Entrevista

Hablan por la Espalda tiene nuevo disco, y por eso habla del caos, el cambio y el discurso

La banda toca su nuevo álbum, Afuera, este jueves en La Trastienda, y muestra a la nueva formación

Hablan por la Espalda 2019. Foto: Carlos López
Hablan por la Espalda 2019. Foto: Carlos López

"Este disco es concreto, conciso, sólido. Y es claro. Esos son adjetivos que le caben; después, cada uno lo va a interpretar como quiera”, dice el cantante Fermín Solana sobre Afuera, el flamante disco de Hablan por la Espalda, la banda que junto a su hermano Martín integra hace veintipico de años, y que tras una temporada de cambios y turbulencias está de vuelta, con todo.

“Hay que dejarlo todo para nacer otra vez”, dice uno de los temas de Afuera, y le calza a la perfección a este presente. “Somos el caos, siempre estamos volviendo”, dice otro, y es quizás el verso más autobiográfico del grupo.

En lo nuevo de Hablan por la Espalda conviven el caos de siempre con un humor novedoso, una amplia gama de influencias musicales, las guitarras como protagonistas, y un sonido, si se quiere, refinado. Todo eso sonará en vivo este jueves a las 21.00 en La Trastienda (entradas en Abitab), en un show esperado por el público y la banda. Es que entre Sangre, de 2015, y este Afuera, pasaron cuatro años y un quiebre, un poco por desgaste y otro poco por orden de prioridades, que hizo que cuatro de los siete integrantes dieran un paso al costado. Los Solana y Valentín Guerreros decidieron seguir, e incorporaron a Nicolás Demczylo, ex Sante Les Amis que hace más de 15 años trabaja con Hablan en otros roles, y temporalmente a Federico Anastasiadis (Oro, Mandrake & Los Druidas), en bajo y batería respectivamente.

“A nivel personal fue duro”, dice Martín Solana, “porque compartíamos mucho y ya no”. “Pero no hay que tomarlo como algo negativo, sino agradecer porque haya subsistido esa sociedad, ese colectivo, por tanto tiempo”, añade Fermín.

Reconvertida en quinteto, Hablan grabó, ensayó “y está de fiesta. Hablan siempre muta de disco a disco, y en este caso, esta mutación nos ayudó a refrescar y renovar”, asegura Martín. La mutación vino esta vez, por el proceso de trabajo y por la forma de plantarse ante las cosas. “Hablan, en una época, era más catártico”, resume Fermín.

—Esa fue la idea que me quedó después de repasar la discografía: que en toda la primera época, la música parecía funcionar como catarsis; y ahora, sobre todo en Sangre y en Afuera, la música funciona como droga, como un subidón.

Fermín Solana: Tal cual.

Martín Solana: Sí. Las canciones de Afuera capaz nacieron de una guitarra acústica, pero las llevás al ensayo, empieza a sonar la electricidad, y es verdad, sentís esa energía, el pegue de esa electricidad.

F. S.: Total. A mí me pasó con Sangre también. En algunos momentos de la vida, a Hablan lo tuve tan incorporado que... Es como te pasa con una pareja: es algo que está siempre ahí, entonces capaz que no lo valorás del todo. Y con los años, y a raíz de esta “semirruptura”, de sentir que se podía terminar, lo supe disfrutar más. Y está de más, porque se necesita ese pegue, esa cuota de vitalidad demencial.

—En este cambio que se dio a través del tiempo, ¿sienten que perdieron prejuicios respecto a la música? Antes eran LA banda de hardcore, y en Afuera hay mil matices: el final de “Hay algo afuera” es un ska refestivo, hay reggae, hay pop...

F. S.:
Sí. Para mí, eso se perdió con (el disco) Macumba.

M. S.: Y un poco sí. En verdad, lo nuestro siempre fue ir con algo y que nos miraran como si estuviéramos jodiendo.

F. S.: Eso pasó con Macumba, salado.

M. S.: Por ejemplo, cuando llevamos “Calor en el pecho” dijeron: “Pah, esto es medio Auténticos Decadentes” (se ríen). Y en mi cabeza era, no sé, ¡Santana! Pero dale, vamo’ arriba, hagamos el trencito, que un día en un casamiento hubo trencito. Fue el momento más Decadentes.

F. S.: Y hay más humor, eso seguro. Es menos dramático que otros discos.

—¿Y qué espacio tiene el caos al momento de la creación? Es un concepto muy presente en sus letras, y en este disco están esas imágenes de: “traigo remolinos en el cerebro”, “somos el caos”...

M. S.:
Esa cabecita, no sabés lo que sufre.

F. S.: Sí. Para mí, Hablan por la Espalda es una veta donde sacar los demonios y los fantasmas de adentro, y la música me dispara a la imagenología del caos. Hablan es el lugar donde puedo desarrollar mi vandalismo personal, mi marginalidad, el salvajismo. Es la droga que hablábamos antes. Tengo esa fantasía de que Hablan representa el caos, en el mejor de los sentidos, y que todos los que van, van a descargar con nosotros. Por eso lo de “Somos el caos, siempre estamos volviendo”: me parece que más de uno se va a identificar con eso, porque todo el que escucha Hablan tiene, en algún lugar, un pequeño tormento. Y quiero creer que Hablan es un medicamento, que nos lleva ahí, pero mientras nos está curando.

M. S.: A nosotros nos pasan cosas malas, y en la música encontramos un remedio. Y si esa música sirve para exorcizar a otros, es superpositivo. Es el mensaje que está bueno que llegue.

"Tengo esa fantasía de que Hablan representa el caos, en el mejor de los sentidos, y que todos los que van, van a descargar con nosotros"

Fermín SolanaCantante, escritor

—En sus primeras grabaciones gritan: “machismo es fascismo”. Y ese grito que hoy está tan presente, quedó, explícitamente, relegado en su discurso.

M. S.:
Pero en la actitud de vida está. Lo que generó todo ese principio de hardcore punk y de un mensaje mucho más directo, fueron los fundamentos y la raíz para encarar la vida y ser lo que somos hoy. Ese grito de “machismo es fascismo” lo seguimos teniendo, solo que ahora lo dice mucha más gente, entonces capaz sería cliché decirlo para nosotros, tipos de 40 años. Eso ya tiene 23 años.

F. S.:
Igual está implícito cien por ciento.

M. S.: Somos medio "club de Toby” en el sentido de que nunca hubo una mujer, no pudimos zafar. Pero hoy, un montón de cosas que entonces veíamos muy lejanas, están pasando. Y hubo una concientización que en América Latina nació en el hardcore punk.

F. S.: El veganismo, la temática del aborto, por ejemplo... Se plantó una semilla a nivel del under, muy salada.

M. S.: Yo en ese momento escuchaba bandas que no sabía que eran pro-life, y después leía fanzines, me enteraba y dejaba de escucharlas, realmente. Pero hace 25 años salías a las calles y seguro terminabas a las piñas, y todo eso evolucionó. Aunque es raro, porque el retrógrado está mucho más retrógrado.

novedades

Cambios internos que repercuten en el sonido

Con Sangre (2015), Hablan por la Espalda consiguió un respaldo unánime de la crítica, ganó público, se coló en nuevos escenarios y ganó el Graffiti a mejor disco del año por voto popular en 2016. Pero a su vez, alcanzó un nivel de profesionalización que le implicó un sacudón interno: en un período de tiempo y por varios motivos, Victor Borrás, Ismael Varela, Andrés Varela y Carlos Priario se alejaron del proyecto.

Para seguir adelante, Hablan se reformuló (siguen los hermanos Solana y Valentín Guerreros; se sumaron Nicolás Demczylo y Federico Anastasiadis), y cambió su forma de trabajar. El aporte de Demczylo, con quien venía contando hace rato pero con una mirada más externa, ahora se amplió, y se decidió priorizar la canción como unidad, y prescindir de las largas zapadas. Y en vez de reemplazar los teclados y la percusión, antes a cargo de Andrés e Ismael Varela respectivamente, se concentró la atención en las guitarras, que en Afuera se lucen.

“Al haber una tecla, hay todo un colchón ahí que está cubierto. Entonces las guitarras eran mucho más minimalistas, por así decirlo. Y ahora había que tocar, y me encanta el sonido que logramos, que se laburó mucho”, dice Martín Solana. “Hicimos mucha prueba, para llegar a que cada tema sea lo que es”.

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