LANZAMIENTO

Julen y la gente sola: Hacer canciones para poder vivir para siempre

La banda integrada por Federico Morosini, Juan Pablo Campagna, Marcelo Cabarcos y Agustina Santomauro, Julen y la Gente Sola tiene nuevo álbum

La banda "Julen y la gente sola" tiene nuevo disco
La banda "Julen y la gente sola" tiene nuevo disco. Foto: Facebook Julen y la gente Sola.

El adolescente urgido que cantaba en aquel primer disco que, hace ya cuatro años (¡cuatro años!) conquistó varios corazones, creció y las cosas no mejoraron demasiado. Sin embargo, la esperanza. Sin embargo, el creer que en algún lado hay una opción diferente. Sin embargo el “vale, que a lo mejor me lo merezco”, tan ambivalente. Y así, Para siempre.

Julen y la Gente Sola ha sido desde su arranque, una banda con personalidad definida que, como buena parte de las expresiones del indie rock, conecta rápido con una generación, y a partir de ahí se expande. Y es probable que cualquier veinteañero de clase media, en conflicto con las presiones estándar de una sociedad capitalista, se encuentre con facilidad en las letras de Para siempre, disco que el viernes llegó a plataformas (edita Little Butterfly).

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Portada del disco Para siempre
Julen y la gente sola
DiscoPara siempre
¿Está online?Sí, en las principales plataformas digitales
¿Está bueno?Sí. El sonido evolucionó desde aquel refrescante debut y el sentimiento amargo se acentuó.

El lazo con El Mató a un Policía Motorizado es inevitable, en tanto los argentinos se convirtieron en el faro de una movida under rioplatense de sensibilidad a flor de piel. Y el sentimiento que mejor aplica a estas nuevas canciones es esa “depresión sin épica” que Santiago Motorizado imprimió en La Síntesis O’Konor, última placa de su banda y muy signifcativa para esta década, al menos en esta región.

Para siempre intercala chispazos de alegría en un repertorio en el que quedan sonando versos como “antes de que la ansiedad se convierta en depresión”, “a nadie le importa tu tristeza”, “vas a conseguir un mejor trabajo y vas a encontrar alguien que te quiera”, visiones aplicables a esta camada millennial.

La euforia, el impulso violento, el cinismo y el escape del disco debut reposaron y tomaron nueva forma. En el plano musical, eso se tradujo en una producción y mezcla más fina, y en una búsqueda más cuidada del sonido. La paleta se amplió para incorporar texturas y efectos, y a eso se le sumó el hecho de que los temas fueron tocados durante un buen tiempo, en el que la banda cambió drásticamente su formación, ya que salieron la bajista Agustina Santomauro y el baterista Marcelo Duarte, e ingresaron Gabriel Ameijenda y Sebastián Quiñones, además de Adrián Ameijenda en teclados, y Nicolás López en percusiones.

La aparición más fuerte de teclas y percusiones le aportó matices a un disco de guitarras melancólicas y baterías opacas, y de estructuras pop que guardan similitud con las del álbum anterior, pero que de repente pegan un volantazo y chocan con una pared, terminan de golpe, sorprenden con algún detalle. Quitando las rarezas del disco, “Planetas” es la mejor expresión de esa fórmula.

Las rarezas son “Amigo”, que más bien funciona de spin off de “Año nuevo chino”, y la pieza final, que se llama “Viaje al centro de la Tierra”, dura 15 minutos y cuenta con el aporte de Pau O’ Bianchi (Alucinaciones en Familia). Empieza como canción triste, da paso a un recitado entre lo cotidiano, lo oscuro y El Aleph; muta en un clima épico sobre el que se apoya un estribillo de Alejandro Sanz; y la despedida es psicodelia y noise, como si todas fueran distintas formas de ver un mismo paisaje que aunque engañe, siempre es gris.

La madurez trajo, en la música de Julen, esa calma en la que incluso la tristeza -sobre todo, la tristeza- es bienvenida.

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