ENTREVISTA

Juan Wauters habla de "Real Life Situations", el disco con el que expande su mundo

El músico uruguayo radicado en Nueva York conversó con El País sobre su nueva música y lo que implica vivir entre dos países

Juan Wauters. Foto: Gustavo Miguez
Juan Wauters. Foto: Gustavo Miguez

Mientras revuelve un café, devuelve los saludos que le llegan de la calle y comenta el gol que acaba de hacer Edinson Cavani, Juan Wauters reflexiona sobre lo que es, para él, ser uruguayo, y sobre sus dos formas de estar en el mundo, de transitarlo y vivirlo.

Nacido en Montevideo y radicado en Queens, Nueva York en la adolescencia, junto a su familia, se hizo músico en una escena angloparlante. Tuvo su banda, The Beets, y luego se desarrolló como solista hasta que reconectó con Uruguay, con sus colegas y un incipiente público que no sabía que tenía. De ahí en más las visitas, siempre breves, se hicieron cada vez más frecuentes.

“Cada vez que venía me quedaba con ganas de estar un rato más, ver cómo es que vive la vida la gente acá, porque todo eso me quedó como un pasado medio lejano, anecdótico”, dice Wauters en charla con El País. Pudo concretar su pendiente en “un momento bien loco”, el de la pandemia del coronavirus, con una estadía que se corona con el lanzamiento de su nuevo disco Real Life Situations.

Su quinto trabajo solista es la expansión de su mundo sonoro y de su lenguaje. Lo que iba a ser un trabajo íntegro de colaboraciones con otros artistas se terminó convirtiendo en una película que pinta bien a este uruguayo-neoyorquino que, más bien, es del mundo.

dos países

La identidad de Juan

“Desde que me fui de chico, obligado, estoy en una cruzada para ver quién soy yo, qué significa sentir también que represento a los inmigrantes de Nueva York”, dice Juan Wauters. “Porque ser músico te abre la puerta a ser filósofo, antropólogo, todo; te da momentos para cuestionarte todas esas cosas: qué significa para mí ser uruguayo, qué tomo de eso, qué tan más uruguayo soy ahora que estuve más tiempo acá”.

Wauters carga con los cimientos de una vida que está acá, en las calles de su familia, y también con el camino que hizo allá, en Nueva York, donde estudió para ser profesor de Matemáticas, donde construyó su vida social y se desarrolló como músico.

Ahora entiende que “no tenés que dejar de ser uno para ser el otro”. Entiende, además, que el vivir una vida bilingüe le habilita códigos diferentes, y que no es el mismo sentir el que vuelca en sus canciones en inglés que el que plasma en español. En sus discos conviven esas dos improntas, esos sentires, con naturalidad.

“Me gusta pensar que soy músico neoyorquino porque represento a la música de allá. Pero quiero participar de la música uruguaya y me gustaría dejar mi marca en la música uruguaya para las generaciones por venir”, admite. Luego dirá: “Yo hago el esfuerzo de estar acá. Quiero ser presente”.

un disco especial

Como una película

El último concierto de Juan Wauters fue el 5 de diciembre de 2019 en Barcelona. Casi tres meses antes había pasado por Montevideo, de camino a unos 60 shows europeos donde volvió a confirmar que, sin ser masivo, allá donde va hay un puñado de gente que lo apoya y lo “agita”. Pasa en Francia, en Escocia y hasta en Polonia, donde le pidieron que grabe una versión de su tema “Guapa” en polaco.

Terminada la gira, se puso a trabajar en ese proyecto de disco que incluía colaboraciones con diferentes colegas de América del Norte y, él planeaba, de Europa y América del Sur.

La pandemia lo encontró en México, grabando “Estás escuchando junto a El David Aguilar. Se volvió rápido a Queens y frenó todo: los días pasaban lento, su mente solo estaba en el coronavirus y la música, dice, dejó de importar.

Fue su mánager Gustavo Miguez el que lo animó a no abandonar el camino andado, entonces Wauters juntó todo el material que ya tenía y lo volcó a un reproductor de música junto a notas de voz y distintos archivos de audio que tenía guardados, además de canciones nuevas y solo suyas como “Locura” o “Powder”, y de “Carmina pensá” que rescató de una vieja grabación. Activó la modalidad aleatoria para que la escucha lo sorprendiera y, de a poco, fue armando el puzzle.

En Real Life Situations están, además de El David Aguilar, colegas y amigos de todos estos años de carretera: Homeshake (proyecto solista de Peter Sagar), el reconocido Mac DeMarco, Cola Boyy, el argentino Tall Juan —clave en la reconexión de Wauters con el Río de la Plata—, Nicole Schneit de Air Waves, y Nick Hakim y Benamin, con sangre latina.

Con todos ellos, el uruguayo hizo coautorías que amplían de manera evidente su mundo de canción de autor, y hacen que la guitarra pierda el protagonismo pleno y que aparezcan hasta búsquedas del hip hop. “No es poesía, no es arte, no es música, es solamente la expresión de un sentimiento”, dice en uno de los interludios del álbum y resume todo.

Para el músico, la clave de Real Life Situations fue que funcionara “como una película. Que sea continuo el sonido y pase por distintos estados anímicos: la emoción, la euforia feliz, la tristeza, la rabia, los lugares tiernos. Quería que sea una estampa”.

La estampa de una vida, de un mundo.

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