CRÍTICA

Una ilusión óptica irrepetible

Babasónicos se presentó el martes en el Auditorio Nacional del Sodre.

Dandy: la presencia de Dárgelos cautivó el Auditorio. Foto: F. Ponzetto
Dandy: la presencia de Dárgelos cautivó el Auditorio. Foto: F. Ponzetto
Babasónicos en el Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Babasónicos en el Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Babasónicos en el Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Babasónicos en el Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Babasónicos en el Sodre. Foto: Fernando Ponzetto
Babasónicos en el Sodre. Foto: Fernando Ponzetto

El espectáculo que Babasónicos trajo al Auditorio del Sodre está tan cerca de la perfección que, afortunadamente, se plantea como una experiencia irrepetible de la que en Uruguay solo fueron parte las casi 2.000 personas que estuvieron. Los demás podrán ver los videos de Desde adentro (Impuesto de fe), pero no estarán ni cerca de entender de qué se trató.

La banda argentina redujo el espacio del escenario y aprovechó cada rincón con los músicos distribuidos en el fondo y Dárgelos en primerísimo plano. El fascinante cantante se apropió durante dos horas de casi cada rincón de la sala, y la recorrió física y emocionalmente de una manera cautivante.

Como un provocador, Dárgelos condujo a Babasónicos a través de una parte sustancial de su repertorio (todo el del Impuesto de fe y bastante más) mientras se dejaba caer en el suelo, se trepaba a los balcones o caminaba cual mesías entre el público lentamente, cantando la línea "tan freak y tan popular" de "Camarín".

Las virtudes artísticas de Dárgelos son muchas. Por un lado está esa capacidad de venerar a la mujer desde un lado vulnerable y hasta loser, que seguro no es cierto pero el público termina creyendo. Después está el manejo etéreo de su cuerpo en escena, enorme plus del show. Y, además de su encantadora voz, es autor de unas canciones a las que no se les puede pedir más.

La otra mitad de Babasónicos, el resto de la banda, completó en el Sodre un trabajo redondo con versatilidad y eficiencia a prueba de cualquier versión, incluso de las más osadas. Pero claro, el más destacado fue Diego Uma: a lo largo de la noche tocó más de una decena de instrumentos (de vibráfono a flauta, bombos y guitarra), e incluso cantó notablemente "Casualidad".

A esta versión de Impuesto de fe apenas se le podrían reprochar los bises, que parecieron un tanto caprichosos y dejaron fuera temas como "La lanza", "Microdancing" o "Risa". Pero sería injusto para un grupo que incluso en su esencia más pura e íntima, hizo que el público bailara por cuenta propia con "Deléctrico".

Babasónicos logró elevarse con un espectáculo tan bueno que hasta podría ser una ilusión óptica. Bueno haber estado para saber que no.

Desde adentro [*****]

Babasónicos. Músicos: Adrián Dárgelos, Diego Castellano, Mariano Roger, Diego Tuñón, Diego Uma, Carca, Tuta Torres. Setlist: "El colmo", "Irresponsable", "Pupilo", "Su ciervo", "Vampi", "Casualidad", "Putita", "El maestro", "Sin mi diablo", "Como eran las cosas", "Celofán", "Puesto", "Letra chica", "Muñeco/Deléctrico", "Los calientes", "Camarín", "Capricho", "Rubí", "Yegua", "Soy rock", "Zumba", "Chisme", "Shambala", "Burócratas", "Natural". Dónde: Auditorio. Cuándo: 19 de julio.

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