HIP-HOP

Hoy empieza a puro Hip Hop el festival MVD Afrolatino en el Auditorio del Sodre

La sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre es la sede de MVD Afrolatino que comienza esta noche

Alvaro Silva (AVR), Agustín Romano, Mariano Muhamed y Guillermo Beschizza hoy en la Balzo. Foto: Darwin Borrelli
Álvaro Silva (AVR), Agustín Romano, Mariano Muhamed y Guillermo Beschizza hoy en la Balzo. Foto: Darwin Borrelli

MVD Afrolatino vuelve a la escena con un evento que se desarrollará los cuatro jueves de febrero, en la Sala Hugo Balzo del Sodre. Cada fecha tendrá un eje musical: el primero será de hip hop, el segundo de reggae y soul, el tercero de candombe, y el cuarto de cumbia y ritmos latinos. El ciclo lo inauguran hoy a las 21.00 el rapero AVR y la banda AFC, y en las semanas siguientes pasarán Camila Cardozo y Tribu dy Rasta, Eduardo Yaguno y Combo Candombero, y Martín Tejera y Proyecto Mestizo. Las entradas están en venta en Tickantel.

El objetivo de Fluir, la productora detrás de MVD Afrolatino, es “seguir integrando a las escenas y que se compartan los públicos”, explica Agustín Romano. “Estamos intentando integrar las raíces con cosas más desarrolladas en la escena, para tratar de generar redes en la escena uruguaya y posicionar al festival como una referencia hacia afuera”, resume. Pero hay un trasfondo más profundo que también aplica a Candombe Vivo, otro festival que organiza anualmente Fluir, que tiene que ver con “promover determinados valores y raíces, cuidarlas, darles el lugar a artistas que muchas veces quedan marginados”.

“Cuando nosotros empezamos a meternos en la movida, vimos ciertas necesidades, más allá de no ser afro o candomberos de cuna, porque creemos que hay mucho por hacer”, dice Romano, que suele trabajar mano a mano con su hermana Valentina en estos emprendimientos. “Y yo considero que no tengo que ser algo para defender esa causa, sino que basta con comprender, respetar los valores y entender las raíces, y transmitir eso, que es lo que MVD Afrolatino está buscando”.

Abre los ojos de AVR
Canción "Abre los ojos" de AVR Ft Chn & Dj Rc

De ahí que MVD Afrolatino integre artistas emergentes y consagrados o de mayor trayectoria, y a artistas afro y blancos, en torno a una serie de estilos musicales que comparten una misma raíz negra. De inclusión y otros aspectos, Romano, Guillermo Beschizza y Mariano Muhamed de Tribu dy Rasta, y Álvaro Silva a.k.a AVR, charlaron con El País.

Romper barreras

AVR, Beschizza y Muhamed vienen de lugares distintos, tienen historias distintas, han hecho caminos musicales distintos y son buenos en lo que hacen. Y sin embargo, enfrentan los mismos problemas: les es difícil encontrar puertas abiertas, y ven que la renovación de la escena se da demasiado lenta.

“Al no dejarte entrar a festivales, no dejarte mostrar tu capacidad, te cortan las alas”, dice AVR, rapero que en la Balzo va a estar adelantando su nuevo trabajo discográfico, Sankofa (Poesía negra), basado en su árbol genealógico. “Y es refrustrante que las puertas siempre estén cerradas”, complementa Muhamed, voz principal de Tribu dy Rasta, una banda reggae que si bien ha tenido recursos para trabajar con ambición profesional y ha podido acceder a escenarios grandes, es del interior, y eso ha sido una limitante en su escala en Montevideo.

Imagen del video de la canción Juana$ de AFC
Video de la canción "Juana$" de AFC

“Vos podés tener todas las aptitudes, pero si no te dejan entrar a la cancha, nunca vas a meter un gol. Y es un círculo vicioso o virtuoso, dependiendo de qué te toque: si nunca estás en un escenario grande, no te ve la gente, y es imposible que convoques a más público a tu próximo show”, comenta Beschizza, parte de Tribu dy Rasta y también fundador de Los Buenos Modales, y productor respetado dentro del hip hop local.

Los tres entienden que no hay tantos productores o festivales que apuesten a bandas menos convocantes, y eso estanca la evolución de la escena. Y por otro lado, ven la dificultad que hay desde los artistas para cambiar ciertos comportamientos, como tocar gratis (o sea, no cobrar por su obra), lo que también contribuye a que el cambio del mercado local sea lento. “El arte en Uruguay es invertir e invertir”, dice Muhamed. “Pero si es todo invertir, y encima tocás y no te pagan, ¿de dónde querés invertir?”, cuestiona AVR.
Para todos ellos, entrar en las programaciones de festivales masivos es difícil, y para Romano, hay una responsabilidad de los productores a la hora de contribuir con el desarrollo de nuevos artistas. Pero para eso también se necesitan alianzas, fondos y financiamientos, que en general no consideran las manifestaciones culturales de raíz afro. “El Estado considera que por tener las Llamadas, o porque en carnaval está el candombe, ya se cubre eso, pero en realidad va por otro lado”, dice Romano. “Capaz está bueno llevarlo a algo más democrático para el género”.

De concretarse estas posibilidades, se fomentaría más la integración entre artistas, algo a lo que MVD Afrolatino apunta. Beschizza señala que el público ya está abierto y habituado a consumir distintos estilos, a abrazar la fusión y a no ser rígido en cuanto a gustos, por lo que sería bueno que desde el escenario, se fuera en esa línea. Musicalmente, Tribu dy Rasta recorre un rango amplio que va desde el root al rap, pasando por el rock y el pop.

Porque hay cierta segregación incluso dentro de las escenas, aunque AVR, uno de los pocos raperos afro abriéndose camino (llegó hace poco de una gira por Perú, Bolivia, Chile y Argentina, con el colectivo Oriental 34), dice que la invisibilización, en su caso, no tiene que ver con el rap sino con lo afro en general, desde siempre. “Siempre estuvo eso de dejar de lado a lo negro, pero quedándose con la cultura”, critica.

“El rap es la herramienta social más profunda que existe, y hoy está bastante desvirtuado. Siento que tengo en mi poder mi voz para usarla para el bien de las personas”, dice AVR sobre su obra. “Tengo la necesidad de contar lo que me pasa: yo me subo a un ómnibus y voy solo, por más que haya gente parada; paro un taxi de noche y no me frena, cruzo antes de regalarle un momento de miedo a la persona porque sé que ya me juzgan. Y cada vez más, porque hay mucho más miedo”, reflexiona. “Entonces trato de hacer un rap más universal, más plural. Pero siento que tengo que decir lo que no se dice, porque los afro también necesitan una voz”.

AVR entiende que tienen que haber afros hablando de lo que pasa con la comunidad, y que no sólo se trate de blancos tratando de visibilizar la situación de los afrouruguayos. Sin embargo, sin entrar en la discusión de la apropiación cultural, para el rapero la clave es “es ser genuino y hacerlo bien, prolijo, vincularte con la gente que sabe, informarte, leer, para armar algo sólido y conciso. Porque después lo que pasa es que cantás una cosa en tu disco, y después te conozco como persona y te dejo de seguir”.

“El fin es lo que define la apropiación cultural”, opina Romano. “Si tu fin es crear música porque te gusta y fluis desde ese lugar, de más. Ahora, si tu fin es agarrar un elemento aislado, sacarlo para un lugar masivo y venderlo, ahí sí ya se puede analizar esa delgada línea”.

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