CUARTETO DE NOS

Infiltrados en el universo latino

Con Roberto Musso y Santiago Marrero, por sus próximos shows.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Cada vez que llega el mail que anuncia que nos vamos de gira es una cosa hermosa".Foto: Archivo.

La agenda del Cuarteto de Nos se ve ocupada. Un viaje a Santiago de Chile el jueves para tocar el viernes, y la vuelta a Uruguay el fin de semana para poner la cabeza en el Teatro de Verano. El viernes 6 y sábado 7 la banda tocará en el escenario del Parque Rodó, y empezará "a lo grande" —así lo anuncia— la despedida de la gira Habla tu espejo, que se centró en la difusión del disco de igual nombre, y serán esos los últimos toques en Montevideo "en mucho tiempo" (ver recuadro).

Después, la agenda indica una gira breve pero intensa por Argentina para la segunda mitad de mayo: son 12 shows en 15 días, básicamente por la región norte. Seguirá otra gira, de 20 días entre México y Perú entre junio y julio, y con eso quedará bastante completa esta primera mitad del año.

Si todo sale bien, para la segunda mitad el plan es parar un poco y enfocarse en el nuevo disco. Todavía no está detallado, al punto de que Roberto Musso ya tiene una buena parte de canciones compuestas pero todavía no se las mostró a la banda. "Yo ya escuché una", le confiesa el tecladista Santiago Marrero: girando por Venezuela, oyó, de casualidad, algo que sonaba "a demo de Roberto", pero muy primitivo y sin pulir.

Musso y Marrero recibieron a El País el martes en Elepé, el estudio de música y sala de ensayo donde El Cuarteto prepara sus espectáculos y pasa mucho tiempo. Mientras ellos atienden la entrevista con buen humor y simpatía, el baterista Álvaro "Alvin" Pintos da clases en otra sala, y los golpes sordos se mezclan con los ruidos de la calle. Esa misma noche, el bajista Santiago Tavella aplaudiría hasta el cansancio a la cantante inglesa Laura Marling, pegado al escenario en una Trastienda semivacía.

Las vidas de Musso, Pintos, Marrero, Tavella y Gustavo "Topo" Antuña (guitarrista que además es fundador y miembro activo de Buenos Muchachos) son normales, y dentro de la exposición que genera formar una de las bandas más importantes de América Latina hoy, también cumplen con la regla del multiempleo de la que, parece, ningún uruguayo puede escapar. Claro que El Cuarteto termina siendo prioridad.

Es el proyecto que les acapara la agenda, el que más desafíos y también reconocimientos les ha planteado, el que los ha llevado a tocar por prácticamente todo el continente americano. El proyecto que los hizo estar en la ceremonia de los Grammy Latinos (el año pasado los nominaron a Mejor Álbum Pop Rock, Canción Alternativa y Videoclip de Canción Corta por "No llora"), donde se sintieron raros.

"Fue increíble. Te das cuenta que sos parte de un universo latino en el que están Daddy Yankee, Pitbull, ¿y qué hacemos nosotros acá? Como infiltrados. Somos un grupo infiltrado en el mainstream", afirma Marrero. Por algo Musso gritaba "no somos latinos".

Girando.

Mientras están rodando por el exterior, la casa del Cuarteto de Nos es un motorhome bien equipado y cómodo, que los obliga a estar siempre cerca aunque logren distanciarse mentalmente. El ómnibus de gira tiene un living, un baño y 14 camas para el equipo, además de lo necesario para entretenerse: hay instrumentos, equipos de música, DVDs y una Play Station.

Hay partidos que se extienden hasta bien entrada la madrugada, y algunos muy competitivos considerando que buena parte del tiempo están trabajando con técnicos argentinos. De hecho, en Argentina tienen un equipo de fútbol real (los músicos y algunos técnicos), que en mayo tiene una revancha prometedora en Río Cuarto. El partido pasado lo ganó el equipo del Cuarteto, por buena diferencia, y el rival no quedó nada conforme.

"Son instancias bastante exigentes las de las giras, pero pasamos bárbaro. Que nos llevemos bien es fundamental, porque vos arriba del escenario estás una hora pero después estás 23 horas juntos abajo. Pero cada vez que viene el mail que dice que nos vamos de gira es una cosa hermosa, y te abstrae de la vida real", dice Marrero.

No sólo la Play sirve para esa abstracción: algunos leen, otros tocan la guitarra, a veces miran películas o documentales. "Yo soy de los más aburridos", confiesa Musso, y dice que cuando termina un recital y vuelve al motorhome, va derecho a la cama. "Es como Walt Disney", bromea su compañero.

—¿Cuánto se genera desde lo creativo en esas giras?

R. M.: Nada (se ríe). Como responsable de las letras, todo siempre es influencia; algo te marca, en el fondo te está inspirando. Pero no tenés un momento para hacerlo, yo aprovecho los momentos en Montevideo porque soy supermetódico y muy rutinario. No es lo del típico rockero que compone de madrugada tomando algo (se ríe); laburo de las 9:00 a las 17:00, me falta marcar tarjeta en el estudio de casa. Ahora estoy terminando lo que sería el próximo disco, capaz que a fin de mes les muestro a estos y llega el momento de que me digan: "¡Nooo, qué hiciste!". Cuando les muestre las canciones nuevas a estos van a decir: "¡pah!, nada que ver".

Montevideo, a la hora de tocar, tiene un plus. No se trata sólo de hacerlo en casa, o de reencontrarse con prácticamente el único público que recibe bien las viejas canciones del Cuarteto. Los de aquí son shows a los que cada músico llega desde su casa, por su cuenta, con su propia previa a cuestas y no integrado con los demás desde antes. Entonces todo se vuelve un descubrimiento y la ansiedad cambia, teniendo en cuenta además que ahora lo raro, lo "interesante", es dar conciertos en la capital uruguaya. El calendario marca que se presentan, por año, mucho más en Argentina.

"El primer escenario grande que hicimos con El Cuarteto, allá con Otra Navidad en las trincheras, fue el Teatro de Verano", recuerda Musso antes de volver a ese escenario.

Repertorio.

"Lo que nos pasó a nosotros es algo muy particular, porque a partir de Raro se nos abrió un mundo, que es el de afuera. El mundo de un público extrauruguayo. Y los primeros shows que hicimos en México, Argentina o Colombia hacíamos los temas de Raro, y metíamos los anteriores y la gente no los decodificaba. Y nosotros veíamos que, desde el punto de vista artístico, había un quiebre medio esquizofrénico que no se llevaba bien con el resto", explica Musso, para analizar de qué va el repertorio de la banda hoy.

Raro, Bipolar, Porfiado y Habla tu espejo marcan hoy el pulso de este grupo, que se reinventó tanto como su público. Siempre aparecen temas pre Raro, pero hay algunas joyas de aquella época que de algún modo ya no son compatibles con su propuesta actual. "Con todos los cambios sociales que hubo, El primer oriental desertor ya está, no tiene novedad", señala Marrero. "El efecto tiene que ver con una época", dice, y obliga a pensar. "¿Se celebraría tanto hoy El putón del barrio? como en 1994? No lo creo".

Musso reconoce que las canciones que, en su momento, hicieron del Cuarteto un fenómeno en Uruguay, "eran geniales para la época". Sobre todo las del Otra Navidad en las trincheras, uno de los discos más vendidos de la historia de la música uruguaya. Es un punto muy alto de la historia de la banda: tiene los dos temas recién mencionados, "Sólo un rumor", "Bo cartero", "El calzoncillo a rayas", "Me agarré el pitito con el cierre", "Después de hacernos el amor" y otras tantas más.

"A uno la memoria lo puede engañar, podés tener el recuerdo de que había cosas que estaban buenísimas, pero para mí es un orgullo que una banda de tantos años tenga el repertorio este con muchos hits, la mayoría de muy poco tiempo para atrás. Es una banda que mira para adelante", afirma Musso.

"En este dilema nos ha pasado de probar temas viejos en México o en otros lugares de Argentina que no son Buenos Aires, y no pasa nada", cuenta Marrero, que cuando salió el disco Otra Navidad en las trincheras tenía ocho años. "Y no nos generaba mucho a nosotros", añade Musso.

Las canciones que consagraron al Cuarteto a nivel internacional no son aquellas historias de humor ácido, sino estas de rimas inteligentes y máximas casi filosóficas. "Nunca te mojes por alguien que siempre está seco", de la canción "Roberto" de Habla tu espejo, es la última que me quedó grabada.

"Yo siempre tengo mucho cuidado en eso, porque cuanto más masivo sos más responsabilidad tenés. Escribís una canción que la va a escuchar un pibe mexicano de 16 años, ¿y qué pensará? Vos no sabés la gente que vemos con cosas de esas tatuadas. Te re emociona", confiesa Musso.

"Seguimos siendo un grupo raro. Pero el público que nos va a ver a Venezuela, Colombia, México, siente que le estás cantando a ellos como minoría. Y que haya un grupo en español que les llegue tanto es algo que te agradecen. Hay muchos que te dicen: las canciones de ustedes me salvaron la vida, y eso es increíble", agrega el compositor.

"Además, en el imaginario de la gente siempre tocar en shows grandes es como lo más importante. Y yo creo que cuando vamos a ciudades como Texcoco, y ves la cara de la gente, lo que te dicen después del show, es cuando más me afecta todo este proceso. Es una canción que nace en Montevideo, que viaja 7.000 kilómetros y que un tipo la está viviendo con esa intensidad", dice Marrero. "Te vas acostumbrando a los shows grandes, que son impersonales, y cuando bajás a la particularidad del tipo que vive a miles de kilómetros de tu casa es cuando decís: chau".

"Habla tu espejo" y un adiós doble.

Esta doble fecha en el Teatro de Verano marcará el comienzo de la despedida de la gira de Habla tu espejo, el último disco que la banda editó en 2014, que estuvo nominado a los premios Grammy Latino. El viernes 6 y el sábado 7 de mayo serán los recitales que El Cuarteto dará en el Teatro de Verano, dos recitales con el foco puesto en este último repertorio, pero abierto a recorrer sus grandes éxitos (que son un montón). Estos serán los últimos shows en Montevideo en mucho tiempo, avisa la banda, que convoca a su público a que los acompañe.

Las entradas están a la venta en Red UTS, Redpagos y Tienda Inglesa; valen entre 560 y 700 pesos.

LAS FECHAS DE UN VIAJE.

Tres discos.

Son demasiadas las veces que El Cuarteto pasó por el Ramón Collazo. Señalamos tres, según el vínculo con los discos.

UNA MIRADA AL TEATRO DE VERANO.

Otra navidad en las... - Ayuí, 1994.

Para presentar ese histórico disco, la banda de Roberto Musso llegó por primera vez al Teatro de Verano. Fue un show que se hizo con pocos recursos y escasa publicidad, pero que se llenó gracias a la notable acogida que las canciones habían conseguido en el público.

Bipolar - Warner, 2009.

Bipolar marcó la salida de Riki Musso de la banda y la llegada del Topo Antuña y de Santiago Marrero para completar una formación que se mantiene hasta hoy. Fue presentado en el Teatro de Verano, el primero para los nuevos como integrantes.

Habla tu espejo - Warner, 2014.

La presentación del último álbum de la banda fue en el Velódromo el año pasado, pero ahora Habla tu espejo llega al Teatro de Verano con una doble fecha. Ya es el tramo final de esta gira, porque para el año que viene la banda piensa en un nuevo lanzamiento.

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