MÚSICA

La gran misa de Verdi para voces de la ópera

Esta noche, la Filarmónica presenta “Requiem”, en el Solís.

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Ligia Amadio dirige esta noche Requiem, de Verdi. Foto: D. Borrelli

Esta noche, a las 20.00, la Orquesta Filarmónica de Montevideo se enfrenta al desafío de interpretar La misa de réquiem de Giussepe Verdi, en el escenario mayor del Teatro Solís. En el podio estará la directora titular de la orquesta, la maestra brasilera Ligia Amadio, acompañada por el Coro Nacional del Sodre, bajo dirección de Esteban Louise. Entradas en Tickantel, a $ 600, $ 450, $ 350, $ 250 y $ 150.

Composición sacra realizada en 1874, para coro, voces solistas y orquesta, la versión que hoy sube a escena abre la temporada lírica del Solís, con contará con las actuaciones de cuatro destacados solistas de nivel internacional: la soprano argentina Mónica Ferracani, la mezzosoprano brasileña Edineia De Oliveira, el tenor brasileño Paulo Mandarino y el bajo cubano-chileno Homero Pérez Miranda.

"Orquestamente es una obra bastante compleja, técnica y expresivamente. Alcanza con tener presente que tiene una hora y media de extensión, con orquesta completa, y con complementaciones extra, como la presencia de ocho trompetas. Y junto a esa orquesta de amplia instrumentación, un coro mixto y cuatro solistas vocales", explicó a El País Ligia Amadio, quien ha sido también directora de coros muchos años, hecho que la familiariza con el trabajo que esta noche enfrenta.

Unos 160 artistas, entre cantantes y músicos, serán organizados sobre el escenario, en gradas para su mejor visualización. "El problema mayor es ubicarlos a todos en el escenario. Incluso no vamos a trabajar con caja acústica, sino con el escenario abierto, lo que no es tan bueno en términos acústicos. Porque se pierde la reverberación provocada por la caja, para la ampliación del sonido", detalla la directora de orquesta paulista.

"Esta pieza busca comunicar al público un clamor de clemencia del hombre frente a Dios, pidiendo perdón, y que su juicio no sea tan riguroso. En ese aspecto es música religiosa, pero con exigencias técnicas y expresivas de la música lírica. Esa es la cuestión: Verdi presenta a los cantantes del dificultades equivalentes a las de una ópera. Pero la música es sacra".

Verdi creó su Requiem tras el éxito de Aida, y en el marco de un paréntesis de su producción operística. Impresionado por la muerte de su compatriota Alessandro Manzoni, concretó la idea de esta gran misa, que el paso del tiempo convirtió en un clásico.

"Propuse esta obra, y conté con el entusiasmo del coro y del maestro Louise. Es música de una época que todavía utilizaba el texto litúrgico como un referente. Y aunque hoy en día la religiosidad en el siglo XXI es muy distinta, creo que todavía los artistas se basan en textos antiguos para componer, porque son siempre un gran referente poético".

Tres títulos más hasta diciembre.

Luego de la función de esta noche, la temporada lírica del Solís continúa con Tosca, que irá el miércoles 16, viernes 18 y domingo 20 de agosto, a las 20:00. Le sigue El cónsul, de Gian Carlo Menotti, que estará del 11 al 15 de setiembre. Y el año cerrará en tono festivo, con la zarzuela La verbena de La Paloma, del 20 al 23 de diciembre.

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