ENTREVISTA

Julieta Venegas: "Me identifico mucho con la poesía de Idea Vilariño y Circe Maia"

El sábado 7 de noviembre, la cantante mexicana se presentará en el Antel Arena. Antes del show, habló con El País sobre su relación con Uruguay y sus próximos planes

Julieta Venegas. Foto: Difusión.
Julieta Venegas. Foto: Difusión.

Julieta Venegas se encuentra en un período de transición. La cantante mexicana, que en 2006 se consolidó como una de las principales exponentes de la canción latinoamericana gracias al disco Limón y sal, está reconstruyendo su relación con la música. “Tuve que desarmar lo que venía haciendo porque sentía que cada vez me estaba desconectando más de mi necesidad de haber música”, le explicó a El País en junio de 2019.

Este es un proceso comenzó cuando se mudó a Buenos Aires, se tomó un descanso de las grabaciones (“Quisiera no tener que seguir la lógica de ‘tienes las canciones, ahora grábalas y sal de gira con ellas”, dijo) y empezó a presentarse en lugares pequeños con un concierto unipersonal en el que ofrecía cálidas relecturas de su repertorio.

Y fue bajo esa consigna que ideó Íntimo, un show en el que se acompaña de piano, guitarra, cuatro y acordeón. Así fue que en junio de 2019 llegó a Uruguay para ofrecer una gira que pasó por ocho teatros del interior y que terminó en diciembre con un show de entradas agotadas en el Teatro Solís.

Tras esa experiencia, Venegas se está preparando para volver a Montevideo. La cita será el sábado 7 de noviembre y será todo un acontecimiento: será el primer show en el Antel Arena (las entradas se compran en Tickantel y, por cuestiones de protocolo, solo se venden de a dos) desde que la pandemia del coronavirus llegó a Uruguay.

El concierto, que contará con invitados sorpresa, repetirá ese formato íntimo con el que Venegas se encargó de revitalizar su obra. Antes del recital, la mexicana habló con El País sobre su relación con Uruguay y la nueva etapa de su carrera.

Julieta Venegas. Foto: Difusión.
Julieta Venegas. Foto: Difusión.

—El 7 de noviembre vas a presentarte en el Antel Arena. ¿El formato va a ser similar al de los shows que ofreciste en tu gira por el interior?

—Sí. Estoy tocando sola, pero también voy a tener invitados sorpresa, pero todavía no voy a decir quiénes. En este momento, hacer este show me hace sentir más tranquila porque en este punto no puedes tener a mucha gente. A la vez, es un lugar muy grande, tal vez demasiado para lo que es el show, pero es una situación bastante especial en todo sentido. Mi expectativa, y es donde se centra mi entusiasmo, es la posibilidad de tocar con personas nuevamente (se ríe).

—¿Sentís que esa gira, que pasó por ocho teatros del interior y terminó en el Teatro Solís, ayudó a que tu relación con Uruguay creciera?

—Pues sí. Yo siento que mi relación con Uruguay sigue yendo por lugares superlindos e inesperados, y supongo que tiene que ver con que ahora vivo en Buenos Aires, que es tan cerca. Además tengo una gran complicidad con Fer (el productor de su gira por el interior y del show en el Antel Arena). Cuando surgió la posibilidad de hacer una gira por el interior le dije que quería algo chico y que hubiera un piano, y así armó una gira divina. La pasamos increíble y sentí que necesitaba hacer una gira así en ese momento de mi vida porque necesitaba espacios donde pudiera ver a la gente y platicar. Estaba recuperando cosas que en una gira más grande no tienes. Fue muy importante.

—En esa gira musicalizaste el poema “Sola”, de Idea Vilariño, y recomendaste la obra de Inés Bortagaray. ¿Qué te interesó de ambas?

Inés Bortagaray es lo máximo. Me gustan sus dos libros, y me interesa el más reciente (Cuántas aventuras nos aguardan, 2018) porque tiene esa combinación de autobiografía con la referencia de la escritora que está intentando escribir su segundo libro. Creo que todos los que hemos hecho un proceso artístico sabemos que eso es muy difícil, y me pasó con mi segundo disco. E Idea Vilariño me fascina. Me parece un alma gemela y es durísima por momentos. Me identifico mucho con su poesía y con la de Circe Maia; la siento como supercercana y es como si hablara con una amiga. Ambas me apasionan. Recuerdo que estaba leyendo “Sola” en el momento en que estaba empezando a escribir canciones otra vez y se me hizo bonito musicalizarlo. Me gustó mucho que fuera una temática tan dura sobre la soledad porque ella lo cuenta y no busca una salida. En mis canciones siempre me siento obligada a encontrar una reflexión final y sentir que redondeé diciendo algo esperanzador, pero lo que me gustó de “Sola” es justamente eso: empieza y termina sola. Es una melancolía muy especial.

—Mencionaste que en tus canciones te sientes obligada a buscar algo esperanzador y recordé la letra de “Buenas noches, desolación”. Allí hablás de la tristeza, pero como una etapa cerrada y no ahondando en el sentimiento.

—Sí, totalmente. “Buenas noches, desolación” habla de haber terminado una etapa difícil, pero Idea Vilariño escribe sobre estar en medio de ese momento. Yo creo que la poesía se presta mucho más a procesos así, donde a lo mejor te sientes en el medio de la tristeza y desde ahí surgen poemas increíbles. Pero es mi carácter, la verdad es que no sé escribir deprimida. No me sale. Siempre es escribo después de que sucede, y quizás por eso “Buenas noches, desolación” tiene ese ángulo: terminó y ya (se ríe).

—Cuando comenzó tu gira por el interior comentaste que habías compuesto nuevas canciones pero aún no ibas a grabarlas porque no querías seguir “la lógica de grabar y salir de gira”. Unos meses más tarde protagonizaste La enamorada y editaste un disco con las canciones de la obra. ¿Esa experiencia te ayudó a recuperar las ganas de entrar al estudio?

—El proyecto de La enamorada fue una manera de desviarme, y a la vez recuperar el placer con la música. Nunca había actuado y los monólogos me llevaron a una dirección que no tenía nada que ver con mi regreso a la música, pero al grabar las canciones del proyecto fue como que se conectó un cable y dije: “¡Quiero meterme al estudio y grabar canciones!”. Se volvió a encender un foco que se había apagado en algún momento. Fue muy importante. A la vez, La enamorada me enseñó otras cosas que me ayudan para el show que hago ahora, donde estoy sola en el escenario. Guillermo Cacace, el director, me ayudó a trabajar en cómo te contactas con la gente y cómo vivir a través de un texto. Son muchas cosas que jamás había hecho y me sumaron un montón. Estoy feliz de haber pasado por esa experiencia.

—Y en marzo de este año lanzaste “Mujeres”, una canción inspirada en el movimiento feminista. ¿Cómo surgió?

—La escribí cuando empezó a haber cada vez más marchas de mujeres en México. Me frustró mucho ver cómo la prensa reducía esas salidas a que se rayó una estatua o pasó tal cosa, y hablaban de “el vandalismo de las feministas". Pensé que esa es una repetición de lo que pasa cada vez que las mujeres salen a la calle. En México apenas hace unos años que toda una generación empezó a salir a la calle y a mostrar rabia por la violencia contra la mujer, y eso es algo que ya se ve en toda Latinoamérica. Me frustró mucho que se redujeran a una cuestión de rayar una estatua, en vez de cuestionar por qué como sociedad está tan presente la violencia. Por eso hice esa canción. Por un lado me sentí muy conectada con el movimiento feminista, pero también siento mucha frustración al ver cómo se percibe la rabia de las mujeres. Al menos en México, una mujer enojada parece ser algo incomprensible.

—“Todas las flechas en movimiento, las reglas se vuelven a hacer”, dice la letra de “Mujeres”. ¿Sentís que el movimiento feminista se está volviendo cada vez más fuerte?

—Lo que siento es que estamos empezando a conectar cada vez más con la idea de que somos una fuerza política. Ha sido muy emocionante encontrarnos en la calle, mirarnos y saber que compartimos un montón de problemáticas aunque tengamos tan diferentes estilos de vidas y vengamos de diferentes lugares. Es muy emocionante y siento que se está dando un giro. Hay muchas organizaciones que está tomando más fuerza, pero esto empieza por una conciencia propia de decir: “Yo soy parte de esta corriente y me siento identificada”. Es importante ocupar los espacios que tenemos para poder hablar sobre este tema.

—En tu gira por el interior presentaste canciones como "Déjenla dormir" y "Palabras", que aún están inéditas. Ahora que grabaste "Mujeres" y las canciones de La enamorada, ¿estás pensando en registrar esas composiciones?

—Sí, ya estamos empezando ese proceso. Estamos trabajando el repertorio con un productor sorpresa, que no voy a decir quién es pero estoy muy feliz. En la cuarentena escribí más canciones y me di cuenta de que estaba lista para grabarlas y que me gustaría mucho que estuvieran en un disco. Estamos empezamos a armar el repertorio y pensar en si el año que viene podremos sacar algo.

—Entonces, si te estás preparando para grabar un disco, se podría decir que estás ya estás completando ese período de reconectarte con la música. ¿Qué creés que descubriste durante este período? 

—Totalmente. Lo que sí me queda claro es que esta es una redirección de mi carrera. No voy a volver a lo mismo. Voy a tomar la rienda y hacerlo de otra manera,  y no es necesariamente lo más atado a la industria, sino que va a estar más atado a mi proceso artístico y a mi intuición. No voy a volver a sacar un álbum con una disquera grande, sino que voy a tomar otras direcciones. Quiero encontrar otras maneras de hacer lo que hago sin perder lo más importante, que es mi relación con la música y con la gente, y poder expresar lo que hago pero sin convertirlo en algo así como: "Tiene que ser grandísimo". Esta vez quisiera construir el proceso artístico desde otro lugar porque no quiero volver a sentirme en la necesidad de pausar todo para decir: "¿Qué está pasando? No estoy disfrutando". Tiene que surgir por el deseo de hacer las cosas por una necesidad artística y por las ganas. 

—¿Qué esperás de tu reencuentro con el público?

—Este tiempo nos ha enseñado mucho sobre la vulnerabilidad; por lo menos lo delicada y lo valiosa que es la vida. El simple hecho de encontrarnos es importante, y en ese sentido, este show simboliza la esperanza de que este es simplemente es un momento y que a la larga el encuentro es más importante. Después, cuando volvamos a la normalidad... aunque ya no sé si existe la normalidad (se ríe), vamos a entrar en otra época. Lo que debe ser una prioridad es no permitir que el miedo le gane al encuentro. Eso es lo que nos hace mejores y nos ayuda pensar en colectivo. Lo único que nos da esperanza es vivir cambios todo el tiempo, como dije con las mujeres. Tenemos que seguir cambiando, encontrándonos y reflexionando. Ojalá este show sea como una manera de decir: "Aquí estamos”, y sea un paso hacia otra cosa.

regreso a URUGUAY

Así será la llegada de Julieta Venegas a Uruguay

Antes del recital del sábado 7 de noviembre en el Antel Arena, Julieta Venegas llegará a Uruguay para comenzar con una cuarentena que durará una semana. “Llego para encerrarme”, le dice a El País mientras se ríe. “Pero me voy a encerrar con un piano, con mi compu para trabajar y muchos libros. Como tengo algunas sorpresas para el show, también voy a estar preparando algo”. Tras finalizar su cuarentena preventiva, Venegas planea hacer un recorrido por Montevideo. “Alguna vuelta me podré dar. Tengo ganas de caminar por el malecón (la rambla); esa caminata es lo máximo para mí. O sea, para mí Montevideo es eso: ese atardecer, ese lugar, esa caminata y el viento. Cada vez que llego a Montevideo quiero hacer ese paseo porque es lo mejor”, agrega la mexicana.

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