ENTREVISTA

Julio Frade y Panchito Nolé, dos amigos y dos pianos que vuelven a compartir escenario

El sábado 3 y el domingo 4 de agosto, Julio Frade y Panchito Nolé presentan "Ballotage" en la Sala Zitarrosa; antes charlaron con El País

Julio Frade y Panchito Nolé. Foto: Francisco Flores.
Julio Frade y Panchito Nolé. Foto: Francisco Flores.

Julio Frade y Panchito Nolé tocan juntos hace más de 30 años. Ambos pianistas suelen presentarse en conjunto una vez por año para un espectáculo que ya es un clásico. En esta ocasión, los músicos regresan a la Sala Zitarrosa para dos fechas de Ballotage, el espectáculo a dos pianos. Antes del show del sábado 3 y el domingo 4 (*) de agosto (entradas a la venta en Tickantel), ambos músicos, que son amigos desde hace décadas, se encontraron para charlar, reírse entre ellos y recordar algunos momentos musicales.

—Vuelven a la Sala Zitarrosa para presentar un show que ya se convirtió en un clásico.

Julio Frade: Hemos hecho muchas veces el encuentro, que al principio lo llamamos combate a dos pianos, pero yo, aburrido de pelearme con él...

Panchito Nolé: Sí, nosotros nos peleamos con música.

JF: Como le gané varias veces por knock out, sigue insistiendo... Quiere que yo le pegue (se ríe).

—¿Cómo surgió la idea de presentarse juntos?

PN: Todo esto nació así: Estando en Buenos Aires, él iba a grabar. Un día nos encontramos de casualidad en una confitería y me dijo que teníamos que hacer un combate a dos pianos. Hace más de 30 años que lo hacemos y siempre hay público.

JF: En los últimos años lo hacemos en la Sala Zitarrosa. Siempre se llena y siempre cambiamos el espectáculo.

—Estuve en el concierto de 2016, Que nos quiten lo bailado, y me acuerdo que cantaron, en tono humorístico, una canción sobre el paso del tiempo.

PN:(Canta) “Cómo han pasado los años...”. En unos meses voy a cumplir 90. Frade con su histrionismo, que lo hace bien, dice una cantidad de cosas. Yo digo alguna pavada pero no ofendo.

JF: Lo que más me envidia a mí es esta melena de león, porque él es pelado desde los 30 (Se ríe).

PN: No, de antes todavía (Se ríe). Yo era precioso cuando era chiquito...

JF: La gente siempre le dice que está igual. Y sí, si estuvo siempre pelado (Se ríe)...

PN: Bueno, así nos tratamos en el combate al piano. Volviendo al espectáculo...

JF: Que es lo que importa...

PN: Hay mucha gente que dice que ya lo vio, pero yo voy a parafrasear una frase famosa de Mirtha Legrand: el público siempre se renueva.

JF: Sí, pero igual hay cosas nuevas. Nosotros tocamos de todo. Ahora que hablás de Mirtha Legrand, me acordé de que ayer escuché esto en la televisión argentina: "Tenemos que ver a quién votamos porque tenemos que ver qué país le vamos a dejar a Mirtha Legrand" (Se ríe). Está buenísimo.

PN: De cualquier manera, es un espectáculo que ya es como un clásico. Nosotros somos músicos, con defectos y virtudes.

JF: Esta vez no le voy a tomar el pelo por la edad. Es un hombre mayor, hay que respetarlo y no hay que llevarle la contra. En diciembre cumple 90 y eso se merece un gran aplauso. Lo único que voy a decir es que él hizo giras por el mundo entero y anduvo hasta por Asia. En esa época el Mar Muerto estaba vivo, así que imaginate si será grande (se ríe).

—Volviendo al recital...

PN: Ah, sí. Tocamos jazz, tango, folclore, música clásica. Nosotros hacemos todo. Con Julio vamos a hacer un popurrí de música de películas. Con Frade hacemos chistes pero nunca decimos una palabrota ni nos atacamos. La gente se va contenta y con un espectáculo musical que lo gozaron. Está incluido todo el espectro musical dentro de las posibilidades que tenemos...

JF: Hay música de Gershwin, Salgán, Yupanqui, Ramírez y Piazzolla. Yo hice un concierto dirigiendo a Píazzolla y a 70 músicos cuando tenía 39 años.

PN: Cuando era un inconsciente, porque cuando uno tiene esa edad...

JF: En el canal 10, donde trabajaba, nos dieron el estudio grande y ahí ensayamos cuatro días. El espectáculo fue en el Palacio Peñarol, que tenía un sonido horrible. Cómo habrán sido los ensayos que el único que entraba al estudio era el dueño del canal, Jorge De Feo, y cuando terminamos el concierto y los ensayos, se puso a estudiar el bandoneón (Se ríe). Piazzolla era una bestia.

—¿Qué interpretaron?

JF: Hicimos una suite que había escrito para la RAI.

PN: Ahí es donde Piazzolla se fue a Italia y le empezaron a dar bolilla.

JF: En medio de un ensayo le dije: “sabe maestro que mucha me gente me para en la calle y me dicen que lo que hace no es tango porque el tango es D’Arienzo”. Piazzolla me dice: "Mirá pibe”, porque me decía pibe,"Todo lo que suena a Montevideo o a Buenos Aires es tango. Es una música de dos ciudades".

—Fuiste arreglador de Radeces, uno de los mejores discos de Ruben Rada. ¿Cómo recordás ese trabajo?

JF: Mirá, Rada me pidió que le escribiera los arreglos. Vino a mi casa con el piano y me dijo qué quería para cada canción: “Quiero que el bajo haga tun, tun bum, y que la batería haga chan, chan, shrap”. Él me cantaba las notas y yo iba anotando. Así estuvimos unos cuantos días y me cantó todas las notas de todos los arreglos. Cuando terminamos me dijo: “Qué bueno, es la primera vez que voy a hacer un disco con arreglos tuyos”. En seguida le respondí: “No, pará, yo no voy a poner mi nombre porque los arreglos son tuyos y los cantaste. Como vos no sabés escribir música, alguien lo tenía que hacer”. Insistió tanto que al final puso que los arreglos eran míos. Yo te cuento la verdad. Me cantó hasta la última nota. Él no sabrá de música pero sabe lo que quiere. Los arreglos le quedaron preciosos. Rada es como un poeta analfabeto, no sabrá escribir música pero cuando uno es buen poeta es un buen poeta.

(*) Originalmente, la nota decía que los shows eran el 2 y 3 de agosto, cuando son el 3 y el 4.

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