ENTREVISTA

Julián Kartún, de El Kuelgue: “La imagen de rockero quedó un poco demodé”

Esta noche se presenta El Kuelgue en la Sala del Museo, y Julián Kartún charló con El País

Julián Kartún. Foto: Francisco Flores.
Julián Kartún. Foto: Francisco Flores.

Esta noche, la banda argentina El Kuelgue regresa a Montevideo para presentarse en la Sala del Museo. Con letras donde convive la mirada humorística con un reflejo de la realidad social argentina, el grupo pasó de tocar en bares a presentarse en el Estadio Obras (Buenos Aires). Antes de su show, donde repasarán sus 15 años de música, el cantante del grupo, Julián Kartún, charló con El País.

—En “Parque Acuático”, uno de los adelantos del nuevo disco de la banda, cantás: “¿Te das cuenta? Volvimos a vivir en los noventa”. ¿Qué importancia le dan al abordaje de la realidad social en sus letras?

—Aunque no hay una idea de bajar línea específica, termina sucediendo porque, inevitablemente, es un momento muy raro para el mundo, Latinoamérica y Argentina, específicamente. Es inevitable que esos temas salgan por el lado artístico, ya sea el arte plástico, el cine o la música: siempre se ve reflejado el momento político del país.

—Sin embargo, tengo la sensación de que en el rock argentino está faltando la crítica social. ¿Lo ves de esa manera?

—No creo que el rock nacional esté hablando mucho de lo que pasa hoy en la política. De hecho, me parece que son más bien cómplices y funcionales. En otro momento había bandas que hablaban más de lo que pasaba, pero hay una idea de que quedó antiguo. Por ahí termina siendo algo más metafórico y que cada persona que escucha una canción lo interprete como algo político.

—Tal vez haya una idea de la música como una distracción, en vez de ser un reflejo social.

—Sí, tal cual. Es más como un entretenimiento. Igual, nuestra idea no es bajar línea ni en pedo, pero sí está presente en nuestras letras, por más absurdas que sean.

—En los 15 años de El Kuelgue pasaron de tocar en bares a presentarse en el Estadio Obras Sanitarias. ¿Cómo analizás el crecimiento del grupo?

—Es loco, pero supongo que es orgánico porque fue un crecimiento gradual. Arrancamos siendo poquitos, tocando con instrumentos acústicos y de pronto la propuesta se fue poniendo más rockera, vinieron los vientos, vino la percu, la batería. Los temas empezaron a pedir esa dinámica nueva del laburo y a tener una identidad de la banda, por más de que haya variado de géneros.

—El humor juega mucho en sus recitales. También le das espacio al personaje de Caro Pardíaco. ¿Qué importancia tiene el humor en su música?

—Me parece que es parte de lo que hace El Kuelgue: nos divertimos mucho en escena, jugamos, aparecen personajes y nos reímos de nosotros mismos. Es importante porque es genunino. Somos unos tipos que están en un escenario, y ya de por sí es absurdo de que haya gente mirándonos hacer algo. Por eso nos reímos de esa situación.

—En una entrevista dijiste que “la figura del rockero está en crisis”. ¿En qué sentido lo planteás?

—Me parece que la gente está más despierta y ya no se come ningún cuento con internet ni con la tele. Estamos megainfluenciados y estimulados por los medios, y ahora la imagen del rockero quedó un poco demodé, de otra época. Esto pasó con todos: el artista como semidiós se terminó. La idea es humanizarlo porque es un boludo igual que todos.

—Este cambio coincide con una serie de denuncias de abusos sexuales en el rock. ¿Eso marcó esta nueva manera de ver a los artistas?

—Sí, para el colectivo quedó mal visto. Es muy loco porque las personas que están en el ambiente, no solo del rock, sino en el arte y en la actuación saben que estas cosas pasan. Son dinámicas nefastas que nos acompañan desde antes de que nosotros nazcamos. De hecho, eran bastante más intensas en los setenta y los ochenta. No solo normal, sino que era algo bien visto. Este es un momento de descubrir, de abrir los ojos y darnos cuenta de cómo son las cosas realmente.

—Siento que si bien Argentina está pasando por un mal momento político, en el ámbito social están viviendo un momento histórico gracias a los movimientos feministas y a la idea de repensarse. ¿Lo sentís de esa manera?

—Totalmente, y esa es la palabra: repensarse. La idea es poder mirar las cosas desde otro costado y no como históricamente fueron o como nos dijeron que tenían que ser. La lucha de las mujeres en Buenos Aires es muy fuerte, en las grandes ciudades es donde más se da, y tiene que ver con cambiar la idea de las cosas como estaban establecidas. Este es un mundo enfermo y sabemos que probablemente va a seguir así cuando dejemos este mundo. Si hay una idea de cambiar me parece interesante.

—En las letras de El Kulgue se combinan el humor, el absurdo y cierta bajada de línea. ¿Cómo fueron creando esta personalidad?

—Mirá, en general está en movimiento. Más que nada tiene que ver con la improvisación y con un proceso compositivo de jugar entre amigos. De repente viene uno con una letra y la modificamos entre Santi y yo, o de repente sale de una improvisación. Eso me parece que tiene que ver con la identidad de El Kuelgue: no hay una forma de hacer las cosas, sino que estamos aprendiendo y desde el constante error. Nosotros disfrutamos el error y mandarnos la cagada porque de ese error puede salir algo bueno y original. Mantenemos en mismo espíritu de juego que teníamos hace 10 años, aunque ahora es de una forma más profesional.

Ya han venido varias veces a tocar en Uruguay. ¿Recordás dónde fue la primera vez?

—Fue en el Tartamudo. Fue hace más de 10 años, pero vino un grupete de 50 personas. También vinimos con las chicas de Proderechos y tocamos por el No a la Baja y por la legalización del fasito en el Velódromo. Después vinimos un par de veces más y tocamos en La Trastienda. 

— ¿Cómo sigue el tema de la legalización de la marihuana en Argentina? 

—Está relejos, no hay chance. Nos gobierna la peor derecha de todas y tenemos a la ministra de Seguridad, Bullrich, que es un desastre.

—Volvemos a lo que cantabas en "Parque Acúatico": "Volvimos a los noventa".

—Sí, nos volvió a gobernar la peor miseria de los humanos, pero se van a tener que ir porque la gente ya se dio cuenta. Hay mucha gente que se dio cuenta de que les mintieron y que los medios de comunicación se ocuparon de vender un presidente de cartón. Pero alrededor le hicieron todo un corralito para que no se note que es un millonario idiota que no sabe hablar. Pero la gente se está dando cuenta.

—¿Cómo va a ser su show de esta noche en la Sala del Museo?

—Vamos a presentar el material que tenemos: si bien ya tenemos tres o cuatro discos, también va a haber cierto lugar sagrado de improvisación. Venimos con el equipo completo: vienen los caños, iluminador, sonidista y técnicos. Va a ser el mismo show que montamos en un teatro grande Buenos Aires. Espero que se copen porque el show también va a tener que ver con el juego.

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