ENTRE LAS CUERDAS

Gustavo Cordera: “Volví a la calle cuando comprendí que no había cometido ningún delito”

El músico argentino presentará su nuevo disco en Uruguay y confiesa que no sabe a quién le teme más: a los periodistas o a sí mismo.

“La gente ama las nuevas canciones como si fueran hits de hace 20 años”, dice Gustavo Cordera sobre los temas de Entre las cuerdas, el disco que editó a finales del año pasado y que está cargado de letras autorreferenciales y autocríticas. Su nuevo trabajo significa su regreso a la música luego de que en 2016 haya dicho que “hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo” durante una charla para estudiantes de periodismo, que, según Cordera, fue sacada de contexto y publicada sin su consentimiento.

Además de recibir duras críticas, el músico fue llevado a la justicia por “incitación a la violencia colectiva”. Sin embargo, semanas atrás logró que se suspendiera a prueba el juicio oral y público (en el que iba a ser embargado por 500 mil pesos argentinos) y se llegó a un acuerdo en el que el músico deberá ofrecer dos conciertos a beneficio, asistir a un curso sobre género y grabar un video pidiendo disculpas por sus dichos.

“Uruguay es un lugar que me acarició en todo momento. Es mi casa”, asegura Cordera, que vive hace 12 años en La Paloma. El 27 de abril presentará su nuevo disco en la Sala del Museo (entradas a la venta en Abitab) para reencontrarse con los escenarios uruguayos. "Voy a recibir amor, cariño, un espíritu festivo que voy a alimentar desde arriba del escenario una vez más”, dice. Antes del show, Cordera charló con El País. 

—Cuando te vi en Medio y Medio en 2017, lo primero que dijiste fue: “Veo un periodista y lloro”. Esa noche hablaste con varios periodistas uruguayos; luego, en Argentina, se tomó la entrevista y se la sacó de contexto. ¿Cómo te animaste a volver a hablar con los medios?

—La primera nota la hice hace un ratito, y esta es la segunda. Te tengo que confesar que todavía tengo un resabio de desconfianza y de miedo, a pesar de que te puedo mirar a los ojos; no sé si te temo a ti o me temo a mí mismo. Igual, ese miedo no me impide acercarme para ejercer mi libertad y mi derecho a expresarme libremente. Gracias a Dios, el tema fue legitimado en la Justicia y es muy importante, porque legitimó mi derecho a la libertad.

—Se llegó a un acuerdo y vas a tener que dar dos conciertos a beneficio, asistir a un curso sobre género y grabar un video pidiendo disculpas. ¿Cómo lo ves?

—Me resulta muy grato hacerlo porque no tengo ningún inconveniente contra las organizaciones que estén en búsqueda de reparar la injusticia, el dolor y el sufrimiento. Yo aprendí muchísimo con lo que sucedió y todavía sigo aprendiendo. Eso me enriqueció muchísimo. Que tenga que hacer eso me va a enseñar, me va a instruir y me voy a volver a relacionar con el movimiento. Voy a ponerme a disposición, como estuve desde hace 30 años, porque he tocado para las cárceles, para las Abuelas de Plaza de Mayo, para hospitales, y para ONG. Para mí va a ser un gusto; no lo tomo como una condena.

Gustavo Cordera. Foto: Darwin Borrelli
Gustavo Cordera. Foto: Darwin Borrelli

—El año pasado salieron varias denuncias de abuso en el ambiente musical argentino. En algunos momentos pareció que en los medios se le dio más trascendencia a tus dichos que a esos casos de abuso. ¿Lo sentís de esa manera?

—Mirá, la prueba más irrebatible de mi absoluta inocencia fue que cuando aconteció este despliegue tan grande de los medios de comunicación en Argentina, en las redes aparecían abogados dejando su número de teléfono e invitando a la gente a que me denunciara, por cosas que había hecho en la época de Bersuit o de La Caravana. ¿Sabés cuánta gente apareció? Ninguna. El pueblo me respeta porque yo lo quiero. Mirá que en 2000 conciertos, las posibilidades son enormes. Podría haber pasado eso que le hicieron a Morgan Freeman, de encontrar a 10 testigos falsos a los cuales les das un montón de plata y hacés un gran negocio como hicieron con ellos. Pero toda la gente que se conectó conmigo sabe que la respeto, y ese fue el gran regalo de esta situación.

—En la tapa de tu nuevo disco, Entre las cuerdas, te mostrás como un boxeador golpeado, pero que mantiene esa mirada desafiante. ¿Cómo surgió el álbum?

—En diciembre del 2017 estuve en la compañía de discos con el presidente y el chabón me dice: “Pelado, estás entre las cuerdas. O sacás un golpe artístico o estás muerto. Tenés que despertar, despabilarte. Te pegaron duro y tenés que responder arte, y no con cualquier arte. No quiero un hit, no quiero una ‘Bomba Loca’, quiero al Cordera artista”. Ese día fui a la compañía con la suposición de que me iban a devolver el contrato. Llegué a mi casa en La Paloma y pensé que tenía que ser un disco instantáneo, visceral. Recordé que en toda la época en que estuve replegado recibiendo esa brutal condena social, me comunicaba con los fans y con amigos por teléfono y yo siempre estaba con la guitarra. Tenía una conversación y después me surgía una canción, y se las pasaba por WhatsApp. Con esas canciones hice Entre las cuerdas.

Entre las cuerdas (Gustavo Cordera).
Entre las cuerdas (Gustavo Cordera).

—¿Sentís que el disco logró representarte?

—Totalmente. Es un disco que me representa de punta a punta en ese momento. Hoy hago otro disco con otras características porque estoy con otro estado de ánimo, veo al mundo desde otro lugar. Tengo muchas ganas de hacer un nuevo disco porque están sucediendo muchas cosas en mí. En ese momento era lo que necesitaba; era ese disco que sale de las vísceras, que sale de ese boxeador acorralado que da un último golpe. Creo que esa foto, golpeado pero con ganas de seguir, muestra esa dignidad humana de que cuando está perdido busca enfrentarse a uno mismo. Es un disco muy poderoso y le voy a tener paciencia, porque la coyuntura hizo que sea muy difícil que se pase en los medios, pero estoy seguro de que la cosa va a cambiar.

—La letras del disco tienen mucho de una mirada introspectiva. ¿Sentís que cambió tu relación contigo mismo mientras grababas?

—Sí, porque tuve que vérmelas con mis fantasmas, con mi miedo de desaparecer y con mi bronca. Si bien me puedo hacer responsable de una parte de lo que sucedió, también sé que hubo mucha malicia, hubo maldad y hubo gente que se aprovechó de esto para crecer en su notoriedad en los medios de comunicación. Hay medios que aprovecharon esto, y sacar de contexto la frase, para poder armar un show que yo permití y que yo provoqué. Por eso me hice responsable y tuve que ir a la Justicia. En ese momento ya no era importante qué había querido decir, porque lo que se armó era indiscutible. Yo no podía defenderme frente a un mundo que ya no me quería escuchar, entonces decidí entrar en silencio. Quise entrar en silencio para macerarme, para reconstruirme, poder superarme. Eso me trajo hasta acá y me dejó superado.

—Judicialmente, el caso terminó. Pero socialmente, ¿lo ves igual?

—Mirá, la gente está viviendo un montón de problemas todos los días. No es lo más importante del mundo Cordera, ya pasaron tres años. La gente en la calle se acercó a abrazarme y a recordarme que en 30 años de profesión, 2000 conciertos y cientos de canciones hermosas que les regalé, si ponemos todo en la balanza y lo comparás con un error, se quedaron con el: “Vamos, Pelado, seguí cantando. Quiero escuchar tus canciones otra vez”.

—¿A partir de qué momento te sentiste libre de volver a la calle?

—Cuando comprendí que no había cometido ningún delito y que no había hecho jamás un mal a nadie. Volví a la calle tranquilo y nada pasó.

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