Regreso

El karma del eterno camaleón

Boy George reunió a los Culture Club, los de "Karma Chameleon"  y sacó uno de sus mejores discos

Boy George
Boy George, el icono de los 80 está de vuelta

En qué se diferencia el Boy George de hoy del Boy George de hace más de 30 años? “Ahora estoy mejor”, dice. Eso, claro, se puede interpretar de muchas formas.

Está “mejor” en lo físico; a sus 57 años, es un cantante y un artista con mayor experiencia y más logros, ya sea en solitario o con su banda, Culture Club. No obstante, “mejor” también aplica a la vida de George, quien a finales de los ochenta y principios de los noventa se vio envuelto con drogas y problemas jurídicos. Y la falta de éxitos.

La buena noticia es que George ha exorcizado sus demonios y ahora se encuentra a todas luces en un mejor lugar. Culture Club se reactivó en 2011 y se ha mantenido activo durante los últimos tres años. Life, su nuevo álbum desde 1999, salió el viernes.

En lo personal, se nota lo cómodo que se siente consigo mismo cada vez que pisa un escenario estos días.

“Siento que estoy más en control ahora”, reconoció en una entrevista telefónica desde Londres. “Definitivamente me siento más relajado respecto de mi relación con el público y la fama en general. Ahora lo llevo con mucha mayor facilidad, y creo que soy más accesible”.

Los que están en su entorno estarán de acuerdo.

“Es mucho más afable ahora, mucho más fácil de tratar”, comentó John Moss, baterista de Culture Club y expareja de George. “Ya no le dice a la gente a dónde ir”.

Tom Bailey, miembro de otra exitosa banda de los ochenta, los Thompson Twins, quien está de gira con Culture Club, comentó que el George de hoy es marcadamente distinto de la diva extravagante que conoció cuando ambos estaban en la cúspide de su popularidad.

“George es un personaje de mucha intensidad”, afirmó Bailey. “No siempre fue el tipo más llevadero, porque era muy seguro de sí mismo y extravagante, además de explosivamente personal. Hubo veces en que tuve que alejarme un poco de él. Pero ahora es totalmente encantador, muy resuelto en cuando a su salud y bienestar, así que he de confesar que me dejó muy impresionado”.

La trayectoria de George fue como ninguna otra a principios de los ochenta, porque el mundo, y en especial la cultura dominante del pop, no había experimentado a un hombre abiertamente homosexual, con un estilo andrógino y que imponía modas, con una voz aguda y conmovedora y letras tan bien logradas.

George O’Dowd, su verdadero nombre, se crio en Kent, Inglaterra junto con cinco hermanos, y estaba embelesado con el subgénero de los nuevos románticos y gente David Bowie, Roxy Music y Siouxsie & the Banshees. Vivió como pudo en el centro de Londres durante un tiempo, donde, aún en la adolescencia, el magnate de la música y la moda Malcom McLaren (el inventor de los Sex Pistols reconoció su estilo; le puso el nombre de Lieutenant Lush y lo instaló como miembro del grupo Bow Wow Wow.

Culture Club
Vea el video clip de "Karma Chameleon", el éxito de los Culture Club de Boy George

Sin embargo, se quedó poco y George se unió con el bajista Mikey Craig para formar Culture Club; reclutaron a Moss y al guitarrista Roy Hay.

El grupo fue todo en éxito con álbumes consecutivos que llegaron a discos de platino, como sucedió con Kissing to be Clever (1982) y Colour by Numbers (1983), con una serie de éxitos entre los que se encuentran “Do You Really Want to Hurt Me”,”Time (Clock of the Heart)”, “I’ll Tumble 4 Ya” and Karma Chameleon, su mayor éxito. Culture Club ganó un Grammy a artista revelación en 1984. Y las cosas siguieron su curso. Hasta que se frenaron.

“Fue rápido”, declaró George, “y nos consumimos”.

La suerte del grupo cayó en picada alrededor de 1986. George y Moss terminaron su relación, su adicción a las drogas escaló y lo arrestaron por posesión de heroína; a fin de año, la banda se había separado.

En 1989, hubo un intento fallido de reunirse, pero el grupo logró reponerse en 1998 e incluso lanzó un nuevo álbum, Don’t Mind If I Do, pero poco después de eso se separaron. No sería sino hasta 2014, cuando todos “éramos un poco más viejos y sabios, y menos pagados de nosotros mismos”, como lo dijo George, que el rencuentro realmente funcionó.

“Somos cuatro tipos realmente distintos”, explicó Craig. “Pero cuando nos reunimos a tocar, esa diversidad funciona a nuestro favor, no en nuestra contra, siempre y cuando seamos lo suficientemente inteligentes para no cortarle el paso”.

“Culture Club siempre ha sido muy ecléctico musicalmente”, agregó George. “Estamos orgullosos de nuestras influencias, pero nunca nos hemos quedado con un tema en particular. Siempre hubo elementos de soul, reggae, rock ‘n’ roll. Todo se incorpora, se mezcla y suena a lo que somos”.

Sin duda, así sucede en Life, el primer álbum del siglo XXI de la banda. En un principio, se llamaría “Tribes”, y esperaban lanzarlo al mercado en 2016 o 2017, pero a la banda no le agradaba del todo, ya que habían escrito nuevas canciones como “Different Man”, “Human Zoo” y el homenaje a Johnny Cash “Runaway Train” durante sus conciertos.

Al final, Culture Club decidió “grabar todo de nuevo”, comentó George, “solo para darle al disco una especie de continuidad, un sentimiento común”.

Resultó ser la decisión correcta.

“Siento que hemos hecho el disco que habíamos estado tratando de hacer tal vez desde Colour by Numbers”, explicó George. “Es gracioso que digas que suena ‘muy Culture Club’. Decimos mucho eso sobre los sencillos, pero se siente más suelto. Es muy pegajoso. Las canciones son muy fuertes y muy melódicas. Tiene una soltura que me gusta mucho”.

No obstante, lo más importante para él es la capacidad de irse de gira y tocar en vivo, que es donde espera que Culture Club pueda reivindicarse como banda y seguir vigente muchos años más.

“Tienes que salir y hacer que funcione, y, si lo haces bien, puedes hacerlo para siempre”.

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