MÚSICA

Una historia entre la distorsión y el sonido acústico

Crítica del show "Nasser 3.0", que Jorge Nasser dio el miércoles en el Auditorio.

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Jorge Nasser en el Auditorio Nacional del Sodre. Foto: Marcelo Bonjour

El año pasado, Jorge Nasser festejó 30 años de carrera con un show muy extenso en el que tuvo una cantidad de músicos e invitados entrando y saliendo del escenario. Fue una celebración entretenida y satisfactoria, con las desprolijidades propias de las fiestas.

El miércoles pasado, el solista dio en el Auditorio un espectáculo "hermano" de aquel del Solís, que sirvió para cerrar este proceso de revisión y para demostrar que Nasser 3.0 es un concierto redondo, que recorre con detalle y dinámica una carrera cambiante.

Por eso desfilaron canciones de todas sus épocas, desde los inicios como solista hasta la popularidad de Níquel, su llegada a las milongas y su incursión en la canción popular con todas esas influencias. En orden prácticamente cronológico fue apareciendo lo mejor —y lo que más llegada tiene— de su obra, lo que en varios momentos le dio a su 3.0 una impronta de grandes éxitos. A la audiencia, de edades variadas, eso le encantó.

Pero para meterse a la gente en el bolsillo el primer golpe llegó antes de que se abriera el telón. Aprovechando la coincidencia con la fecha patria, Nasser y el Coro Rapsodia (que colaboraría en varias instancias después) cantaron el Himno Nacional a capela y lograron una afinada y bastante emotiva versión.

"Era el mismo" abrió el repertorio que fue más acotado y con ligeras diferencias respecto al del Solís. Por ejemplo, también con el coro hicieron una interesante relectura de "En solitario", un rock poderoso, y con Mandrake Wolf cantaron a dúo el efervescente rockabilly "Fucky-fucky", las dos de la época de Níquel.

La banda se lució tanto cuando tuvo que tocar rock como cuando llegaron las milongas, donde se sumaron los hermanos Méndez, aliados de lujo que Nasser ha sabido aprovechar en su faceta más criolla. Además, lo interesante de los músicos que lo acompañan es que disfrutan todos los momentos; bastó ver la performance de Negreira, que es a la vez percusionista, corista, showman y bailarín.

Con las milongas —en el segundo bloque, después de la intervención de un payador que le dedicó unas elogiosas rimas a Nasser— se potenció más el vínculo con el público, que escuchó y aplaudió con entusiasmo el primer bloque, pero le demostró más cariño al último.

Las guitarras criollas le sacaron provecho a la acústica del Auditorio y se quedaron hasta el final en una noche que tuvo tanto de acústica como de distorsionada. El bis, con "Palabras para Julia", "Milonga del querer" y "Candombe de la aduana" —cantada casi como el Himno en la apertura— más una improvisada versión de "Pal que se va" de Alfredo Zitarrosa, le dieron al show un buen broche. El problema de Nasser 3.0 es que sale tan bien y entusiasma tanto, que le plantea al músico un desafío exigente para lo que se proponga hacer.

Nasser 3.0 [****]

Artista: Jorge Nasser. Músicos: Gonzalo De Lizarza (guitarra), Nicolás Román (bajo y coros), Pablo Gómez (teclado y coros), Javier Villa (batería), Wilson Negreira (percusión y coros), Pablo Leites (percusión), Alejandro Ferradás (guitarra), Carlos y Eduardo Méndez (guitarras). Invitados: Coro Rapsodia, Estela Magnone, Juan Pablo Chapital, Alberto "Mandrake" Wolf, Alejandro Balbis, Emiliano Brancciari, Fran Nasser, Pablo Dana. Dónde: Auditorio Nacional del Sodre. Cuándo: Miércoles 18 de mayo.

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