entrevista a Federico García Vigil

“Hoy se pide un mundo contentito”

Esta noche en el Solís, García Vigil y Ruben Rada cierran la temporada de la Filarmónica

Federico García Vigil
Federico García Vigil, una larga trayectoria nacional e internacional. Foto: Leonardo Mainé

La Orquesta Filarmónica de Montevideo cierra esta noche su temporada principal en el Teatro Solís, con un homenaje a la legendaria Camerata Punta del Este, en un espectáculo que tendrá una fuerte carga evocativa. A casi medio siglo de su nacimiento, con el nombre Camerata de Tango, la orquesta municipal le rinde un tributo a esa agrupación, en un concierto con dirección musical de Ligia Amadio, dirección de arte de Jimena Márquez, y Federico García Vigil y Ruben Rada como invitados especiales. La cita es hoy a las 19:30 en el Solís, y las entradas están en Tickantel, a $ 270.

“Camerata de tango era un grupo de música de cámara, que eligió un perfil nacionalista, dirigido hacia el tango. Y hacíamos versiones muy refinadas de motivos tangueros. O de tango compuestos, sobre todo, por Manolo Guardia, que fue su creador. Luego el proyecto empezó a crecer de una manera increíble, incluso a nivel internacional. Tuvieron una carrera importantísima en varios países. Yo me separé, hacia 1970, porque comencé mi carrera como director de orquesta y me fui a Francia”, evoca hoy el maestro Federico García Vigil.

Camerata replanteó el tango, y el concierto de esta noche promete también bossa y candombe. “Camerata fue una experiencia de mi vida importantísima, que tuvo todos los ribetes: afectivos, artísticos, creativos. Con un perfil estético muy definido. Fue ofrecer algo diferente en todo el mundo, y que tuvo un gran éxito. Y logró una sonoridad, y mostró una manera de encarar un género popular, con todo el respeto, el color, la fineza, y la destreza. La Camerata siguió su camino, hasta que después, como todas las cosas, comienzan a desaparecer sus especialistas y sus creadores. Y la Camerata se fue cayendo”, afirma García Vigil al pasar raya.

-¿Cómo está viendo las temporadas operísticas locales?

-Veo una caída importante en las temporadas operísticas. Desde la serie de óperas que hicimos con Roberto Oswald en el Solís, las cosas fueron cambiando. Parece que hubiera como una obligación de ingresar en nuevas estéticas, cambiar por cambiar. Parece que no hubiera más talentos para buscar donde hay que buscar. Y como no encuentran, inventan una especie de arte ingenuo. Ingenuamente renovador, entre comillas. Y un poco ignorante de lo que es tantos años de historia del arte.

-¿Cómo va a ser el concierto de esta noche en el Solís?

-En realidad no sé. Me invitaron a participar de este homenaje a Camerata Punta del Este, de la cual fui fundador, junto con Manolo Guardia y algunos otros. Manolo fue el origen de la Camerata, su primera figura. Me invitaron a este homenaje y accedí a participar, humildemente, igual que como era mi cargo en la Camerata, como contrabajista. Haremos algunos tangos, los conozco muy bien, los he tocado mucho tiempo. He orquestado algunos. Creo que voy a tocar mis propias orquestaciones.

-Hoy va a compartir escenario con Ruben Rada. Y usted es el autor de “Variaciones sobre un tema de Rada”, una obra maravillosa.

-Sí, no sé qué va a pasar, ni qué va a hacer Rada hoy. Variaciones sobre un tema de Rada fue un juego de orquestación, y un homenaje a Ravel. Al ritmo de base que usó Ravel, yo comencé con la marcha camión de la murga. Y de ahí en adelante seguí todo el proyecto de construcción de elevación, en el orden que usó Ravel en “Bolero”. Pero tomé de base una melodía de Rada, “Candombe para El Fatto”. Un motivo melódico muy simple, concreto, con una forma definida. Hasta que al final ingresaban dos grupos de percusión de murga. Se ha tocado en varias partes del mundo, incluso la ha dirigido Gustavo Dudamel en varias oportunidades.

-Es una gran conjunción entre la música popular uruguaya y la música clásica.

-Sí, es muy simple esa canción de Rada, como todas sus cosas. Las cosas de Rada son inspiraciones del momento, que de pronto la propia sencillez y la propia originalidad las hace perdurar. “Candombe para El Fatto” era lo que yo precisaba para hacer un homenaje al método de orquestación que usó Ravel. La murga es de Montevideo, Rada es una expresión de la música montevideana: es barrio Sur, candombe. Rada ha viajado por diferentes territorios, desde el rock al humor. Pero dentro de sí tiene una semilla de candombe. Una semilla creativa, sobre todo de una gran espontaneidad y alegría. No conozco ninguna canción melancólica de Rada. Y sí conozco muchas expresiones de murga desgarradoras: como el Canario Luna cuando dice ‘Me voy, como se han ido tantos...’

-Usted con la Filarmónica hizo una labor enorme...

-Sí, yo recibí una orquesta chica, segundona. Y me propuse hacer una gran orquesta. En general, en todo el mundo, las orquestas filarmónicas, dependen del presupuesto de la ciudad. Son orquestas de ciudades. Y las sinfónicas son nacionales. El padre económico de la Filarmónica es el gobierno de la ciudad, que es más recaudador en general que el gobierno nacional. Hay estudios que marcan que, en Europa, por cada millón de habitantes, hay posibilidades de tener una orquesta. Y acá era un buen lugar para llevar adelante esa experiencia, y la Filarmónica pasó de 30 a unos cien integrantes. Y los esponsors que tuvimos cuando empezamos a crecer: Rolex, Mercedes Benz, Chivas Regal. 

-Y salir de los teatros.

-Sí, cuando eso sucedía, hubo que rehacer el Solís, y nos quedamos sin ese teatro. Tuvimos que actuar dentro de la propia Intendencia, en el foyer, en el salón de actos. La gente pidió que la orquesta saliera. Lo pensamos con inteligencia: los festivales vieneses los hacíamos en el Hotel del Prado, muy bien iluminado. O el Lago del Parque Rodó. Y en la Fortaleza del Cerro. Proyectos que se han dejado de hacer. Y esa orquesta, como un acto de surrealismo, una noche me encontré dirigiendo al aire libre, al lado de la pirámide de Keops, “La Cumparsita”.

-En su momento Camerata fue también un proyecto pujante.

-Sí, también fue un paso que nos hizo creer en la posibilidad de llevar proyectos adelante. Fue una cosa chica, pero que también fue creciendo. Con un gran control de calidad. Realmente no nos importaban los dividendos. Era jugarse por el arte, no la mercadocracia.

-¿Le parece que los fondos públicos para la cultura están bien direccionados?

-No se pueden alejar de una moda que hay dentro de las nuevas generaciones, que están pidiendo un mundo contentito. Hoy se pide un mundo contentito, alegre, divertido. Donde el drama mejor sacarlo del medio. Yo lo caricaturizo como dadaísmo. Me tocó vivir 77 años. Empecé a estudiar el piano a los cuatro, con Guillermo Kolischer, que vivía al lado de mi casa. Vi la Segunda Guerra Mundial. Espero no ver la Tercera.

Ruben Rada
Escuchá "Variaciones sobre un tema de Rada", de Federico García Vigil
reflexión de un músico

Los sonidos del planeta y su impacto en la gente

“La tecnología fue cambiando, y la gente prácticamente dejó de escuchar de forma acústica. Hoy se llegan a hacer espectáculos para medio millón de personas, a un volumen estrepitoso. Las cosas fueron cambiando, con objetivos económicos atrás, muy ambiciosos. Y sin ningún lirismo de mejorar la condición humana. Hoy importa lograr un impacto social multitudinario. Hoy la sonoridad del planeta es en base a alarmas, a sonidos electrónicos. Desde el aeropuerto hasta un shopping, vivimos bajo un pulso que no nos damos cuenta, pero está marcado. Ese ritmo hace vivir a un tiempo determinado, hablar a un tiempo determinado, consumir a un tiempo determinado”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)