Carnaval 2018

La guía para entender la definición liguillera

La evaluación se compone de cinco rubros técnicos cuya incidencia difiere en cada categoría. Arme sus pronósticos en función de la siguiente ingeniería reglamentaria

Patos Cabreros en el desfile inaugural del Carnaval 2018
Patos Cabreros en el desfile inaugural del Carnaval 2018. Foto: Marcelo Bonjour

¿Las murgas que cantan bien o las que tienen mejor texto? ¿El peso de las parodias o de los megaespectáculos? ¿Las impecables orquestas de revistas y candombe o los mejores cuadros bailados?

Esas preguntas, que el espectador puede responder de modo rápido cuando se le consulta sobre sus preferencias, no necesariamente tienen un correlato con los resultados finales del certamen, tomando en cuenta las definiciones reglamentarias y la incidencia de cada una de las aristas técnicas en los cinco géneros del carnaval.

Es así que un espectador puede vibrar con la emoción o la risa de una parodia o cuplé, dejarse seducir por el pulso acelerado de un candombe o deleitarse por el brillo de un vestuario, pero ello, dependiendo de la categoría, puede ser simplemente un accesorio de un engranaje mucho más complejo, donde las sumas y restas pueden cambiar el orden de la tabla.

Por ese motivo, El País propone una guía sobre cómo están siendo evaluados las murgas, parodistas, humoristas, comparsas y revistas, a los efectos de afinar la mirada y hacer las quinielas del fallo de la próxima atendiendo lo que realmente se juzga.

Primer punto

Son cinco rubros, divididos en una serie de subrubros.

El 1 es voces y arreglos, y musicaliad. Tiene dos jurados, que actúan simultáneamente. Ellos son Jorge Caticha y Alfredo Leirós.

El 2 es textos e interpretación. Actúan Raquel Diana y Fernando Schmidt, también simultáneamente

El 3 es puesta en escena y movimiento escénico. Lo juzga Daniela Marotta.

El 4 es coreografía y bailes, a cargo de Norma Berriolo.

Y el quinto es vestuario y maquillaje, evaluado Sandra Ríos.

Segundo punto

Todos los jurados emiten un puntaje en cada uno de los subrubros, una vez finalizada la actuación, y no se cambian una vez que ingresan al sistema informático. Sin embargo, las sucesivas ruedas admiten ajustes.

Esto significa que si un jurado se quedó corto en una rueda, o considera que fue muy generoso en su valoración, puede ir calibrando su lapicera en las que viene. Como es un certamen de oposición y mérito, en la práctica, lo que importa, es el puntaje de la sumatoria de las tres rondas.

Tercer punto

Además de los puntajes en el rubro asignado, cada jurado emite una valoración sobre la propuesta global, saliéndose de la especificidad de su área. No se trata de “su gusto personal”, como se dice en la jerga carnavalera; por el contrario, es una mirada sobre la construcción de la totalidad. Es una especie de sexto rubro, de menor incidencia en la comparación, pero que ha decidido primeros premios en los últimos años.

Cuarto punto

No todos los rubros valen lo mismo en todas las categorías.

En murgas, los rubros 1 y 2 serán determinantes, ya que ambos tienen el 31.5% del total, cada uno. La puesta en escena integra el 10,5% del puntaje, al tiempo que el vestuario es un 8,3%.

Aquí no se juzga la coreografía. Sin embargo, esa juez emite un puntaje sobre la visión global, al igual que sus pares. Ese rubro, para todas las categorías, supone un 18,3% del total.

En parodistas, textos e interpretación son la clave: Schmidt y Diana tendrán casi el 38% de todos los puntos a otorgar.

La segunda mayor incidencia será voces y arreglos, que suman 19%, al tiempo que los rubros 3, 4 y 5 integran el 10%, 6% y 9%, respectivamente. Como siempre, la visión global es el 18,3%.

En comparsas, los rubros de voces y textos y coreografías tienen la misma incidencia: 21% cada uno. En tanto, puesta en escena incide el 10% y el vestuario y maquillaje supera el 8%. El 18,3% es para la visión global.

Revistas es la categoría de la danza, ya que dicho rubro tiene el 23% del total. Lo sigue el rubro 1 de voces, con el 21%; los textos son casi el 17%, la puesta en escena supera el 8% y el vestuario es más del 18%, al igual que la globalidad.

En humoristas, por su parte, textos e interpretación están llamados a desequilibrar la balanza: tienen el 37,6% de los puntos disponibles. Lo siguen las voces (16%), puesta en escena (12,5%), coreografías (6%) y vestuario y maquillaje, con algo más del 9%. El restante 18% lo darán los siete jurados en la visión global.

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