BRAULIO ASSANELLI

La historia del domador que llegó a La Voz

Es de San Ramón, Canelones, tiene 22 años y conquistó a los jurados del reality argentino

Braulio Assanelli. Foto: Marcelo Bonjour
Braulio Assanelli. Foto: Marcelo Bonjour

Antes de subir a cualquier escenario, Braulio Assanelli tiene un ritual: tomar mate. Le tranquiliza la voz y se siente más cómodo. En La Voz Argentina no fue diferente y al mate lo soltó recién cuando le dijeron que era su turno de audicionar y agarró la guitarra. Con el instrumento, su voz y con su historia de ser un domador de caballos que salió músico, se plantó en el escenario y sorprendió.

Aún así, cuando Assanelli, uruguayo, se paró en ese escenario, estaba nervioso. No parecía, porque la voz no le tembló y la guitarra sonó como quiso. Mientras cantaba, tenía los ojos cerrados, pero antes, cuando contaba hasta diez para empezar a actuar, puedo ver un poco el perfil de Axel y de Ricardo Montaner, los jurados. “A Tini y la Sole no las veía porque están bien tapadas por los asientos”.

Para quien no conoce el formato, la primera audición televisiva de La Voz es “a ciegas”: el jurado (después coachs) escucha de espalda a los candidatos y si le gusta, se da vuelta. Basta con que un miembro gire, para que el participante ingrese. En el caso de Assanelli, tuvo el aval de los cuatro. Tini, Montaner y Soledad Pastorutti se dieron vuelta antes de que comenzara el estribillo. Axel esperó un poco más, pero enseguida se sumó para poder tener en su equipo a Assanelli, uno de los uruguayos que participan en el programa de Telefé que en Uruguay se ve por Monte Carlo.

“Yo he visto que en algunas de las audiciones de The Voice los jurados aprietan el botón y el que canta se desconcentra y no puede seguir. Es un desafío eso. Tenés enfrente a ídolos de mucha gente. Montaner para mí fue toda la vida un referente, y que el tipo se de vuelta y le interese lo que estás haciendo es muy fuerte, entonces había que mantenerse concentradito y seguir enfocado en terminar bien la canción”, cuenta Assanelli a El País.

Cuando más de un miembro del jurado se da vuelta, el participante debe elegir con quién quiere trabajar a lo largo del programa. El uruguayo eligió a Montaner, y Soledad Pastorutti le dijo a su colega que acababa de ganar La Voz Argentina. Assanelli se enteró de eso después, cuando vio la grabación -está en YouTube- y cuenta que eligió a Montaner, porque en esos minutos que tiene para decidir, le venían sus canciones a la cabeza.

Braulio Assanelli
En la audición, Assanelli párticipó con “Tanto” de Pablo Alborán

Los que lo conocen, saben que este no fue el primer escenario de Assanelli ni tampoco el primer concurso. El uruguayo ya había pasado por Yo me llamo, el concurso de talentos de Teledoce en el que llegó a la final como Pablo Alborán. La experiencia en escena lo ayuda al momento de pararse frente al público, pero no cuenta en los minutos antes, cuando es un manojo de nervios y, dice, le “arranca la timidez de golpe”. “Ahí soy tan amateur como cualquiera”, confiesa, y aunque se tenía un poco de confianza, remata: “Si me toca competir contra otro no puedo subestimar a nadie”.

Los caballos. “A muchos les llamaba la atención que un domador de caballos, que trabaja con animales salvajes, pudiera sentarse tranquilito con una guitarra a tocar una canción”, cuenta. Para él, un chiquilín de 22 años que vivió toda su vida en San Ramón (Canelones), el cruce entre los caballos y la música es la normalidad.

Lo de ser domador fue más bien algo instintivo. En su casa siempre hubo caballos y además consiguió trabajo en un pensionado. Ahí, sus tareas variaban, “era un trabajo medio rústico y ganaba unos pesitos, pero aprendí mucho a lidiar con ellos”, dice y cuenta que un día tuvo que trabajar con uno medio salvaje y se dio cuenta de que podía. Se compró una potranca, la domó. Después se corrió la bola de que en el pueblo había un “domador racional, que no era agresivo con los animales”.

En el set, cuando se apagan las cámaras

Cuando en el set de La Voz Argentina apagan las cámaras, “todos dejan de ser artistas”, cuenta Braulio Assanelli, uno de los participantes uruguayos. Agrega, contento, que Rircardo Montaner -que será su coach- lo cruzó el primer día en el pasillo y le dijo: “Ey, uruguayo”. “Que me reconozca después de que me eligió era increíble. Siempre fue un referente para mí”, añade.

Dice que Axel también se hace amigo de todos. Va al camerino donde están todos los concursantes y se saca fotos, saluda y charla. El clima es agradable. “Formamos parte de ellos también y es re lindo”, reflexiona.

En cuanto a sus compañeros, dice que como en todo grupo humano ya se armaron grupitos, pero que él trata de llevarse bien con todos y ser trasparente.

Mientras tanto, e incentivado por un amigo, Assanelli empezó a querer hacer música. En casa de su abuela había una guitarra que tenía solo una cuerda y empezó a sacar melodías. Luego, compró las otras cuerdas y empezó a practicar con videos de Youtube. A los 18, Assanelli era domador, trabajaba en una balanza de camiones y se animaba con la música.

No supo aprovechar las puertas que se abrieron con Yo me llamo, pero fue cuestión de madurar y sentir que podía con la música para dedicarse de lleno y dejar lo otro. Ahora, además del reality, el músico trabaja con una productora uruguaya y ha sacado canciones compuestas por él que están en Spotify y Youtube. Aunque la mayoría son más bailables, le gustaría mechar un pop más melódico, como el de sus referentes. Eso sí, como chiquilín de campo, cada vez que puede, está con los caballos. “Lo necesito”, remata.

Los otros uruguayos en el reality vecino

Braulio Assanelli fue el primer uruguayo en pasar por las audiciones a ciegas, pero no el único. Su compatriota Mathías Cuadro también llegó a la instancia y después de interpretar “Kilómetros”, de Sin Banderas, conquistó al jurado y se quedó en el equipo de Tini Stoessel.

“Yo a vos te conozco”, le dijo Axel antes. Es que el montevideano de 24 años había cantado junto al argentino en un recital del país vecino.

Cuadro también es otra cara conocida por estos lados, ya que viene del carnaval, donde fue cantante de los Zíngaros. Además, tiene disco, MTH, y se puede escuchar en plataformas digitales.

La otra uruguaya hasta el momento no corrió con tanta suerte. Fue Jennifer Suárez, una chica que anda cantando por los ómnibus montevideanos.

Suárez se presentó en el reality con “I wanna dance with somebody”, de Whitney Houston. El jurado destacó algunos momentos de su interpretación, pero no la eligió.

La montevideana fue la ganadora en el Yo me llamo de 2014, donde justamente imitaba e interpretaba canciones de Houston.

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