Marwan

"No hemos escrito lo suficiente sobre la crisis"

Es madrileño, hijo de una española y un palestino, cantautor, poeta y amigo de Jorge Drexler, con quien grabó su tema “Puede ser que la conozcas” que está en Apuntes sobre mi paso por el invierno, el último disco de Marwan. Mañana toca en formato acústico en La Trastienda, a las 21.00 y las entradas están en Red UTS y van de 300 a 800 pesos.

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Marwan

—¿Lees durante los shows? ¿Compartís tus textos?

—Sí. No leo mucho pero uno o dos poemas largos sí suelo hacer porque veo que tiene mucho impacto en la gente. Aparte que yo hago recitales en España sólo de mis poemas, y veo que la gente le prende, como que le impacta mucho de alguien recitando.

—¿Cómo son los recitales de poemas? Aquí no es tan popular esa modalidad.

—En España tampoco han sido populares hasta hace poco, que de repente hubo una moda alrededor de la poesía, muy bestia. Bestial, facilitada por Twitter o Facebook. Donde unos cuantos que escribimos poemas estamos teniendo mucho éxito en cuanto a vetas y recitales. Se han puesto de moda, es la verdad, no hemos inventado la poesía. Simplemente tenemos audiencia y es muy bonito; estamos una hora recitando, yo tengo la suerte que soy músico y alterno con alguna cancioncita.

—¿El gusto por la palabra bien dicha tiene que ver con esa buena acogida?

—Me parece que es multifactorial, porque creo que hay que ser humilde y darme cuenta que hay 300 poetas mejores que yo que no están teniendo la misma suerte. Hay una mezcla de mi facilidad para expresar cosas, porque eso sí que lo he ido trabajando, hace que la gente sienta muy cercano lo que escribo. Mi poesía es muy prosaica, no tiene grandes florituras, no es difícil. Y esto sumado a las redes sociales y a que la gente se ha adherido a cierta moda.

—Este año vinieron varios artistas españoles a Uruguay y si bien cada uno tiene su estilo, en todos importa la manera de decir. Es el caso de Marlango, Nacho Vegas. También se está escuchando más acá esa música.

—Vamos, bienvenido sea. Yo estuve en Uruguay por primera vez en 2009 y tenía prácticamente nada de audiencia, y ahora supongo que tendré poca pero poquito a poco vamos. En general en Latinoamérica nos reciben con mucho cariño a los españoles. Yo tengo algo con Uruguay; no sé si es por el presidente que tenían pero hay algo de una sensibilidad especial que a mí me llama mucho la atención, la verdad.

—Aquí se te conoce como "el amigo de Drexler".

—¿Ah sí? Me gusta, lo admiro tanto que me parece muy bonito que digan eso de mí. Grabar con él fue como un sueño; él es mucho más sutil y yo soy mucho más salvaje, y me dice: "Marwan, no pierdas ese animal". Es el maestro de la sutileza en todo sentido.

—Tu obra está muy relacionada con la tristeza.

—Sí, cada vez menos. Siempre he tenido una tristeza profunda que al principio me hacía mucho daño y después fui entendiendo y teniendo armas para ser feliz. Pero he hablado mucho de ella porque hay mucha gente que ha pasado por lo mismo.

—¿La música te ha funcionado como terapia?

—Sobre todo la música me sirve de catarsis, no funciona como una terapia con un psicólogo. No cura tanto.

—Pero sirve.

—Sí, sirve mucho.

—¿Qué tanto se relaciona eso que cantás de "necesito un país que se arranque la tristeza" con España?

—Pues mucho, porque en los últimos años hemos vivido una crisis que ha partido al país, ha empobrecido a parte de la clase media y ha empobrecido más a la clase baja. Pero muchos siguen estando muy bien, entonces es un país muy dividido. Y a la gente que tenemos cierta sensibilidad social nos afecta.

—Y los condiciona.

—Lo que pasa es que siento que no hemos escrito lo suficiente sobre eso, que estamos en deuda sobre cómo esta democracia ficticia que vivimos en España ha golpeado las clases sociales, sobre todo a los más débiles. Tenemos una deuda con eso.

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