MÚSICA

Una inauguración por todo lo alto

La Orquesta Filarmónica de Montevideo presentó la semana pasada un selecto programa de apertura de la temporada 2019.

La Orquesta Filarmónica de Montevideo inauguró una nueva temporada. Foto: Fernando Ponzetto.
La Orquesta Filarmónica de Montevideo inauguró una nueva temporada. Foto: Fernando Ponzetto.

La directora estable de la Orquesta Filarmónica de Montevideo, Ligia Amadio, presentó la semana pasada un selecto programa de apertura de la temporada 2019.

Inició la velada con la hermosa obertura de la ópera La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart. La maestra brasileña avisó previamente a la ejecución que éste será el título que la Filarmónica presentará en agosto en el Teatro Solís. La versión que brindó Amadio de esta obertura se caracterizó por una admirable transparencia de sonido, una cohesión irreprochable y una graduación delicada de matices.

Luego se escuchó la Sinfonía nº 1 de Serguéi Prokofiev, conocida como Clásica, que fuera compuesta en 1917 y estrenada por su autor el 21 de abril de 1918 en San Petersburgo.

Prokofiev logra en su obra revivir el espíritu del padre de la sinfonía, Joseph Haydn, a través de la claridad tonal (Re mayor) de las estructuras de los temas, y del carácter en general.

Amadio brindó una excelente interpretación de esta obra juvenil de Prokofiev. En ella se pudo apreciar el trasparente contrapunto instrumental, el impecable fraseo, el dinamismo y la exactitud de los acentos rítmicos.

En la segunda parte se presentó el Concierto para piano y orquesta nº 3 de Serguéi Rachmaninoff, siendo el solista invitado el pianista argentino-canadiense Alexander Panizza. Su interpretación de este endiablado concierto fue de indudable jerarquía.

En Alexander Panizza se aúnan su musicalidad admirable, sus excelentes medios técnicos y una sonoridad llena y generosa. En su actuación supo frasear los tres movimientos del concierto en una línea de notable canto y sensibilidad. Su virtuosismo es sorprendente y brillante, así como su extraordinaria digitación que demuestra su gran escuela pianística.

Una sala densamente concurrida lo aplaudió con muchísimo entusiasmo, obligándolo a salir varias veces al escenario. Aunque si bien el público esperaba algún bis, infelizmente esto no ocurrió.

El acompañamiento orquestal que ofreció Amadio fue claro y preciso, pero por sobre todas las cosas fue sumamente expresivo. La Filarmónica fue un condigno participe en esta hermosa realización.

En definitiva, el del miércoles pasado fue un brillante concierto inaugural difícil de olvidar.

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