Obituario

Joao Gilberto, una voz, una guitarra y un montón de poesía

A los 88 años murió el gran referente de la bossa nova, un ritmo que tomó el mundo y que influyó directamente en la música uruguaya

Joao Gilberto
Joao Gilberto, 1931-2019

La muerte, ayer a los 88 años, de Joao Gilberto recordó al mundo su aporte a la música mundial. Y cómo,al fundar la bossa nova, no solo revolucionó la música brasileña y le dio pasaporte internacional sino que, además, tuvo una influencia fundamental en la música uruguaya.

“Había aparecido un tipo que me rompió todo, me descolocó: Joao Gilberto. Yo me decía: “¿quién es este tipo? ¿qué hace con las armonías?” Dejé el ‘cavaquinho’ y empecé con la guitarra a fondo”, le contó Eduardo Mateo a Carlos Da Silveira en una entrevista de 1984.

Así, Gilberto se convirtió en un impulso (junto con los Beatles) crucial en la década de 1960 para fundarle una identidad a la música uruguaya. Su impronta (musical y ética) es muy evidente en la obra de Mateo, Fernando Cabrera o Jorge Drexler.

"A mí desde niño me influyó la bossa nova: la manera de João Gilberto, con acordes muy complejos. Arranqué con esa actitud”, dijo en una entrevista Cabrera. Y Drexler eligió “Chega de Saudade”, la canción que alborotó a Mateo como una de las más influyentes de la música latinoamericana; su manera de tocar la guitarra está muy marcada por la impronta del brasileño.

Gilberto falleció en su casa de Río de Janeiro, confirmó uno de sus hijos en redes sociales. Aunque no se conocían -al menos al cierre de esta edición- las razones de su muerte, hacía años que estaban combatiendo varios achaques serios de salud.

Los últimos años de la vida de Gilberto estuvieron marcados por una dura disputa familiar después de que su hija Bebel Gilberto, también cantante, solicitara que se le declarara inhabilitado judicialmente al alegar que se encontraba en una edad avanzada, lo que le restaba autonomía para la administración de sus finanzas.

A pesar de inventar los revolucionarios acordes que convirtieron a la bossa nova en un ritmo único y admirado en todo el mundo, acumulaba deudas y en 2018 se vio obligado a abandonar su apartamento en Leblon.

Nacido en Juazeiro, en el estado de Bahía, de joven emigró a Río de Janeiro, donde junto a Tom Jobim y Vinicius de Moraes crearon aquel nuevo estilo de música que fusionaba samba y jazz y se basaba en la poesía y que el transformaba en suaves acordes de la guitarra y una voz susurrada que parecía disimular el poder de su arte. Solía actuar enfundado en un traje oscuro y sentado en un taburete con la guitarra como la más amable de las armas.

A fines de la década de 1950 fundó, presentó los lineamientos y expandió en el mundo, la bossa nova con la trilogía integrada por los discos Chega de saudade (1959, arreglado por Tom Jobim), O amor, o sorriso e a flor (1960), y João Gilberto (1961). Allí, además de la cadencia de su voz y de su guitarra dejaba entrever, aunque no era compositor, cierta ironía y crítica sobre algunos convencionalismos brasileños.

Esos antecedentes dieroninicio a una revolución que sacudiría la música brasileña y mundial. Sin esos discos, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Chico Buarque y muchos otros no existirían.

“Todos somos discípulos de João”, le dijo Gilberto Gil a El País en abril de este año. “Sin dudas, él ha hecho este camino mucho más fácil para nosotros”.

Su album de 1964 Getz/Gilberto junto al saxofonista estadounidense Stan Getz vendió millones de copias, ganó varios premios Grammy y popularizó la bossa nova en el mundo.

Entre sus muchas canciones antológicas se encuentran "Desafinado", "Garota de Ipanema", "Chega de saudade", "Rosa Morena", "Corcovado" y "Aquarela do Brasil".

Gilberto llevaba muchos años apartado de la atención popular, ahogado por las deudas y con embrollos familiares. En marzo ganó una demanda por los derechos de autor de sus primeros discos por el que según una juez le debían pagar cerca de 50 millones de dólares en regalías atrasadas.

No recibía a nadie, no daba entrevistas ni se presentaba en vivo. En 2017, su hija, la también cantante Bebel Gilberto, comenzó un proceso judicial para privar a su padre de derechos civiles dada su precaria situación económica que lo obligó a abandonar su apartamento en Leblón.

“No era compositor pero para mi cabeza de guitarrista me impactó mucho la manera de tocar la guitarra porque dirigía el toque de la guitarra como si fuera un cuarteto de cuerda, con una seriedad musical y con una precisión y una genialidad y economía que me parecieron absolutamente geniales”, le dijo Drexler al diario español, El Mundo.

La música de Joao Gilberto, cuya influencia aún se hace sentir, es una parte importante de la cultura del siglo XX. Aunque, con sus tonos suaves, él parecía no darse cuenta.

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