CRÍTICA

Aquella Jamaica en versión uruguaya

Reseña del show que dio Mono Roots, el sábado en Plaza Mateo.

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Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Marcos Mezzottoni

El mismo fin de semana en que La Trampa hizo su vuelta a los escenarios, e incluso muy cerca de donde eso ocurría, otra banda volvía a juntarse con la excusa de, una vez más, pasarla bien entre amigos. Mono Roots, aquel tributo a Bob Marley que fue y es de los pocos supergrupos que ha parido Uruguay (o sea, un grupo formado con integrantes de otras bandas relevantes), que se mantuvo muy activo entre 2002 y 2008 y después tuvo presentaciones esporádicas, volvía.

La memoria puede engañar porque de aquellas últimas veces de su etapa más movida hasta ahora pasaron casi 10 años, pero lo que ocurrió en Plaza Mateo fue aquello que sucedía antes: el rendimiento impecable de unos músicos a los que sólo les importa comunicar y disfrutar —en esta formación— a través de las canciones, potenciados sí por el plus de la nostalgia y la gracia del reencuentro; y el disfrute.

Ante una muy buena convocatoria (Plaza Mateo, que es bastante grande, estaba casi lleno y eso sorprendió a los propios músicos), fueron subiendo de a uno al escenario Gonzalo Castex, los tecladistas Coco García y Martín Paladino, Checo Anselmi y Emiliano Brancciari, para poner a funcionar una máquina que, para lo poco que se mueve (el último show fue en 2013), está increíblemente aceitada.

El cantante Larrandaburu fue el último en entrar en escena y con él arrancó "Natural Mystic", la primera de más de una veintena de canciones de Marley —las más y las menos conocidas— que sirvieron por casi dos horas, para revivir al mejor reggae, el más famoso pero también el más significativo, ese que hizo del género un canto a la esperanza. Cuando suenan juntas canciones como "No Woman No Cry", "One Love" y "Three Little Birds", en un final donde la entrega ya había sido total, el público no puede más que sentirse reconfortado.

Mono Roots, además, da esa sensación de que si hubiera un campeonato de bandas tributo a Marley, pelearía las primeras posiciones (la versión de "Could You Be Loved" fue excelente). En Plaza Mateo, que por su impronta de boliche hizo que el barullo de la conversación (qué necesidad) interfiriera con la música, logró representar fielmente el sonido de los Wailers, con los teclados como protagonistas, con Brancciari luciéndose como guitarrista sobre todo en los momentos librados a la improvisación, y con Castex y Anselmi sosteniendo la base rítmica. Larrandaburu no es ni pretende ser un imitador de Marley, pero desde su lugar completó estas versiones que, como antes, trajeron a esa Jamaica idealizada a Montevideo.

MONO ROOTS [****]

Músicos: Alejandro Larrandaburu (voz y guitarra), Emiliano Brancciari (guitarra y coros), Enrique "Checo" Anselmi (bajo), Gonzalo "Japo" Castex (batería), Coco García y Martín Paladino (teclados). Dónde: Plaza Mateo. Cuándo: Sábado 25 de marzo.

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