PIXIES

"Nos gusta la ingenuidad"

Charla con Black Francis, líder de una banda mítica que tiene nuevo disco rock.

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Foto. Difusión

Tal vez por su nula comunicación con el público en el escenario —como pudimos ver cuando estuvo en el Teatro de Verano en 2014—, tal vez porque antes de concretar la entrevista hay mucho para coordinar, tal vez porque desde su sello dicen que rara vez da entrevistas, Black Francis (originalmente Charles Thompson) tiene una reputación de "difícil".

Eso suele poner nerviosos a lo periodistas, que temen que responda con monosílabos o se irrite ante lo que considera preguntas tontas. Pero nada que ver. A Black Francis, al menos cuando conversó con El País, se le oyó contento, amable y con ganas de dialogar con un desconocido sobre el nuevo disco de Pixies, Head Carrier, editado el viernes y el segundo álbum de la banda desde que volvió al ruedo tras 11 años de pausa.

"¡Montevideooouu!", es lo primero que dice cuando responde el teléfono. Se acuerda de cuando estuvo en Uruguay pero tampoco cae en una impostada adulación del público que fue a ver a Pixies al Teatro de Verano.

"¿Les gustó? Bueno, qué bien, me alegro que me digas eso. Porque yo no me di cuenta de si les gustó o no", dice sin ningún tipo de pose cuando recuerda su paso por el escenario del Teatro de Verano en 2014.

Es que Francis parece no darle demasiada importancia a todo lo que rodea a una banda de rock que cuenta con una historia prestigiosa (tanto Kurt Cobain como David Bowie expresaron admiración por Pixies), un público fiel en muchos países y el visto bueno de gran parte de la crítica y prensa especializada. Tampoco da por sentado que alguien conoce la historia de Pixies. Cuando se refiere a alguno de sus compañeros, dice el nombre, el apellido y el instrumento que toca. Como estrella de rock, es una de las atípicas.

—¿Cómo explicaría el título del disco, Head Carrier (literalmente: "portador de cabeza")?

—Eso viene de una palabra en latín, y tiene connotaciones religiosas. En inglés, esa palabra es "cephalophore" (en castellano, "cefalóforo"). Esto viene de la historia de los santos católicos. Lo que ocurría, según las historias, es que por una razón u otra caían en desgracia y les cortaban la cabeza. Y el milagro de los cefalóforos era que luego de que les cortaban la cabeza, éstas seguían hablando. La primera canción del disco lleva ese título y es sobre un santo, y dos otros tipos que no eran santos pero a quienes también decapitaron. Eso fue en Montmatre, en París y el santo era San Dionisio.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

—¿Cómo nació este disco? ¿Las canciones fueron compuestas con un particular estado de ánimo?

—Eh... No sé... Tenía unas canciones, ¿sabés? Tenía esta curiosa idea de que estoy en una banda llamada los Pixies, ¿captás? Está bien, Kim Deal se fue, pero los Pixies sigue siendo una banda, porque hay otra bajista. Fue así: "Compongamos unas canciones nuevas… Ensayemos… Llamemos a un productor… ¡Hagamos un disco, qué carajo!" (risas).

—¿Y qué tipos de personajes habitan en estas nuevas canciones?

—Uh, no recuerdo. A ver, dime una canción y te digo qué personaje... Esperá: ¿te mandaron una copia del disco para que escucharas? ¿Sí? Bueno, dime.

—Bueno, por ejemplo...

—Esperá, tengo algo bueno para vos. Esto es bueno: ¿viste la canción "Oona"?

—Sí.

(Se pone a cantar el estribillo de "Oona" a viva voz). Bueno, la protagonista de esa canción es una mujer, ¿verdad? Esa mujer es uruguaya, de Montevideo. ¿Viste donde están las oficinas presidenciales, ahí cerca de una plaza grande? Bueno, ella vive cerca de ahí. No te voy a decir quién es, vamos a respetar su privacidad. Pero la inspiración para esa canción, al menos buena parte de ella, me vino por haber estado en Montevideo.

—¿Cómo determinaron en qué orden irían las canciones del álbum?

—Jajaja... ¡No sé porque eso no me importa! Dejo que el productor se encargue de esas cosas. Si a mí me preguntan en qué orden van las canciones en un disco, lo que digo es: "¡En orden alfabético!"

—Como en los discos de su otra banda, The Catholics.

—Exactamente. Esa es mi clase de personalidad. No importa en qué orden vayan las canciones. Las canciones son buenas o malas. Aburren o entretienen. No sé cuál es la secuencia "correcta". El productor la eligió así porque… Yo qué sé… No le pregunté. Y te digo más: las canciones que más me gustaron de las que hicimos para este disco ¡ni las puso! (risas).

—¿Y no tuvieron discusiones por eso?

—No, porque confío en él. Es buena gente. Es tan buena gente que confiamos en él completamente durante la grabación. Pero sí hablamos de una canción en particular, la última, "All The Saints". Él quería un arreglo despojado: solo guitarra y voz. Nos pareció un planteo legítimo pero luego, hablando con Paz (Lechantin, la bajista), nos percatamos que no hay una sola canción de Pixies en la que no estén todos. ¡Ni una! Es como si una canción fuese una fiesta. En esa fiesta tienen que estar todos los Pixies. Así que con Paz fuimos a hablar con el productor y le dijimos: "Mira, no hubo ni una sola canción de las que grabó Pixies en la que no estuviesen los cuatro que en ese momento integraban la banda. No podemos hacerlo así, solo con dos". O sea, no es que tengamos reglas inmutables en Pixies, pero cuando pasó eso nos dimos cuenta que esto sí era una suerte de regla, de ley. Mira… (piensa) La palabra que buscaba es esta: ingenuidad. En Pixies queremos seguir teniendo esa ingenuidad de banda joven, en la que todos tienen que estar en la fiesta. Una de las cosas que hacía a los primeros discos de Pixies interesantes es eso. Uno no se puede aferrar a la ingenuidad. Uno crece, envejece, sigue grabando y haciendo discos. Pero cuando vemos una oportunidad de volver a la ingenuidad, a ese concepto ¡la tomamos!

—No quieren hacerse los superados.

—Exacto.

—Este disco suena bastante variado, tal vez incluso más que el anterior...

—¿Sí? No sé, no me lo he puesto a pensar. Pero ojalá que sea así, con muchos estilos, emociones, personalidades. Creo que eso es parte importante de lo que somos. Tenés algo y lo expresás. No nos preocupamos por ser cool, al contrario. Como te decía, queremos ser ingenuos. ¿Tenés una idea? Bueno, dale: expresala. (Imita la voz de alguien que lloriquea) "Pero me voy a ver estúpido, voy a hacer el ridículo..." ¿¡A quién le importa!? ¡No importa! Nosotros tenemos canciones del tipo "la la la I love you", ¿entendés? Y creo que esa es la diferencia con una banda —y odio usarla como comparación porque no la estoy criticando— como Nirvana. Ellos nunca cantarían un tema de ese estilo. Lo de Nirvana no pasaba por la ingenuidad. Esto para nosotros es la influencia de los Beatles. Ellos se movieron mucho, en muchas áreas. Tienen cosas tontas, serias, agresivas, melódicas, serenas… ellos tenían todo eso. Y si los Beatles se permitían hacer cosas tontas, ¿por qué no nos vamos a permitir lo mismo?

—Muchos de los que fueron a ver a Pixies acá salieron encantados. ¿Percibió eso desde el escenario?

—No siempre conecto con lo que pasa en el público. A veces ni me entero lo que está pasando. A veces pienso que hicimos un concierto más bien pobre y luego viene gente y me dice que estuvo genial. "¿En serio?". Otras veces ni siquiera escucho los aplausos, porque el volumen está muy alto. No recuerdo mucho lo de Montevideo, así que me alegro que me digas que la gente la pasó bien.

"Lo mejor para la voz es divertirse y cuidarse"

En las 12 canciones de Head Carrier, la voz de Black Francis atraviesa varios estados y su garganta va de la serenidad melódica y pop hasta los eléctricos alaridos del rock más ruidoso e intenso.

—¿Cómo es que su voz sigue sonando así, tan vigorosa y saludable?

—Creo que tiene que ver —en parte— con mi físico, con cómo es mi cuerpo. Pero también es cierto que durante tiempo tomé clases de canto de ópera. Y aprendí a cuidar mi voz, a calentarla antes de cantar, a ejercitarla. Y eso me ayudó a seguir haciendo lo mismo que siempre hice con mi voz, pero sin destruirla. Tengo suerte en ese sentido, porque otros tienen una voz más vulnerable, o que ha cambiado mucho con el paso del tiempo.

—Más allá de las clases de canto, ¿tiene más tips para otros cantantes?

— Lo mejor es divertirse y cuidarse. ¡Lo que sea que eso signifique! (risas)

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