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Julián Marchante, con los ojos puestos en desafiarse a sí mismo

El cantante presenta nuevo disco, hoy en Camacuá

Julián Marchante. Foto: Rocío Curia
Julián Marchante. Foto: Rocío Curia

Julián Marchante dice que tocar en Montevideo es, a veces, un desfile de fantasmas. Que nada, ningún lugar, ningún escenario, ningún público, le generan lo que le genera tocar acá, en una ciudad de la que se fue un poco enojado y a la que ahora, después de un largo proceso, puede volver a mirar con cariño, casi que con ojos de enamorado.

Pero al mismo tiempo, en ningún lugar se siente tan abrazado como cuando toca y canta acá sus canciones.

Con ese cúmulo de sensaciones encontradas, el uruguayo Julian Marchante, que hace más de cinco años está radicado en Buenos Aires, presenta su último disco Con los ojos, hoy a las 20.30 en Sala Camacuá (Camacuá 575). Abre el show Diego Rossberg, y las entradas están en Tickantel a 200 pesos.

“No hay, para mí, un desgaste emocional a nivel musical más grande que tocar en Montevideo”, dice Marchante en charla con El País, y eso le propone un desafío distinto. Y eso es lo que ha buscado de una u otra manera, en cada disco. Lo primero fue con Los Roques, efímera banda de rock desfachatado que disparó proyectos como Milongas Extremas; después vino su debut solista La Mitad, una experiencia que hoy ve con cierta ternura, pero en la que no se reconoce; y luego El cielo por asalto, el disco que demostró su capacidad compositiva. Hay fundamentalistas de ese álbum que, en un pequeño circuito uruguayo y argentino, se convirtió en de culto: tanto, que en Tacuarembó un grupo teatral montó una obra usando como hilo conductor los temas de ese trabajo tan suyo.

Julián Marchante volvió a desafiarse con "Cuerpo afuera", que un poco funciona como una ópera prima, y con "Con los ojos", el último que editó y que fue compuesto integramente en Buenos Aires, siente que hizo su mejor trabajo.

“Una buena síntesis de lo que a mí me gusta hacer, son los discos que hago ahora; me di cuenta de eso hace tiempo. Pero tendría que tener más tiempo. Yo sé que puedo hacer un disco más trancado, rockero, como El cielo por asalto, y también puedo hacer un disco de zambas y milongas, que de hecho estoy haciendo”, adelanta. En ese sentido, entiende que hay algo “lindo” en que el salto de un disco al otro sea, para el que escucha, una experiencia extraña: Marchante prefiere no ser una gran cadena de supermercados, no ser predecible, y “molestar” con la propuesta de cada disco.

“Estos discos donde empiezo a producir en casa, representan otros desafíos. Y en Con los ojos hay una vuelta a lo visceral, que me da un poco de vergüenza cuando lo escucho. Fue armar un puzzle que ya estaba armado, y yo si no sintiera que es el mejor disco que saqué, no lo hubiera sacado. Después, lo que pasa con eso no depende de uno, y a mí me encanta”.

BUENOS AIRES

Conquistar una ciudad furiosa

Julián Marchante ha crecido como solista en el circuito under porteño, y en el último tiempo tocó en la Cúpula del CCK, y en el Centro Cultural Matienzo, donde presentó Con los ojos a sala explotada. Y aunque le da cierto mérito a las redes sociales, para él, que no es un artista popular, la difusión de su música tiene que ver con algo “orgánico”. “Y no sabés cuánto me alegra eso”.

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