TITÃS

Con la historia a cuestas y la música como obsesión

Una de las bandas más importantes de Brasil vuelve a tocar en Uruguay.

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Titãs. Foto: Silmara Ciuffa/ Difusión

Aparecieron en la escena musical latinoamericana a mediados de los ochenta, cuando el rock empezaba a alzarse como bandera de protesta y a darle pulseada al canto popular y el folclore, que hasta entonces había sido la voz de las generaciones que luchaban contra la represión. Y así, con ese espíritu combativo resurgiendo en la región, los Titãs como chicos rebeldes o revulsivos, junto con los Paralamas y Legião Urbana (cada una con su estilo), filtraron sus canciones al público hispano.

Fueron de alguna manera la generación de oro del rock brasileño, porque después no hubo más grupos que tuvieran un impacto con ese alcance masivo. Lo que se impuso en los últimos años fue el sertanejo a nivel mainstream, y el reggae como algo más de perfil bajo y avance progresivo (en junio, por ejemplo, llega Natiruts que es una banda con historia y con buen público), que aprendieron a convivir con esos eternos de la música brasileña. ¿O fue al revés?

Pero los Titãs lograron mantenerse y mantener la atención de sus fanáticos, aún haciendo cambios en la integración. Hoy siguen los fundadores Tony Bellotto (guitarra), Branco Mello (voz y bajo) y Sérgio Britto (voz, teclado y bajo), a los que se incorporan Mario Fabre en batería y Beto Lee, hijo además de Rita Lee, en guitarra.

Ahora atraviesan un gran momento, impulsados por la repercusión que tuvo su último disco de estudio, Nheengatu, que recuperó de alguna manera la esencia de aquellos comienzos. Con eso vuelven a Uruguay 26 años después de presentarse por última vez, y fue por eso que Britto conversó vía mail con El País: porque el 22 de abril su banda mezclará este buen presente con aquel glorioso pasado en el Teatro de Verano.

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—Se suele presentar a Titãs como una de las bandas legendarias del rock brasileño, y es de las que está más presente en el público y los músicos. ¿Qué creen que fue, en su momento, lo que llamó tanto la atención de su propuesta?

—Creo que todo el rock brasileño tuvo su gran momento a mediados de la década de 1980, como consecuencia de la apertura política y la liberación de costumbres. En aquel momento no había música para jóvenes hecha por jóvenes y nosotros llenamos ese vacío. Específicamente de Titãs, creo que tanto la sonoridad como el discurso más agresivo y virulento hicieron la diferencia.

—Cómo protagonistas de la historia, ¿cómo ven a Titãs en la escena rockera latina?

—Creo que hay cosas muy interesantes, y es una pena que exista tan poco intercambio entre los artistas del pop rock en América Latina. Creo que el idioma dificulta, pero tal vez no sea solo eso… Existe cierto preconcepto, como si se pensara que la música que hacemos no fuese "auténtica" o "legítima".

—Hace tres años lanzaron Nheengatu, un disco que volvió a la crítica pura y dura. ¿Cómo lo recibió el público brasileño?

—De los discos que lanzamos en los últimos 15 años, ese fue el mejor recibido tanto por la crítica como por el público. Nosotros quedamos muy felices con el resultado.

—Con la situación sociopolítica brasileña actual, ¿la tendencia es enfatizar el mensaje de la canción, entretener para llevar alegría, o una combinación de factores?

—No hay regla. La música, a mi manera de ver, debe ser básicamente la expresión de la individualidad de cada uno. Cada artista o banda tiene una manera de reaccionar.

—¿Cuál es la proclama que hace hoy Titãs? ¿Qué quiere comunicar con ese lenguaje que construyeron?

—Queremos continuar desafiándonos, haciendo cosas que no hemos hecho, mejorar nuestra performance como banda. La música es nuestra obsesión.

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—Como compositores, ¿qué les genera que canciones como "Policía" sigan teniendo un discurso vigente?

—Son temas que tratamos, no sólo ese, que van a permanecer vigentes todavía por mucho tiempo. Creo que nuestra estética, que es más seca y va al grano, permite que las canciones sobrevivan independientemente de las circunstancias en que fueron creadas.

Están trabajando en una ópera rock, una idea que abordaron por ejemplo Los Fabulosos Cadillacs el año pasado con La salvación de Solo y Juan. ¿Hay una revalorización del disco conceptual? ¿Qué los motivó a desarrollar esa idea?

—Es una novedad para nosotros. Es algo que nunca hicimos, eso de construir un repertorio de un disco sobre un hilo narrativo. Nos permite tratar asuntos que nunca habíamos abordado, de manera diferente, y podemos hablar a través de los personajes. Es algo que nos da un nuevo impulso y que nos llena de entusiasmo.

—Han tenido varios cambios de formación a lo largo de su historia. ¿El camino fue cuesta arriba alguna vez? ¿Qué trajeron a la banda las últimas incorporaciones?

—Todos los artistas que tienen una carrera larga saben bien que es preciso trabajar duro para mantenerse relevantes, y nuestro caso no es diferente. Creo que tanto Mario Fabre como Beto Lee le dieron un sonido más sólido a la banda. Son óptimos músicos y eso nos dio un acabado, una terminación que tal vez no habíamos tenido. En cierto sentido, creo que nunca sonamos tan bien.

Un regreso que se da dos décadas después.

"Tocamos en Montevideo en 1991, o sea hace 26 años", recuerda Sergio Britto antes de esta vuelta que se concretará el sábado 22 de abril en el Teatro de Verano. La velada comenzará a las 19.30 con las presentaciones de Fede Vaz y su Sexteto Candombero, y de la banda La Chancha. El show de los brasileños, que será un repaso por su historia musical, está previsto para las 21:45, y todavía quedan entradas en venta en Red UTS a partir de 1.460 pesos.

Sobre su vínculo con la música uruguaya, Britto cuenta: "Tenemos mucha curiosidad por saber lo que se hace en términos de pop rock en América Latina, pero infelizmente no puedo decir que tenemos un vínculo con la música uruguaya. Conocemos poco, raramente se oye hablar de un artista uruguayo en Brasil. Pero para no decir que no tenemos nada de vínculo, grabé hace tres años, en mi disco solista, con el guitarrista Toto Méndez una canción mía, "La momia inquieta". Hizo un trabajo maravilloso".

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