Tras una década de horror, hay vida después de Callejeros

La historia que nace a partir de la oscuridad

Arriba del escenario Patricio Fontanet sigue siendo un pibe de barrio, cantándole a una multitud enfervorizada y devota, con características de tribu y capacidad para defender hasta el cansancio a una banda que no importa si hoy es Don Osvaldo y hace unos años fue Casi Justicia Social.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
A pesar de la disolución de la banda, sus exintegrantes siguen cantando las mismas canciones.

En el fondo, todos saben que se sigue tratando de Callejeros. Eso reflejan los videos de una gira que la nueva formación emprendió en noviembre en el interior argentino y que hoy (con entradas agotadas) y mañana a las 21:00 la trae al Teatro de Verano.

Cuando a Callejeros la tragedia de Cromañón ocurrida en diciembre de 2004 los despedazó, ya habían alcanzado un momento cumbre de popularidad. Presión, el disco que contiene su clásico "Una nueva noche fría", fue editado en 2003, y Rocanroles sin destino apareció en el mercado al año siguiente, con un puñado de canciones que dispararon su fama. El incendio que dejó 194 muertos en el boliche República Cromañón durante uno de sus conciertos potenció su masividad, es cierto, pero también es cierto que el trabajo para ganarse un lugar desde su música lo venían haciendo hace tiempo.

En los más de 10 años que pasaron desde aquel episodio hasta esta llegada a Uruguay, muy esperada por los seguidores locales, los integrantes de la banda fueron parte de un largo proceso judicial, fueron detenidos en diciembre de 2012 y absueltos en agosto de 2014 por la Corte Suprema de Justicia argentina. Meses después de su liberación Omar Chabán, quien era gerente responsable de Cromañón en 2004 y fuera condenado a 20 años de cárcel, murió de cáncer en un hospital.

Cuando Fontanet volvió a su casa, donde lo esperaban su pareja y su hijo pequeño, tuvo que enfrentarse a una profunda depresión que solo sorteó con tratamiento psiquiátrico de por medio y alimentándose del cariño de una generación que fue influida por la rebeldía que contagiaban sus canciones. "Hoy me puedo levantar de la cama y tengo ganas de seguir con mi vida", le dijo el mes pasado a Crónica, en una de las pocas entrevistas que accedió a dar a lo largo de la década.

A pesar del encierro, quien firma sus composiciones como Rogelio Santos no dejó de escribir. En el penal de Ezeiza grabó demos y sentó las bases para lo que hoy es Don Osvaldo, que además de hacer canciones propias repasa gran parte de las de su Callejeros. De aquella vieja formación que se separó en 2010 solo lo acompaña en el nuevo proyecto el bajista Christian Torrejón, también conocido como Dios.

Mientras que el exbaterista de Callejeros Eduardo Vázquez continúa preso (cumple cadena perpetua por haber prendido fuego a su esposa, Wanda Tad-dei, quien falleció a raíz de esas quemaduras), otros tres exintegrantes se alejaron de Fontanet y fundaron Nuestra raza. Los guitarristas Elio Delgado y Maximiliano Djerfy y el saxofonista Juan Alberto Carbone se presentaron en Montevideo el 27 de marzo, haciendo canciones compuestas en la prisión y reviviendo la esencia de la anterior banda.

Si bien Nuestra raza convoca público, Don Osvaldo captura toda la atención a través de la figura de Fontanet, quien se ha encargado de aclarar que en realidad la suya no es "otra banda". "Es una continuación de Callejeros, de CJS. Callejeros no se presenta a tocar, pero la historia es la misma. No nos escapamos de lo que vivimos; si tratáramos de escapar, no seríamos nosotros. Ahora lo importante es traducir lo malo en algo nuevo, no taparlo", piensa.

Entre el escueto repertorio nuevo está "O no", que dice que la vida es fría pero igual te invita a seguir, y que será una de las que sonará hoy y mañana en el Teatro de Verano.

Osvaldo y una historia que esconde leyendas


Don Osvaldo, que hará una doble fecha en el Teatro de Verano a la que vendrán varios ómnibus desde Argentina, lleva su nombre en honor a Osvaldo Pugliese, director y compositor de tango que en vida se ganó el mote de amuleto de buena suerte y que dio origen a leyendas, adjudicaciones de milagros y creaciones de estampitas con su cara. "Pugliese nos representa en muchas cosas, tuvo que afrontar muchas vicisitudes", dijo a Crónica Fontanet, líder de una banda que va en búsqueda de una paz "que alcance a todos por igual, para que la esencia no desaparezca y los viejos valores perduren en la inmensidad". Aunque reniegue del amuleto, una de las primeras canciones propias de Don Osvaldo lleva el nombre de "Suerte".

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