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El Gucci, un muchacho travieso en el Carnaval

El cantante uruguayo de plena incursionó este año en el Carnaval como parte de la agrupación de parodistas Los Muchachos. Actúa y canta una versión adaptada de su tema “Travesura”.

“Cuando El Reja me contactó en 2013 para hacer un tema juntos, yo le dije que no. Yo hago plena, le dije. Él hace otra cosa. Me insistió y me insistió hasta que un día me metí en Youtube a ver sus videos y vi que tenía millones de reproducciones. Ahí dije ‘Abrí la cabeza, Gucci’”.

El que cuenta esto es él mismo, el Gucci, el ícono popular de la música tropical que surgió en 2012 con su tema “Agua que me quemo” y no ha parado de crecer en popularidad desde entonces. Un hombre enorme de 30 años que saluda a todo el que se cruza con el grito “¡Asesino!” y se describe como “120 kilos de sabor”.

Fruto de aquel intercambio con El Reja nació el hit “Rompe la barra”, que sonó y sigue sonando todos los fines de semana en boliches de todo el país.

Y esa idea de abrir la cabeza e incursionar en terrenos no habituales se tradujo este año en la decisión que tomó el Gucci de participar en el Carnaval. Desde enero recorre tablados como parte de la agrupación de parodistas Los Muchachos. “Me siento uno más. El grupo es increíble”, cuenta el cantante, que llegó al conjunto por su amistado con el director Marcel Yern.

Aunque nació y vivió toda su juventud en Palermo, barrio de tambores y carnaval por definición, nunca fue un apasionado de la mayor fiesta popular del Uruguay.

Sin embargo, este año el Gucci descubrió en el Carnaval la posibilidad de explotar todavía más algo que él cultiva en la cancha de Atenas, de Nacional o en los boliches en los que toca: el contacto con la gente. “La interacción con la gente me encanta. Es divino”, dice el cantante que pocas veces niega una selfie a quienes se la piden en bailes, tablados o en la calle y que sabe que tiene llegada a un público muy amplio en todo sentido. 

Mientras espera para maquillarse para la presentación en el Teatro de Verano, come golosinas y cuenta con los ojos bien abiertos de incredulidad que se ha sorprendido por el fanatismo de la gente. “El otro día unas muchachas me gritaban ‘te amo’ y lloraban. Como si yo fuera, no sé, Justin Bieber. Y a mí, cantando, no me había pasado eso”.

Aunque sabe que tiene llegada a muchos públicos distintos, esta fiesta de más de 40 días lo acerca a otro, al que tiene menos acceso a él. “Se me acercan los niños. Ellos no me ven en los bailes. Alguien más grande se la saca la primera vez que me ve, pero los niños si se pueden sacar 50 fotos por vez se la sacan”.

Otra novedad para el Gucci es la actuación. Un gran desafío, aparte, por la temática de una de las parodias que protagoniza. Se trata de la película Mi nombre es Sam, en la que Sean Penn hacía de un hombre con retraso mental que luchaba por la custodia de su hija. El cantante de temas como “Ay, mujer” y “Me quiero complicar”, ahora, interpreta a un enfermo mental delante de cientos de personas todas las noches.

“El día que proponen hacer Sam, nos dicen, chiquilines hay que buscar cada uno su tic, su discapacidad, pero tengan cuidado, porque es una línea muy fina, y no podemos caer en la ridiculización”, explica. “El otro día yo veía a un niño con discapacidad en el público y me erizaba todo. Nos emocionamos arriba del escenario, porque yo, de verdad, llega un momento en que empiezo a vivir la escena, está saladísimo (sic)”.

Por suerte para él, la dificultad del desafío se vio atenuada por una característica de su personalidad: su extroversión. “Me gusta llamar la atención. ¡Yo qué sé! Es algo que heredé de mi padre”.

“No me enamoré del carnaval, como me dijeron que me iba a enamorar”, cuenta el Gucci. “Pero estoy fanatizado. Dije que salía solo este año y no sé si voy a salir solo este año. Seguro me voy a tatuar a los muchachos. Acá, en la pierna”, señala.

Ahí, en su tobillo derecho hay tres tatuajes. Está Ryu, el personaje karateca del juego Street Fighter que gritaba “Hadouken”, grito que el Gucci usa como muletilla. Hay un “honguito verde de la vida”, del juego de Nintendo Mario Bros. Se lee también ahí la palabra “Asesino” (él y sus amigos se autodenominan “asesinos del sabor”). Y en ese lugar estará la marca que dejaron este año Los Muchachos en el Gucci, el carismático cantante de plena que despide la actuación de los parodistas con una versión adaptada de su hit “Travesura”.

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