrucción Cívica, ganó popularidad por aquel "Down With My Baby" que fue tema central de la telenovela Resistiré (acá se veía en Monte Carlo), y construyó una carrera entre el español y el inglés, entre la balada guitarrera y la canción lúdica.

En Mis Américas, Vol. 1/2 confluyen todos sus momentos y sonidos, desde el romanticismo mínimo de "Es como el día" (preciosa composición que abre el disco y que grabó con su hija mayor Miranda) hasta la gracia de "La Bach-Chata (Habladurías)", una canción que nació como un homenaje a Les Luthiers y que cuenta además con la participación de Marcos Mundstock y de Palito Ortega.

Con todo eso y con su banda The Nada llega esta semana al Solís, para abarcar buena parte de su repertorio y encontrarse con un público al que no ve hace unos cuantos años.

—¿Mis Américas, Vol. 1/2, el disco que venís a presentar, es tu disco más cosmopolita?

—(Piensa) Puede ser literalmente, porque fue grabado entre Nueva York, Río de Janeiro y Buenos Aires, con músicos del continente. A decir verdad no lo había pensado por ese lado, pero es un disco viajado. El volumen medio tiene que ver con que es una parte, las Américas que conozco.

—¿Estás trabajando en otro volumen de Mis Américas?

—Sí. Siempre queda un disco fuera del disco, y en este caso ya hay un Más Américas o Avenida de las Américas, ya veremos cómo lo llamamos. También son 15 años de The Nada, que es muy cosmopolita pero fue grabado en una ciudad, Nueva York, con músicos cubanos, israelíes, argentinos, uruguayos, gringos, árabes. Se vuelve un poquito a esa esencia.

—Además de hacerlo en varios países, este es un disco hecho con invitados que vienen de distintos lugares. ¿Cómo se integra por ejemplo Palito Ortega?

—Son esas influencias ineludibles, sonidos, ya no es una persona sino una época, un timbre, una forma de ver la canción. En realidad le pedí permiso con mucha vergüenza a Palito, porque la canción tenía que ver con Les Luthiers, era un homenaje. Entonces le dije que hacía mención a un tema suyo, "La felicidad", pero diciendo "la infelicidad ja ja ja ja", y que si le gustaba el tema el estribillo era suyo. Y le gustó la idea. Fue la presencia del rey.

—También se integra completamente al proyecto tu hija Miranda, que no sólo grabó "Es como el día" sino que está participando en vivo. ¿Cómo se dio ese proceso de integración?

—Sí, si todo sale bien vendrá acá. Es muy orgánico, no hay una frontera con mis hijos con eso de que papá se va y ustedes no presencian nada. Son testigos y a veces tus peores críticos, te dicen: "¿papá, cómo vas a hacer eso?". Ellos me alimentan de mucha música del pop actual, y uno también les va mostrando cosas; Miranda hasta se queja, me dice: "¿cómo no me hablaste de tal cosa?". Compartimos mucho; Miranda cantó en "Es como el día", mi hija Kim cantó en "Folky" y Tom en "Torcer a favor", así que es una participación muy natural que se da.

—¿Qué tan importante es el componente lúdico, esa cosa teatral en tu música?

—Hace poco venía pensando que la música contiene todo, que es una frase que me gusta mucho, y justo enganché en los Grammy a Regina Spektor y ella en la alfombra roja decía: "la música contiene todo". Tiene drama, tiene humor, comedia, tristeza, algo más serio, algo más solemne. En realidad los acordes mismos tienen esos matices, ¿entonces cómo no aplicarlo con ideas, críticas, miradas, a veces con humor?

—¿Todo eso está incorporado en tu vida, o sale más que nada en las canciones?

—No, yo soy un gran jodón, me gusta reírme y sorprenderme con una ocurrencia, y creo que es como dice Simon de Beauvoir: "el sentido del humor es el escote del cerebro".

—¿Qué tan seria es la música para vos?

—Es absolutamente seria. Es más que seria, es algo muy visceral. En mi casa todos somos músicos. También estuve casado con dos bailarinas, también soy bailarín y además fui coreógrafo, y creo que el baile es la forma más primal de interpretar la música, el cuerpo es nuestro primer instrumento. Tengo gran respeto por el baile. Después uno toma un instrumento, si tiene la suerte de adaptarse, pero la música es todo. En los shows o los discos las tres patas que siento, en la conexión con los demás o con uno mismo, es llevar algún tipo de emoción, algún tipo de reflexión —me gusta mucho la palabra porque involucra sentimiento y pensamiento, pensar sobre lo que uno sintió— y después el baile. Ver gente moviéndose en un recital es muy bonito.

—Sos muy amigo de Lea Ben Sasson, el candombe está presente en tu música, la canción "Vecino" habla de Argentina y Uruguay. ¿A qué se debe ese vínculo tan cercano?

—Mi vieja era docente y a mis 12 años consiguió un trabajo en el British de Carrasco. Me acuerdo del director de la escuela llevándonos en auto hasta Shangrilá y yo sentía que estábamos en el Caribe, con esas postales de la Rambla. Y tenía una doble vida acá, porque era el hijo de la maestra en una escuela muy exclusiva, y a la vez jugaba con 20 botijas en los canteros de Malvín, vivía en la 18 de Diciembre. Mi vieja pegó onda con la bibliotecaria de la escuela del British, Susana Ibarburu, que le recomendó a un primo o hermano, Luis, que me enseñó a tocar la guitarra. Los primeros acordes los aprendí en Uruguay.

—Hace poco diste una nota sobre tu condición de migrante. ¿Cómo vinculás ese estado tuyo al momento político que te toca en cada lugar al que vas?

—Supongo que por mudarse uno ve una cosa más macro, y ve también los ciclos que tienen las políticas. Con los amigos que viven afuera hablo de eso; cuando ganó Macri en la Argentina me decían: "qué país te elegiste gringo", y acto seguido decían: "bueno, aunque si acá gana Trump no sé a dónde vamos a ir a vivir". Y yo les decía que el problema es la humanidad, no el país; somos la plaga. Por ahí los viajes te permiten decidir cuán fóbico sos, porque cuando sos el nuevo de la escuela —que me pasó mucho— querés ser aceptado, pero yo no era fóbico: observaba cómo interactuaban los pibes y después me zambullía. Acá en Uruguay me daba vergüenza decir que era de Alaska.

"Mis primeros acordes los aprendí en Uruguay". Foto: Mariana Castiñeiras

UN DISCO COSMOPOLITA EN VIVO Y CON LOS THE NADA.

Kevin Johansen vuelve a Montevideo para presentar su último trabajo discográfico, Mis Américas, Vol. 1/2 (producido por Matías Cella, el productor de Jorge Drexler, y con participación de Cachorro López), con su banda de siempre, The Nada. Con ellos repasará los principales temas de este trabajo que está en disquerías editado por Sony, y clásicos de toda su carrera. La cita es este jueves a las 21.00 en la sala principal del Teatro Solís y quedan las últimas entradas a 700 pesos en Tickantel y boleterías de la sala. La mayoría de los sectores ya están agotados.

TRES DISCOS DE UN CANTANTE.


Sur o no Sur - 2002.


Es el segundo disco de Johansen y el que impulsó su popularidad gracias a "Down With My Baby", que de la mano de Resistiré fue un éxito inmediato. Con un repertorio bastante largo y buenas canciones como "Cumbiera Intelectual" o "Candombito", el cantautor hizo de Sur o no sur uno de sus mejores discos.

Logo - 2007.


Otra vez paseándose por cantidad de ritmos y usando la poesía más tradicional con juegos de palabras irónicos y lúdicos, Johansen vuelve a capturar la atención del público y consigue varias nominaciones a los Grammy Latinos. El segundo tema, "Anoche soñé contigo" se convertiría en otro gran éxito.

Mis Américas - 2016.


Buscando capturar el sonido de las Américas de las que ha sido parte, Johansen logró hacer otro disco de buenas canciones que mantiene el nivel de su historia musical. Esta vez se rodeó de invitados bien distintos (desde Miss Bolivia a Ricardo Mollo) para darle otro toque al repertorio, que sale airoso a pesar de tanta carga.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)