ENTREVISTA

Ismael Serrano: "Me parece preocupante cómo empiezan a amplificarse discursos que formaban parte de lo anecdótico"

Antes del recital de esta noche en el Auditorio del Sodre, Ismael Serrano, que se presentará a guitarra y voz, charló con El País

Ismael Serrano durante la ceremonia en la Intendencia de Montevideo. Foto: Leonardo Mainé.
Ismael Serrano durante la ceremonia en la Intendencia de Montevideo. Foto: Leonardo Mainé.

Esta noche, a partir de las 20.00, el cantautor español Ismael Serrano se presentará en el Auditorio del Sodre (entradas a la venta en Tickantel) con un recital íntimo a guitarra y voz. Ayer, el músico fue reconocido como visitante ilustre por la Intendencia de Montevideo y celebró su relación con la capital uruguaya. 

Antes del show, El País charló con Serrano sobre el reconocimiento de la Intendencia, su relación con la cultura de la capital uruguaya, el show del Auditorio del Sodre y sus próximos proyectos.

—En la última entrevista con El País comentaste que tu primer recital en Montevideo fue hace más de 20 años en la Casona de Campbell. Esta noche volvés al Auditorio Nacional del Sodre y ayer fuiste declarado visitante ilustre por la Intendencia de Montevideo. Mirando en retrospectiva, ¿qué sensación te genera este reconocimiento?

—La verdad que cuando ocurren estas cosas es cuando haces un repaso de todo lo que has caminado y te abruma un poco ver todo el camino recorrido. En este tipo de actos protocolarios y tan solemnes me acuerdo, no sé por qué, de mi barrio, de cuando mi tío Ricardo me enseñaba las armonías de las primeras canciones de Silvio Rodríguez, de las actuaciones en un centro cultural que era del partido comunista y que habían convertido en una asociación de vecinos. Ahí cantaba, con 14 años, canciones de Serrat y de Sabina. También me acuerdo de cuando mi madre me compró mi primera guitarra y cuando miras todo el periplo, lo primero que piensas es: "¿Quién me lo iba a decir?". Cuando nosotros escuchábamos a Zitarrosa en los largos viajes en el coche de mi padre, quién iba a decir que un día íbamos a estar aquí y que se iban a venir estas circunstancias maravillosas. Entonces me da por pensar en eso y en lo injusto que es a veces la insatisfacción que uno siente cuando está cansado; uno tiene la sensación de que lleva 20 años en bicicleta y pedaleando constantemente. Llevo ya 16 discos y es como si nunca hubiera parado y estoy de gira permanente con la guitarra al hombro. Pero te das cuenta de que ese cansancio es injusto cuando ocurren estas cosas tan maravillosas.

—Durante la ceremonia en la Intendencia de Montevideo citaste algunos versos de "La zamba del emigrante", que compusiste junto a tu padre. ¿Recuerdas cómo compusiste algunos fragmentos de la canción, como el "viaje en ómnibus hacia el Cerro"?

—Mi padre es un gran admirador de toda la cultura del Río de la Plata: le encanta el tango, Zitarrosa, Viglietti y demás. Él había viajado en alguna ocasión a Montevideo y yo tenía la idea de hacer una zamba hace tiempo, de hecho, la melodía es de las pocas que yo he hecho pensando en otra voz. Yo pensaba en la voz de Mercedes Sosa cuando la escribía. Fue un ida y vuelta: él me entregó un texto que hablaba sobre la inmigración y sobre Montevideo. Yo le di alguna vuelta para armonizarla y darle otra estructura, y entre los dos hicimos la canción. Mi padre tiene todos los viernes una tertulia con amigos, que se dedican de ir en peregrinación de bar en bar. Entonces cuando vio el Mercado del Puerto y tuvo la oportunidad de tomarse en la barra un Medio y Medio, reconoció algunos viejos hábitos. Le encantó la ciudad, le encantó el ánimo, la cultura y así fue cómo dio por escribir esta canción.

—Estás presentándote en un formato de guitarra y voz, y cuando te entrevisté a principios de julio me comentaste que la circunstancia política de España generaba un intercambio especial con la gente. Ahora que estás presentándote en otros países, ¿sentís que se mantiene esa relación?

—Bueno, veo que lo de España no es un fenómeno aislado. Hablamos un poco de la expectación con la que la sociedad contempla los nuevos acontecimientos, el hecho de que la ultraderecha esté ocupando un puesto de responsabilidad en las instituciones, que se haga cada vez más visible y que se normalicen ciertos discursos, es algo que no ocurre solamente en España, sino que también en Latinoamérica. Hay gente que se anima a cuestionar el relato en torno a los desaparecidos que hacen las Madres y las Abuelas de la Plaza de Mayo, se rompe un consenso que era impensable: la condena a la dictadura era monolítica por todas partes. En Uruguay, ahora con la ley trans se está formando un relato en torno a lo que puede suponer una ley que compensa a los que han sido víctimas de la represión, que merece no solamente un compensación, sino una ley que reconozca sus derechos y les acompañe. Cuando hay un cuestionamiento, se hace desde un lugar muy reaccionario, desde un discurso que trata de normalizar actitudes que no lo eran hasta hace poco. Me parece preocupante cómo empiezan a aparecer y a amplificarse discursos que formaban parte de lo anecdótico, de la casi caricatura.

—Durante la ceremonia en la Intendencia, el intendente te obsequió el pañuelo amarillo a favor de la Ley Trans dijo que esperaba que lo uses en el show. ¿Tenés pensado llevarlo en el escenario? 

—Bueno, veremos. Creo que encontraremos la forma, sí.

—El show de esta noche va a ser a guitarra y voz. ¿Qué podrías adelantar del repertorio?

—Voy a hacer canciones de Todavía, que he rescatado del olvido y que no aparecen habitualmente en mi repertorio. Voy a cantar otras canciones de anteriores trabajos y me gusta mucho darle un carácter teatral a la puesta en escena. Me gusta contar historias y las voy a contar en torno a las canciones para que ayuden a contextualizar y a transitar un poco ese camino que va de canción en canción.

—¿Cómo siguen tus planes? ¿Estás pensando en el nuevo disco?

—Ya estoy cerrando esta gira. Me quedan algunos conciertos hasta febrero, pero no son tantos. También me queda la vuelta en noviembre, que voy a Buenos Aires y a Santiago de Chile, que es como el cierre, y también es el momento de empezar a trabajar en el siguiente disco. Ya estoy con la cabeza puesta en el siguiente trabajo, que tengo que grabarlo para que salga el año que viene. Tengo un proyecto en mente que tiene que ver con lo audiovisual, lo teatral. Todavía estoy dándole vueltas, estoy en el momento previo, a mí me gusta mucho el momento previo al disco que tiene que ver con la reflexión de hacia dónde quiero ir. Yo no soy de componer canciones, juntarlas y hacer un disco, sino que trabajo en el concepto.

—¿El nuevo trabajo va a ser guitarra y voz?

—Volveré a la banda. Tengo que pensar qué sonido y qué banda. Quiero ir más por el sonido y la llamada, que tiene que ver con los ritmos latinoamericanos o más por el sonido del último disco, que tiene con la épica de los musicales, una dinámica que tiene mucho de lo visual. Tengo que ver, estoy en esa reflexión.

—Acabás de publicar tu nuevo libro, El viento me lleva ¿Vas a llegar a Uruguay? ¿Qué nos podrías adelantar de la historia?

—Bueno, eso depende de la editorial. El libro empezó como relatos de viajes míos, dentro de la tradición oral de Galeano. Empecé pensando en contar historias de los viajes y al final se convirtió en relatos que hablaban más de segundas personas y habla de gente que tiene pendiente un viaje, que vive en soledad. Yo creo que son relatos de soledades que acaban liberándose y encontrándose, y no dando por perdida la batalla y emprendiendo un viaje que retrasan permanentemente.

—Relaciono la temática con tu planteo de que las canciones sirven para sentirnos un poco menos solos.

—Es que conecta mucho. Uno quiere salirse, quería ahondar en otro registro y te das cuenta de que hay una conexión que acabas conectando un poco el universo de los relatos con el de las canciones.

—¿Qué esperas del concierto de esta noche?

—Espero que la gente lo pase bien, que entre un poco en el código y en el reto que les planteo, porque de alguna manera, es un concierto donde hay una puesta teatral que el público tiene que aceptar. Bueno, espero que la gente lo pase bien. Si la música nos sirve para sentirnos menos solos, espero que puedan sentirse acompañados al menos en esas dos horas y media.

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